CAPÍTULO 10.

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Al salir del aseo casi me da un infarto. Hemmings estaba apoyado en el marco de la puerta del aseo,haciendo que me chocara con el.

-Vaya,monada,voy a venir más a menudo a esta hora. Qué buen recibimiento.-Con una sonrisa dijo esto.

-Hemmings,vuelve a entrar así otra vez y te corto los huevos ¿me oyes?-Contesté respirando dificultadosamente. El susto que me acababa de llevar no era pequeño.-¿Qué mierda haces aquí? No son ni las 12 de la mañana.

-Bueno,si quieres esto,es un día entero conmigo.-Con mi pulsera en la mano,se acercó a mí,cogiendo mi mano y haciendo como que me ponía la pulsera para quitármela y guardarla en el bolsillo de su pantalón.-Ahora vístete y vámonos,cuanto más tardes,más tiempo será conmigo.

-Sí señor.-Le dije. Intenté sonar fría al decir eso,pero no me salió bien,tenía una sonrisa en mi cara. Este chico me va a volver loca. Hemmings se sentó en el borde de mi cama y yo fuí a sacar un conjunto de mi armario,junto a la ropa interior. Pasé por el espejo que había en la columna de habitación y caí en la cuenta de que aún iba en albornoz y con una toalla en la cabeza. Con la ropa en la mano volteé muerta de vergüenza,y vi al rubio mírandome fijamente.

-¡NO MIRES!-Me metí corriendo de nuevo a mi aseo.

-Estúpido Hemmings,que vergüenza.-Maldecí en voz alta mientras me vestía.

-Te estoy oyendo.-Oí una voz al otro lado de la puerta. Este chico es imposible. Miré mal hacia la puerta,aunque no me sirvió de nada,no me está viendo. Me quité la toalla de la cabeza una vez ya vestida. Elegí ponerme una blusa rosa palo corta,dejando a la vista mi ombligo y el piercing que se asomaba en él,junto a unos pitillos vaqueros largos y mis airmax rosas blancas y negras. Básica pero bién,no me apetecía arreglarme,solo estamos a jueves. Hoy estaba nublado y no hacía tanta calor. Raro en L.A.,la verdad. Seque mi pelo y me eché espuma en él,dejando mi melena rizada pero bonita. Después de 10 minutos salí del aseo,no sin echarme antes mi colonia con olor a manzana. El rubio seguía sentado en el mismo sitio en el que estaba antes. Cogí mi móvil y lo metí en uno de los bolsillos de mi pantalón,junto a un poco de dinero por si acaso.

-¿Vamos?-Le dije.

Asintió con la cabeza y abrí la puerta de mi cuarto,con él detrás mía.

-No pensarás salir por aquí ¿verdad?-Le dije siendo evidente de que si se cruzaba con mi hermano nos la cargaríamos,tanto él como yo. Dio media vuelta con los pies,sin muchas ganas y se dirigió a la ventana. Yo cerré la puerta de mi cuarto y bajé las escaleras hasta que pensé... Brett no está,los martes y jueves entrena. Reí y salí para ver a Hemmings parado en su moto.

-Vamos Romeo.-Le vacilé.

-Que raro que tu hermano no te haya entretenido,con todo lo que habla.-Dijo el rubio.

-No me había acordado de que hoy no estaba en casa...-Le dije riendo y guiñándole un ojo como señal de que se la he jugado.

-Uh,no te creas que te vas a salir con la tuya,monada.-Una sonrisa maliciosa salió de su cara e hizo una señal con sus manos para que me agarrara a él,la moto iba a arrancarse ya. Me agarré a él y la moto salió de mi calle. La verdad que las motos daban una sensacion de adrenalina,el viento sobre tu cara,la rapidez en tan solo dos ruedas. En uno de los semáforos de una simple calle,logré hablarle al rubio.

-¿A dónde vamos?-Le pregunté.

-Ahora lo verás,monada.-Me dijo. Asentí con la cabeza,sabía que por más que le insistiera no me lo iba a decir. Me abracé mas a el,aunque no sabía por que,supongo que me daba un poco de miedo,no me acostumbro a estar sentada en una moto,y mucho menos en esta,con El Gran Hemmings conduciendola. Giré mi cabeza y pude reconocer la cara del conductor del coche de al lado. Mis ojos se abrieron a más no poder,al igual que la de él y la chica que iba en el asiento de copiloto. Su pelo rubio no había cambiado,nada en él había cambiado. Con toda la gente y momentos de este mundo tube que encontrarme con él. Con Cody. Espera un momento... ¿María? Mi cara de asombro no se quitó. Maldito semáforo,ponte ya en verde. Giré mi cara,no quería volver a verles,ni a el ni a ella. Ellos son de Brawley,como yo. No me explico que hacen en aquí,en Los Ángeles,a 9 horas del pequeño pueblo. Cody era mi ex y María era del mismo grupo de amigos que yo. Ella me hacía creer que él me quería,que no me engañaba,hasta que los pillé. Mi amiga me había traicionado con mi novio. Lo que más me sorprende es que después de haberme traicionado aún sigan juntos. María con lo chismosa que és no tardará en contarle a todos que me vió en una moto con un chico. Desi me mataría por no llamarla y contárselo. La moto arrancó y yo lo agradecí,fueron unos 30 segundos muy largos. Decidí que era mejor olvidarme del tema y pasar desapercibida. El viento no tardó en volver a darme en la cara,hasta que a los 10 minutos siguientes,la moto fue parando en una especie de fábrica abandonada.

-¿Dónde me has traído Hemmings?-Pensé en voz alta,por lo que me escuchó. _____ Davern y su estúpida mania de hablar en voz alta.

Gotta Find You [_____ Davern y Luke Hemmings]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora