36. Sarah Ross

7.6K 1K 441
                                        

NICK:

Algo suave acariciaba mi barbilla.

Una pequeña cabecita moviéndose en mi pecho. Un pequeño cuerpo sobre el mío, pero las patas traseras aún en lo alto, saliendo de una cabra gigante. Me llené de asco y terror y quise correr a otro sitio, pero el tibio cuerpo del bebé alpaca terminó de salir y se derrumbó sobre mí. Timoteo me eligió como su colchón.

Tenía la alfombra, el sillón y la cama de Olivia, pero vino a parir sobre mí, y en serio quise llorar.

ㅡZaaaaack ㅡ chillé ㅡ¡Zaaaaaaaack!

Timoteo empezó su labor de lamer el cuerpecito de su cría y yo me quedé inmóvil debajo. Sentía la humedad de la alpaca sobre mí; seguía calientita y se estaba moviendo mucho. Me llené de asco y, sintiéndome un torpe, empecé a llorar.

ㅡ¡Ayuda!

Para mi suerte, Olivia entró corriendo y se detuvo en seco al ver tremendo acontecimiento. Alternó la mirada entre las dos alpacas y yo, cerró los ojos y respiró profundo.

ㅡ¿Por qué hay una alpaca arriba de ti?

ㅡQuítamela ㅡ supliqué.

ㅡ¿Por qué Zack está tirado en el pasillo?

ㅡAyuda.

ㅡ¿Y dónde está Peige?

ㅡNo quiero estar aquí.

ㅡ¡Timoteo, eres mamá! ㅡ escuché la voz de Peige y a continuación se arrodilló junto a mí ㅡ Qué bonito bebé. Para no errarle, lo nombraré Charlie.

ㅡAlguien quíteme a Charlie de encima.

La camisa me quedó húmeda cuando finalmente me quitaron a Charlie, y a partir de ahí el tema se fue en cómo iban a cuidar a dos alpacas si con una ya era más que suficiente, cosa que hizo llorar a Peige y que más tarde la llevó a un desmayo.

Después Olivia y yo nos encargamos de limpiar a Charlie y asegurarnos de que Timoteo estuviera bien. Al caer la noche, ambas alpacas ya estaban acomodadas en su esquina de la sala. Y yo me fui a bañar, dejando a Olivia sola con la planeación de su boda.

***

Mañana llegaba la mamá de Peige, y yo no podía estar más nervioso. Quise hablar de ello con el señor Hudson, pero, como empezaba a hacerse costumbre, no lo encontré. Por un rato tuve que soportar a Zack quejándose de que no podía ver a Paris, y más tarde sus amigos me buscaron para preguntarme por ambas. Sohan no perdió la oportunidad para hacer bromas sobre el encierro de Paris o lo drogada que debía estar Peige con tanto medicamento, y ¿para qué lo niego? Me reí mucho.

Cuando salí del trabajo me apresuré a ir a cuidar a Peige. Estaba acostada en el sillón en medio de sus dos alpacas, con su mameluco rosa de unicornio. Me hinqué a frente a ella y lentamente abrió los ojos y sonrió.

ㅡHola.

ㅡHola.

ㅡ¿Cómo estás?

ㅡEstoy muy mareada ㅡ enterró la cara en el pelaje de Charlie ㅡ. ¿Me haces un té de limón?

ㅡClaro ㅡ sonreí ㅡ ¿Dónde está Zack?

ㅡEn mi cuarto, atendiendo una llamada.

Asentí y fui en busca de su tetera rosa. Encontré una taza con la foto de un tal Chayanne con muchos corazones y me pareció ideal para el té. Serví para los dos y luego fui a acomodarme en el sillón con Peige y sus alpacas. Ella recargó su cabeza en mi hombro y yo la abracé.

¡Ella me acosa!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora