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La espera se estaba haciendo interminable a Sarada, Mitsuki no mando ningún otro mensaje que el que había llegado horas antes que ella volvió de su misión con sus compañeros, el mensaje era ridículamente escueto, pero según Shikamaru, él enviaba ese tipo de mensajes.

-Con que si lo envían a misiones de las que no estoy enterada -rezongo en soledad de su habitación. Había vuelto hace dos días.

Su hijo estaba en el entrenamiento matutino en la casa de los Hyuga, Karin y Suigetsu se estaban quedando en el depto de su novio, también estaba enterada de la incorporación de estos a la aldea, para ayudar a su madre en el hospital, su padre recibió a Jugo y ella ayudaría a Tsunade a trasladar a Orochimaru a unos laboratorios al interior de la aldea, muy cerca de los de Katsuke. Todas medidas por la constantes fricciones con las demás aldeas, la presencia del sanin como afiliado a la aldea, se consideraba como un pro bastante pesado para continuar con la alianza, Suna seguía siendo aliada a Konoha, y Naruto le habló a Sarada que luego instalar al completo al sanin iría a una misión como emisaria de Konoha a Oto, con serias intenciones de integrar a la alianza de las aldeas. Con estos últimos arreglos estaba asegurándose que ninguna aldea tomase a la ligera desafiliarse y atacar a otra aldea.

Senju Tsunade, al igual que Kakashi Hatake reemplazaron a los ancianos que faltaban en el consejo, eso fortalecía aún más a la aldea, la presencia constante de dos antiguos Kages. Si se sumaba la prolongación de permanencia de Sasuke Uchiha, Kara estaría suicidándose si siquiera intentara poner un solo pie en la aldea para recuperar a Ikuto.

Sarada estaba rayando un cuaderno, la llegada de su hijo había marcado el detonante en el cambio de la actitud de Mitsuki, tomó su bolso y salió de su casa rumbo al trabajo de su padre, por suerte lo encontró en el edificio principal de la policía militar. No sabía si era el cambio hormonal de dejar de usar el dispositivo intrauterino, le creaba tan ansiedad frente a sus problemas, pero aquel asunto debía consultarlo con su madre, Ahora quería trata otra cosa con su padre.

-Papá -lo llamó este termino de hablar con el oficial enfrente de él.

-Sarada - abrió una puerta a una oficina vacía -¿qué ocurre?- tenía que ser importante, su hija no lo interrumpe en el trabajo casi nunca. De ser así solo enviaba mensajes a su celular.

-Papá ¿cómo crees que se sentía mamá con tus largas ausencias?- este se quedó de piedra, pero al ver la expresión de pesar en su hija supo que ella estaba desviando la atención del problema que la aquejaba.

-Lo consideré, pero primo mi necesidad de mantenerlas a salvo aquí en la aldea, no podían estar más seguras que bajo la protección de Naruto, mientras yo mantenía las amenazas externas fuera y lejos de la aldea.

Vio un brillo pero fue muy leve en los ojos de su hija, tomó asiento con ella, personalmente le gustaba que el albino estuviese enfocado en ayudar a la aldea, porque sabía cuáles eran las verdaderas intenciones, las conocía, él mismo le había dado prioridad a esta antes que a los sentimientos de las dos personas mas importantes en su vida, pero ver el dolor de su hijas le hizo entender su error.

-¿Lo hablaste con él?- No era una excusa pero Sakura jamás manifestó su soledad, siempre se vio fuerte, sólida, feliz y tan comprensiva que eso lo impulsó aún más a enfrascarse en su objetivo principal.

-Yo... no, no le he preguntado si le sucede algo, pero es evasivo. Yo tampoco le he preguntado directamente -volvió a reiterar sus labios estaban curvados hacia abajo. - Solo se que tiene que ver con Ikuto.

Sobreprotección, tenía en mente esto el Uchiha -Naruto dijo algo sobre la verdadera naturaleza de Ikuto, ustedes trajeron unos resultados que indican que era un zetsu blanco modificado. Piensa y has las preguntas acertadas -le recomendó su padre. -Pero debes estar preparada para la respuesta.

No es obsesión, se llama amor.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora