Sentado en su cafetería favorita, Sam se tomaba un té de frutos rojos, el que solían pedir con Crowley, mientras esperaba la llegada de Dean que tras haber vuelto a casa y no encontrarlo, se había comunicado para verse.
-Hola -llegó y se sentó el de la chaquetilla verde luego de darle un beso:
-¿Dormiste algo anoche?
-¡Sí!... ¿Mi cara está muy mal?
-Y no sólo tu cara... ¿Té de frutos rojos? Supongo que intentaste pedir un café -observó Dean más para bromear que por otra cosa-.
-Es bueno variar un poco de vez en cuando... -le respondió el menor con desenfado-.
-Puede ser toda una experiencia religiosa de hecho... -reflexionó Dean pensando en su apasionada noche con Lucian-.
-No lo dices por el té -agregó Sam pícaramente- ¿tal vez por el trabajo nuevo? creyó adivinar- tienes que estar muy orgulloso de lo que haces, es algo en verdad... en verdad maravilloso... ustedes son héroes reales.
-Lo sé... -le sonrió el rubio con un sentimiento muy cálido en el corazón-.
Para seguir con su empresa volvió a la carga:
- Se vé como gelatina de frambuesa -observó con respecto al té-.
-Prueba... -lo colocó el más pequeño en su mano-
Dean echó un sorbo y otro más.
-Ok, es bueno... aunque no lo suficiente si me lo preguntas...
-Y... por eso aquí tienes... -tomó de la mesa el café que le había comprado y se lo colocó más cerca-.
En su tablet, conectada al wi-fi de la cafetería, Dean hechó un rápido vistazo a las noticias locales.
-¿Cómo estuvo el trabajo? -le preguntó el menor apenas este levantó la vista.
-Normal -mintió con una sonrisa igualmente normal su hermano- ... normalmente es una locura... -agregó pensándolo un poco.
-Puedo imaginarlo -sonrió el castaño a quien no se le había pasado por alto el detalle, de que Dean no había encontrado nada raro en las noticias, ni se había inclinado por revisar ciertos foros específicos. A pesar de su cansancio lo veía mucho más tranquilo y centrado, y pensaba que había hecho un cambio muy positivo lo cual lo ponía completamente feliz.
-¿Y tu cita?... ¿Cómo se llama ella?...
Dean evaluó decirle la verdad en cuestión de segundos pero finalmente mintió- Luciana...
-¡Oh, latina...! -dijo algo impresionado- ¿cómo es físicamente, me mata la curiosidad? -agregó y Dean sospechaba que sus constantes preguntas iban en venganza a los permanentes interrogatorios a los que él lo sometía-.
-Castaña... Ojos verdes... super claros...
-Suena como tu versión femenina... -reflexionó Sam y volvió a inquirir- ¿es verdad eso que dicen?...
-¿Que son las más ardientes? -soltó Dean- todas son ardientes Sam... cuando están conmigo indefectiblemente entran en combustión- recordó como dejaba besos húmedos en las partes más sensibles del castaño-
-A veces olvido que estoy hablando con la antorcha humana... -le respondió el más joven tentado de risa...
-No sé porqué lo olvídas, eres tan distraído... -bromeó su hermano-
-Lo que tú digas Jhonny Bravo... -respondió en broma-.
-¡Oh... nene...! -decidio repetir la famosa frase de Jhonny solo porque adoraba hacer reír a ese mocoso-.
ESTÁS LEYENDO
Perdido en la oscuridad
Hayran KurguEl rey del infierno y un joven cazador de demonios, se verán obligados a unir fuerzas para enfrentar a un enemigo común, mientras mantienen secretas intenciones en el interior de su frágil alianza. Este juego de máscaras los conducirá a descubrir un...
