Capítulo 7

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Me estremezco por un instante, parpadeo, se me seca la garganta.

Los Salvadores han llegado.

¿Cómo lo han conseguido? ¿Cómo han salido vivos?

-Vais a formar frente a vuestras casitas y a disculparos lo mejor que sepáis. El que peor lo haga será ejecutado. Mataremos a Rick delante de todos y después volveremos a la normalidad. Tenéis tres putos minutos para abrir las puertas antes de que empezemos a bombardearos. Hemos ganado, se acabó.

Cojo aire y lo suelto con lentitud, intentando no pensar en la suerte que tiene el maldito hijo de puta de Negan. Él silba paciente, mientras yo me desespero por dentro.

-¡Joder, joder, joder!-grito un segundo antes de dar una fuerte patada a uno de los muebles de la habitación. La consecuencia de mi acto llega al instante, y me tapo la cara mientras gruño recibiendo el dolor correspondiente.

Me paso las manos por el pelo para después bajar apresuradamente y salir a la calle, en busca de alguien con quien pueda reunirme. He cogido la pistola y el machete porque, mierda, sé que los voy a necesitar.

En los alrededores de mi casa no parece haber nadie, seguro que han sido más rápidos que yo.

-¡Dos minutos!-se escucha gritar a Negan desde lejos.

Intento pensar con la mayor rapidez posible; lo único que tengo claro es que tengo que llegar hasta Daryl, y entonces, Daryl llega hasta mí.

-¡April! ¿Estás bien?

-Sí.-digo agarrando su brazo.-¿Qué coño está pasando?

-Han escapado, Carl tiene un plan, sígueme.

Obedezco y voy  con él. Poco a poco veo al resto de habitantes de Alexandria, pero el chico del sombrero no aparece.

-Daryl, ¿cuál es el plan? ¿Dónde está Carl?

-Ha ido a la entrada.

-¿Solo?-pregunto mientras me subo en el asiento de copiloto del camión que Dixon me ha indicado.

-Tú solo siéntate.

Él arranca y yo me muerdo la uña, nerviosa. Es peligroso que esté ahí solo, por muy valiente que sea. Un recuerdo me viene a la cabeza en el instante en que avanzamos, es de hace unos meses, cuando el chico del sombrero se la jugó para entrar en el Santuario e intentar ayudarnos a Daryl y a mí. Tengo la seguridad de que es una señal.

-Nos vemos en un rato.-digo abriendo la puerta del vehículo en marcha.

-¿Qué?-chilla él.

-Tranquilo, ya tengo práctica en esto.-digo sonriendo justo antes de saltar, evitando que su mano me agarre para frenarme.

Ruedo numerosas veces mientras escucho a un Daryl rabioso gritar mi nombre desde la cabina del camión. Me dispongo a levantarme, y entonces mi vientre me da un aviso de que lo que sea que me hayan dado horas antes para calmar mi dolor está dejando de hacer efecto.

-Mierda.-digo a la vez que  golpeo el asfalto con el puño.

Acto seguido, me incorporo y corro lo más rápido que puedo en dirección a la entrada. Allí, veo a Carl en lo alto de la verja, manteniendo algo parecido a una conversación con Negan. Me escondo.

-Hay familias aquí dentro, niños, mi hermana...-escucho decir al chico.

-Eso me parte el corazón. También había niños en el Santuario, de hecho, había una bebé en uno de los puestos que atacásteis, ¿qué le habrá pasado?

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