Capítulo 22

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Para los locos
Para los cansados
En algún lugar somos aceptados
Los que no mejoramos el dolor
Sino que simplemente empeoramos

Los locos malos
Esos que no tienen otro destino
Que el mismo sufragio
A esos locos
Que tienen heridas
En el alma
Que jamás sanaron

Los locos malos
Que nunca fueron auxiliados
Presos de las llamas
Que arden en el fondo
Quemando el corazón
Y rompiendo
La realidad
La triste realidad de un pasado vivo
Y un futuro roto.

Roberto soltó la lapicera, y miró tristemente a través de la pequeña ventana, de aquella blanca habitación. Miles de hojas caídas en el piso, y entre ellas las hojas de un expediente manchado, un expediente de una masacre.
Alguien golpeó la puerta suavemente, pero el hombre se encontraba inmerso en sus pensamientos.
—Roberto, su medicina.
Ante el tono de voz giro espantado, y un hombre de sombrero negro, ahora con rostro, le sonrio con una sonrisa victoriosa.
Y en el espejo, en el espejo... estaba Manrique.

Fin.

VOCES DEL SILENCIO.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora