21. Nuestra bella vida

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NICK:

ㅡ¿Qué fue lo que lanzaste al balcón? ㅡ le pregunté a Peige cuando la vi el día siguiente en la escuela.

Íbamos de vuelta a clases después del receso, que era cuando podía verla sin que sus amigos me miraran fijamente y susurraran cosas frente a mí.

ㅡNada ㅡ dijo apretando los labios.

ㅡTu semi transparencia se vuelve cada vez más traslúcida. En cualquier momento reflejarás un arcoíris cuando te dé el sol.

ㅡSoy una esfera, no un prisma, Nick. Sólo reflejaré luz más intensa.

ㅡIgual se forma un arcoíris.

ㅡSí, el arcoíris esférico que quieren los de la agencia de con Zack.

ㅡ¿Ya decidiste algo?

Suspiró.

ㅡSí... No... Bueno, no sé. Ay, es que... Quería ser conocida por mi actuación, no por ser otra modelo que es conocida por no ser delgada. Y no me mal entiendas, a mí me encantan todas esas modelos curvy que rompen todo paradigma; en serio las admiro. Pero ese no es mi sueño.

ㅡEstoy seguro de que antes usaste la palabra "curvilínea", y eso no es lo mismo que curvy.

ㅡSí, esa fue la traducción de Daniel, pero de entre las pocas cosas que le entendí a la señora, "no flaca sin llegar a curvy" fue una de esas. Y, la neta, ¿a quién engaño? Tengo como ocho kilos arriba. Probablemente ya sean diez, porque Paris ha hecho más postres que nunca y soy demasiado floja como para hacer ejercicio.

Ni me había dado cuenta. Bueno, sí, pero no le di importancia. Me pregunté si debía decirle algo al respecto, porque a las chicas les gusta saber que se ven bonitas, ¿no? Pero mis hermanas siempre se alteraban cuando de su peso se trataba.

ㅡEs simple ㅡ dije ㅡ ¿Quieres hacerlo?

ㅡNo ㅡ sonó más bien como pregunta.

ㅡEntonces no lo hagas. No tienes qué. Ya se presentará otra oportunidad en el área que te gusta.

ㅡSupongo que tienes razón ㅡ hizo una pausa ㅡ ¡Ja! Muchas personas dirían que soy una tonta por negarme.

ㅡSí, bastantes ㅡ el segundo timbre sonó en advertencia de que teníamos cinco minutos para llegar al aula ㅡ. Bueno, nos vemos luego.

ㅡAdiós, Nick. Gracias.

Tenía clase con Kiffilshupper. ¡Cómo aborrecía a esa mujer! Afuera del salón todos los chicos se estaban fajando apresurados, porque así fuera playera o camiseta, la maestra la quería dentro de nuestros pantalones y asegurada con el cinto. Uno debía caminar con la espalda erguida y mantenerse así todo el tiempo que estuviera dentro del aula; los zapatos debían estar bien lustrados, y no se nos permitía entrar con tenis. Los hombres debíamos estar perfectamente peinados con el cabello hacia el lado derecho (por lo que muchos nos mojábamos la cabeza antes de entrar a clase. Era un tormento), y las chicas debían llevar una cola de caballo, ni muy alta ni muy baja. Una vez dentro del salón, nadie, por ningún motivo, debía hablar si la profesora no se lo permitía, y no estoy mintiendo, podía escuchar la respiración de Jamie, una chica con sinusitis que se sentaba en el otro extremo del salón.

No conocía a la mayoría de los chicos con los que compartía esa clase, pero todos intercambiamos miradas de apoyo, asentimos y entramos rápido y en silencio para esperar a Kiffilshupper.

Para nuestra sorpresa, el pizarrón estaba completamente cubierto con garabatos con tinta negra que abarcaban todo, sin dejar ningún espacio en blanco. Pero nadie dijo o hizo nada al respecto, porque tal vez era parte de la clase, o qué sé yo. Zack esperaba como estatua en su lugar, con el cabello recogido en un bollo que seguro haría que la maestra lo mandara a peinarse "como un hombre". Hice un gesto con la cabeza a modo de saludo y me senté detrás de él. Al poco rato llegó Kiffilshupper cargando con su maletín negro y un par de carpetas en la mano, lo que representaba mucha tarea.

¡Ella me acosa!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora