Dos años de paz no significaban dos años de ocio. Para Liu Fan, habían sido veinticuatro meses de un aprendizaje tan riguroso como cualquier entrenamiento de cultivación. A la sombra de Nie Mingjue, el joven de Liqian había encontrado no solo un propósito, sino una férrea disciplina que moldeó su carácter ya de por sí resiliente.
Lo acompañaba a todas partes. A las inspecciones de los cuarteles en Qinghe, a las tensas negociaciones con los remanentes de la vieja guardia militar en Lanling, a las interminables jornadas de planificación estratégica en Yunmeng. Liu Fan era más que un guardaespaldas; se había convertido en los ojos y oídos de Mingjue en los pasillos del poder, en una sombra silenciosa y eficiente que aprendía el arte de la guerra y la política con una avidez que sorprendía al mismo Nie-zongzhu.
Pero en el corazón de esa sombra, latía una constante y dulce ansiedad: Wen Ning.
Los encuentros habían sido escasos, fragmentos de tiempo robados al deber. Un cruce de miradas en un banquete oficial en Lotus Pier, una breve conversación en los patios de Carp Tower mientras Mingjue se reunía con Jin Zixuan, una carta ocasional que llegaba desde Qishan y llena de una ternura tímida que hacía que el corazón de Liu Fan se estrujara.
Wen Ning, bajo el liderazgo firme de su hermana, se había dedicado por completo a la reconstrucción de Qishan además de sus otras responsabilidades con respecto al movimiento de igualdad iniciado por Wei Wuxian. Su naturaleza gentil resultó ser un bálsamo para un clan herido por la tiranía, desarmaba los resentimientos que su apellido aún podía evocar. Estaba construyendo su propio legado, uno de sanación, no de conquista.
Y Liu Fan lo admiraba por ello, incluso cuando la distancia se sentía como un océano entre ellos. Su relación, formalizada en una tranquila promesa un año atrás, era un faro en su vida. Pero no era suficiente.
Una tarde, tras una larga jornada revisando los planos de la nueva academia militar de Jiang Yanli, Liu Fan se encontró caminando por los jardines de Lotus Pier junto a Nie Mingjue. El aire era pesado, cargado con la humedad previa a una tormenta, reflejando la tensión que ambos sentían.
—Nie-zongzhu —comenzó Liu Fan, su voz más firme de lo que era en sus primeros días—. Usted ha estado... evadiendo una decisión.
Mingjue no se molestó en negarlo. Miró el horizonte, donde nubes grises comenzaban a acumularse, Había aceptado el cargo en la mesa directiva, pero aun no el concerniente a lo militar —Algunas decisiones definen no solo tu camino, sino el de todos los que te rodean. Aceptar el cargo de Teniente General... o el de la mesa directiva... no es solo un título. Es una cadena perpetua a un tipo de vida.
—Lo sé —asintió Liu Fan—. Pero la incertidumbre también es una cadena. Nos mantiene a la espera, paralizados. Usted me ha enseñado que un líder debe mirar al futuro con claridad, para que sus hombres puedan seguirlo sin dudas.
Mingjue se detuvo y volvió la mirada hacia su subordinado. Vio en los ojos de Liu Fan no una queja, sino una comprensión profunda, y algo más: una determinación personal que resonaba con su propia lucha interna.
—¿Qué es lo que tú ves en tu futuro, Liu Fan? —preguntó, con un dejo de curiosidad genuina.
Liu Fan respiró hondo. Esta era su oportunidad. —Mi futuro... comienza con una certeza. La certeza de que amo a Wen Ning y deseo pasar el resto de mi vida a su lado. Pero no puedo pedirle que comparta una vida de incertidumbre. No puedo ofrecerle un lugar a mi lado si yo mismo no sé dónde estará ese lado.
Guardó silencio por un momento, midiendo sus palabras. —He esperado estos dos años. He aprendido de usted, he ganado experiencia y respeto. Pero ahora necesito saber cuál será mi lugar en esta nueva estructura que hemos ayudado a construir. Necesito saber qué puedo ofrecerle. No riquezas ni poder, sino estabilidad. Un hogar.
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Wei WuXian, el omega más deseado.
RomancePor convencionalismos sociales además de tradición, cuando un omega resaltaba sobre los demás por distintos atributos como belleza, astucia, inventiva, personalidad, elegancia u otras habilidades difíciles de encontrar en un omega. Estos se volvían...
