Nick:
Ian accedió a prestarnos ropa y un par de toallas. Estas últimas las encontraríamos en el armario junto a la escalera, y yo ya sabía dónde estaba su cuarto. Podíamos tomar lo que deseáramos, excepto la playera de Beyonce porque esa era de concierto y es la que usaba en su fotografía con la susodicha.
Saqué una toalla azul y la envolví al rededor de Peige, y ella me dedicó una sonrisa dulce. Besé su frente y tomé otra toalla para mí.
ㅡEl cuarto de Ian está por allá ㅡ hice una seña con la cabeza y caminamos juntitos como pingüinos hasta el lugar.
Abrí el primer cajón que vi y un montón de playeras saltaron completamente echas bola.
ㅡQuiero una de manga larga ㅡ los dientes de Peige tiritaron y con manos temblorosas revolvimos el desastre hasta dar con algo calientito. Sentí miradas fugaces de su parte mientras busqué el cajón de los pantalones hasta que le di un pantalón deportivo.
ㅡSi quieres cámbiate aquí, yo iré al baño ㅡ dije.
ㅡNo, yo voy al baño ㅡ su vestido se amoldó a sus curvas y tuve que obligarme a apartar la vista de esa gotita de agua que resbalaba despacio por su muslo.
ㅡE-está bien ㅡ sonreí nervioso.
Ella me devolvió la sonrisa, puso su helada mano en mi cuello y me atrajo hacia ella para darme un beso frío.
ㅡ¡Besé a mi crush! ㅡ gritó corriendo hacia la puerta, pero la atrapé antes de que llegara, puse mi mano en su espalda y me incliné sobre ella.
ㅡ¡Mi crush me besó! ㅡsusurré sobre su boca antes de besarla otra vez. Un escalofrío me recorrió entero cuando sonrió bajo mis labios y se sonrojó. Y en ese momento supe que su partida me destruiría. Aún no estaba seguro de qué tan buena idea era seguir adelante, pero los dos queríamos, y eso bastaba ㅡ Ya ve a cambiarte para que vayamos a cualquier otro lugar.
ㅡEstá bien. ¿Quieres ir a comer pizza?
ㅡ¿Así mojados?
ㅡSí.
ㅡVamos.
No dejé de sonreír mientras me cambiaba. Pensaba en lo felices que seríamos mientras estuviéramos juntos, en cómo le presentaría a mi mamá a mi nueva novia (una real y buena)y en lo mucho que la quería, pero como un relámpago cruzando el cielo, Margot volvió a mi mente y sentí arcadas. No la había visto en años, y no quería tener que hacerlo otra vez.
Cuando me saludó hacía rato sentí cómo mis pulmones dejaban de funcionar, y de pronto me vi nuevamente en el hospital, muriendo. Recordé todos los problemas en los que me metí y la persona que fui. Jamás lo admitiría en voz alta, pero era plenamente consciente del miedo que le tenía a ella y a lo que sabía que podía hacer. Y pensé en la mirada de Peige al hablarle de lo que había hecho: una mezcla de nervios, decepción, incomprensión y hasta podía decir que una pizca de miedo. No podía culparla; aunque le dije toda la verdad, suavicé un poco las cosas. Mis problemas habían sido más grandes de lo que sonaban.
ㅡOiga, don, apúrese ㅡ se escuchó afuera de la puerta y sonreí.
Abrí la puerta con una mueca.
ㅡPeige, si voy a México, ¿es así como escucharé hablar a todos?
ㅡClaro que no. Otros te dirían que las movieras.
Ni siquiera me molesté en pedir un significado para eso. Bajamos las escaleras y me sorprendí nervioso por que Margot apareciera otra vez. Peige fue a buscar su chaqueta de mezclilla y luego nos escabullimos entre la multitud para irnos. El clima había refrescado, pero no era tan terrible como cuando estábamos mojados.
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¡Ella me acosa!
HumorElla es infantil. Él no tanto. Ella vive en un mundo de locuras. Él es centrado. Ella queda en ridículo muy a menudo. Y todo empieza cuando él la descubre tomándole una foto.
