Me encontraba en la habitación bebiendo con Dani.
- ¿Qué tal? ¿Cómo vas?
- Pues tú qué crees, estoy muy mareada
- Tranquila, seguro que Ángel esta al venir...
En ese momento Ángel entró por la puerta cargado con un montón de cosas. Pero una de ellas me llamó mucho la atención, era una aguja más grande de lo que me imaginaba y le pregunté...
- ¿No me quedará marca en la pierna?
- Si lo hago bien no
- ¡Ay mi pierna!
Él sin hacer caso a mi último comentario, comenzó a hilar la aguja y dijo
- Bien, empecemos...
Sentí la aguja atravesar mi piel y no pude evitar gritar...
- ¡Hijo de puta! ¿Has hecho esto alguna vez?
- No, pero sé cómo hacerlo.
- ¡Mierda!
Durante todo el doloroso proceso no solté la mano de Dani quien no se quejó en ningún momento a pesar de estar espachurrándosela. Cuando terminó, miré a los ojos a Dani y después caí rendida en un profundo sueño.
* * *
Escuchamos varias veces gritar a Mel, después todo estaba en silencio.
- ¿Te duele?
- Un poco pero sigue no pasa nada- Me respondió Liam
- Le dejaste sin pinchos al rosal...
- Jajaja... si puede ser, también tengo por las manos y en los hombros
Acabé de quitarle los pinchos de la espalda, me senté junto a él y le miré el hombro.
- Por aquí no tienes tantos
Me acerqué a él, notó mi respiración chocar contra su cuello y se estremeció. Él giró la cabeza y yo paré por un momento. Nos miramos y sonreímos tontamente.
- A ver esa mano...
Le acabé de quitar los pinchos y me levanté
- ¿Ya has acabado?
- Si
- Te quería dar las gracias- dijo levantándose, acercándose a mí y cogiéndome el brazo- por esto y por salvarme la vida, no lo olvidaré.
- Bah, no pasa nada
Entonces salimos de la habitación. Los demás ya habían dejado las cartas y estaban esperando una respuesta. Poco después salieron Dani y Ángel, nos contaron que Mel estaba bien, durmiendo.
Ya era muy tarde, más de media noche. Nadie quería dormir solo, así que decidí que todos nos dividiéramos en dos grupos, trasladamos a Mel y nos fuimos a otras habitaciones más grandes que la mía.
* * *
No podía dormirme, era lo único que tenía claro en ese momento. Mi corazón se aceleraba a un ritmo demencial y mis ojos no paraban de moverse.
No quería pensar lo que me estaba pasando, pero era evidente. No quería hacerles daño, pero tampoco quería morir. Sabía que si lo decía todos mirarían a René y ella no tendría más remedio que matarme. De todas formas iba a morir. Y lo peor de todo era que me había tocado la habitación más llena de subnormales, por un lado los empalagosos tortolitos de Laura y Joel, Kail que no me caía bien, Jerry que no hablaba español y mi hermana con Liam, hablando de yo que sé.
- Chicos hemos pensado en ir a por una cama hinchable que el suelo es muy incómodo- dijo René.
Nadie la quiso acompañar, así que cogió la linterna del móvil, la escopeta y bajó.
A pesar de todo era muy valiente, ella salvó a la mitad de los que estábamos, puso orden y supo gestionar el caos, además es mi hermana y eso vale.
Antes de que se fuera la cogí del hombro y le susurré...
- Ten cuidado
Ella asintió y se fue. No la volveria a ver, al menos en mi estado normal. Escuché cómo bajaba las escaleras, si me iba a convertir en un soñador ese era el momento, cerré los ojos y sentí algo apoderarse de mí, yo seguía siendo consciente de lo que pasaba, pero no podía poner remedio, abrí los ojos y empecé a gritar, acorralé a todos en la esquina, yo quería saltar por el balcón pero no podía, los de la otra habitación entraron. Escuché subir a René, me di la vuelta, no se podía creer que tuviera que hacerme eso, pero cargó el arma, se acercó a mí, pero no pudo disparar. Saqué fuerzas y pude decir "hazlo", ella apuntó al corazón y disparó, di unos pasos atrás, acabé en el balcón, René se acercó y me dio una patada. Solo pude decir "gracias".
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Supervivientes
Teen FictionUna catástrofe a nivel mundial obliga a un grupo de personas muy distintas entre sí a convivir en un pueblo donde no estarán del todo a salvo.
