23 - Un roto para un descosido

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Con las gafas de sol puestas, tumbada lánguidamente en su hamaca, Dieciocho dejaba que el sol del verano siguiera con su vano empeño de tostar su piel lechosa. Hacía bastante tiempo que en la isla de la Kame House los días transcurrían brillantes y las noches, serenas. Con ello, sus habitantes habían retomado las actividades rutinarias del verano, como el entrenamiento al aire libre y los momentos de relax.

Krilin pasaba, como de costumbre, las tardes con la cabeza debajo del agua buscando quién sabe qué cosas, porque raramente se las mostraba. Aunque tampoco era algo que le preocupara a la androide. Realmente, nada lo hacía. Vivía en calma, en completa felicidad, sin ninguna inquietud exceptuando la reticencia de su novio a vivir con plenitud su intimidad.

Le apetecía tener una experiencia completa con él, probar esa experiencia que prometía satisfacer las necesidades de ambos por igual. Pero él se acobardaba de una manera absurda y a ella se le terminaban quitando las ganas de hacer nada más allá de unas caricias. Con lo estupendo que era, no entendía porqué su actitud cambiaba drásticamente si a ella se le ocurría abordar el tema con más o menos tacto.

Alguna vez había considerado tomar las riendas del asunto, pero tampoco se trataba de provocarle un disgusto gratuito a su chico. Se decía a sí misma de seguir teniendo paciencia y esperar a que él sacara el tema, pero el aguante de Dieciocho era finito y estaba llegando peligrosamente a su límite. Más cuando lo veía salir del agua del mar con el bañador pegado a su cuerpo y sin dejar gran cosa a la imaginación, pues ya sabía qué aguardaba debajo de la prenda.

Así, esperaba y observaba, acechando como una leona el momento idóneo para saltar sobre su presa, relamiéndose en su espera. Se conformaba pensando que valdría la pena hacerlo y así conseguía no perder el temple.

Él, mientras tanto, seguía igual que siempre: dulce, cariñoso, inseguro en ocasiones, pero siempre atento a ella. Era perfectamente conocedor de lo que le sucedía a su novia y, no sin inconvenientes, la calmaba a su manera. Krilin postergaba para el momento ideal, el que llevaba toda la vida soñando para dar rienda suelta a la pasión que contenía noche tras noche con ella. El problema radicaba en que no sabía con certeza si ella consideraría tan importante como él ese momento, si se reiría de él o, lo peor, si lo rechazaría por lo ridícula que sería la idea para ella.

En efecto, Krilin estaba esperando al matrimonio pero lo cierto era que Dieciocho no parecía ser el tipo de chicas cuyo sueño o proyecto de vida fuera casarse. Qué dilema.

Por lo pronto, mientras se decidía y no, él proseguía preparando una pequeña sorpresa con vista al primer aniversario como pareja, rescatando de vez en cuando pequeños tesoros que encontraba en sus incursiones submarinas. Las llevaba recolectando desde que ella se fue a vivir a la Kame House, para hacerle un regalo casual, pero entonces ya tenía un objetivo claro para hacerlo y lo preparaba con mucho celo.

La tarde, desde luego, había resultado productiva. Salía del océano sonriente, mientras escondía en un bolsillo del bañador el hallazgo del día. Se quitó las gafas de bucear en cuanto hizo pie y escudriñó la orilla, buscando el contacto visual de su amada, que levantó la comisura izquierda de sus labios imperceptiblemente, desde su tumbona, sin mover un músculo de más.

Sin apartar la vista de esa sonrisa, como atraído por el canto de una sirena, fue caminando por el bancal sumergido mientras ignoraba el oleaje rompiendo contra él. Estaba hechizado, como siempre que la miraba luego de un tiempo sin contemplarla, por breve que fuera, pues Dieciocho nunca estaba lejos de sus pensamientos y en la vida podrían hacerle justicia su recientes recuerdos a la imagen viva de ella. Porque no tenía igual, no lograba reproducir una imagen que fuera idéntica en su mente. Solía pasar por alto vagos detalles pero que, en conjunto, conformaban el cuadro más bello jamás soñado por nadie.

Noches en Blanco || Krizuli (Completa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora