La siguiente vez que abro los ojos Amaia no está. Y la siguiente, tampoco. ¿Se habrá ido de verdad? ¿Para siempre? ¿Lo habré conseguido?
La herida en el corazón se hace más profunda, cuando caigo en la cuenta de que quizás haya dejado ir la oportunidad de volver a casa... Para siempre. Pero ya tomé esa decisión antes una vez.
El recuerdo trata de abrirse paso en mi mente y me atenaza. Aquel concierto, su esencia perdida, Alejandro.
Recuerdo cómo él la miraba. Y yo a ellos, agazapado tras el dintel del camerino. Me veo ahora de nuevo, como si estuviera allí. A esto se ha reducido mi existencia: vivir en mis recuerdos como si fuera la realidad.
-¿De verdad te ha gustado? –le pregunta Amaia, tan insegura como siempre.
-Sí. Has estado brillante –le responde él.
A la convicción de sus palabras se une la mirada... Aquella mirada. Se lo había dicho desde el corazón. Y Amaia, al poco rato, lo mira a él, con sonrisa triste y ojos iluminados. Entonces soy consciente de que se siente querida, y agradecida.
Cierro los ojos. Bueno, al menos, en aquel momento lo hice. Ahora son solo recuerdos. Pero es como si hubiera vuelto a tomar la decisión de nuevo, con aquel Alfred que decidió no luchar. Que decidió dejarla ir. Y ahora... Ahora he tenido que echarla de mi lado.
¿Qué habrá sido de aquel muchacho? ¿Seguirá haciéndola feliz? Desde aquel momento, decidí cortar nuestra relación. Saber de ella, pero que ella no supiera de mí. Quizás fuera su única oportunidad de ser feliz... En el fondo, fui un cobarde.
Pero ahora no. Ahora he sido valiente. He hecho lo que tenía que hacer. ¿Cuántas veces tendré que seguir echándola de mi lado para que sea feliz? ¿Cuántas veces más deberé destrozar mi corazón..., y el suyo?
Justo antes de volver a dejarme llevar por la inconsciencia, oigo el nombre de labios de mi madre.
-No te preocupes, Amaia. Aprovecha el fin de semana con Alejandro. Nosotros nos apañamos bien.
Mis entrañas se estremecen al oír ese nombre.
Alejandro... Habrá venido para llevársela.
Debería sentirme aliviado, pero, en el fondo, únicamente quiero llorar... Solo que ya no sé cómo.
*Este capítulo va especialmente dedicado a todos los que han adquirido la versión impresa, por el simple hecho de que han comprendido mejor todo lo que implica este capítulo por el contenido inédito. ¡Muchas gracias a los que hicisteis realidad el sueño de publicarlo!
(PD: Si aún hay alguien interesado/a en adquirirlo, que se ponga en contacto conmigo: estoy preparando una reimpresión).
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El camino a casa
Fan-Fiction"¿Te imaginas abrir los ojos y descubrir que ya nada es como antes, que estás perdido en tu propio cuerpo, que tienes que empezar de cero? Pero entonces encontré sus ojos frente a los míos, dispuestos a enseñarme... el camino a casa". En "Te presto...
