Restaban dos meses para la boda y Morgana estaba cada vez más obsesionada con el príncipe. Llegando a espiarlo en cada rincón. Así convertida en pájaro llegó a oír una conversación privada que Elliot tuvo con él, sentados bajo un árbol en los jardines.
-Ginebra y tú se ven distintos... ¿han hecho amistad?...-preguntó el mayor con esa paz que siempre llenaba el corazón de su amado-.
-Le confesé que me gustaba alguien más y luego ella me confesó que también estaba enamorada de otra persona... Sir Lancelot Del Lago...
-¿El padre de Perci?... -se sorprendió por un momento y luego reflexionó- tiene fama de ser el hombre más hermoso sobre la tierra...
-Creo que su hijo ya le ha sacado ventaja... -expresó el príncipe- pero "el hombre más hermoso de la tierra" se encuentra a mi lado ahora -le sonrió y sus mejillas estaban encendidas de rojo-.
-Orgulloso exhibiré el título que la gracia del rey me otorga -sonrió y le dió un pequeño beso y pronto regresó por más-.
-Tu señor manda que lo ames día y noche sin descando.
-Cada segundo... por toda la eternidad. -respondió sincero el caballero-.
Se besaron uno en brazos del otro y cuando separaron sus labios el menor soltó:
-Si pudiera gritarle al mundo que te amo Elliot Walters... -dijo anhelando poder hacerlo- me duele pensar que llegará el día en que tenga que verte contraer matrimonio... -agregó con muchas ganas de llorar ante la sola vista de esa imágen proyectada en su mente-.
-Estoy casado con mi misión que es encargarme de tu seguridad... ni siquiera el rey mismo podrá tener jamás dos reinas.
-Pero tu padre... él va a querer ver que le des un nieto.
-Mis hermanos ya le han dado nietos varones, más de uno... nuestro legado está a salvo y mantenerlo a salvo, implica que me quede aquí, sirviendo al rey presente... después al futuro...
-El legado de Inglaterra entera depende de nosotros... por eso tengo que casarme... -reflexionó entonces-.
Morgana se alejó volando y su corazón ardía, su odio y el del dragón latían como uno sólo.
Elliot le había arrebatado todo, no solo era aquel a quien Merlín había decidido consagrar como su heredero -de lo que se había enterado tras haber entrado en su mente- también le había ganado el corazón del príncipe. La venganza era lo único que le quedaba y lo único que importaría ya.
El primero que recibiría el golpe fué quien había sellado el destino de Arturo, el rey Uther Pendragon.
Morgana no impidió la boda de su hermano, para que éste pudiera consolidarse más tarde como el nuevo rey, pero fué envenenando a Uther día tras día luego de aquella noche de la boda y unos meses más tarde su corazón se detuvo en forma repentina, sumergiéndo a Merlín en un luto que casi acabó con él, y del cual consiguió salir por la insistencia de Arturo en que lo necesitaba y reaccionando en que seguir guiando al único hijo de su amado sería la forma en que él hubiera querido que honrara su memoria.
Tras la muerte de su padre, Arturo formó un consejo con los principales jefes terratenientes para entrar en conocimiento de las realidades a lo largo y ancho del reino. Así comenzaron a reunirse los doce al rededor de la mesa redonda que el rey había hecho especialmente construir para que resultara más fácil que se escucharan unos a otros.
También renombró a la "Ciudadela del Dragón" como "Camelot" en honor a la tierra natal de su esposa, Camelliard.
Muchas estrategias comerciales y militares comenzaron a tomar forma dentro del marco de este "Consejo de los doce" que se reunía cada 21 días.
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Perdido en la oscuridad
Fiksi PenggemarEl rey del infierno y un joven cazador de demonios, se verán obligados a unir fuerzas para enfrentar a un enemigo común, mientras mantienen secretas intenciones en el interior de su frágil alianza. Este juego de máscaras los conducirá a descubrir un...
