CAPÍTULO 16

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Narra Mel

No paraba de darle vueltas una y otra vez al mismo tema. Cada segundo que no hablaba con él, cada cruce de miradas esquivas, me quemaba por dentro. Una parte de mí se negaba en rotundo a dar el primer paso, yo no había provocado nada de aquello, pero por otra parte tenía ganas de abofetearle, decirle que para mí no hay otros ojos que los suyos y besarle. Y sí, era cierto, por muy bueno que estuviese Nick, y por... bueno lo que quisiera que pasara con Fer.

Dirigí mis pasos a la planta superior. Estaba cruzando el pasillo cuando Dani salió de nuestro cuarto. Alcé la mirada para establecer contacto, pero él iba con la cabeza baja, intentando ignorar mi presencia. Frené en seco mientras él caminaba lentamente. No podía permitir que este sin sentido continuara. Suspiré y dije sin volverme hacía él...

- Esto no puede seguir así.

- ¿Seguir cómo? – Me respondió irónicamente

- Ignorándonos, como si fuéramos dos extraños. Abriendo la boca para soltar reproches y malas palabras. – Dije con la voz carente de emoción alguna. Me giré diciendo: - No comprendo el motivo de tu desprecio.

- ¿Qué no comprendes? ¿Cómo se supone que debo reaccionar después de estar días sin verte, que vuelvas y verte poco menos que con un tío de tu brazo agarrado?

- ¡Dime un solo motivo objetivo para tu pataleta celosa! ¡Dímelo!

- Este no es el momento ni el lugar para hablar de esto. Dijo dándose la vuelta.

Me sentó tan mal, me dio tanta rabia su indiferencia.

- ¿Cómo qué no? – Dije precipitándome hacia él. ¿Y cuándo lo será? ¿Cuándo te vas a tragar tu puto orgullo de macho alfa y me vas a decir que me has echado de menos? – Dije conteniendo la emoción todo lo posible.

Se giró bruscamente, no se había percatado de lo cerca que estábamos. Su cuerpo quedó a escasos centímetros del mío, sentía su calor, sentía como en sus ojos, fijos en los míos, cambiaba la rabia por deseo, ese deseo frenético de besarme apasionadamente, que ya había visto antes. Todo se paró un segundo, el mundo dejó de vivir, el tiempo de correr y nuestros corazones de latir. Hasta que, en un movimiento involuntario, sus ojos se fijaron en mi boca, me agarró de la cintura y tiró hacía él, nuestro aliento se juntó y me besó, con tantas ganas, que me deje fundir en sus brazos.

***

Habíamos cenado, decidimos que sería una buena idea subir a la terraza a contemplar las estrellas. Cubrimos el suelo con mantas y nos tumbamos en pequeños grupos para hablar de nuestras cosas.

Estaba junto a Dani, su primo, que estaba hablando de alguna tontería, estaba tumbado en el otro lado. Yo le miraba y sonreía, porque sabía que Dani no le estaba prestando el mas mínimo interés. Me cogió de la mano y sonrió tímidamente. Me acerque a su lado, apoyando la cabeza en su hombro, "me podría acostumbrar a esto" pensé.

Alguien se había puesto de cuclillas a mi lado, me giré despacio, era Fer.

- ¿Podemos hablar un momento? – Me susurró débilmente en el oído. Asentí con la cabeza, me levanté y entramos al pasillo.

- Dime, que es eso que me tienes que contar

- Tenemos que hablar sobre lo que ocurrió en el viaje. – Dijo tímidamente

- Es verdad, yo... - Intenté explicárselo, pero me corto.

- Sé que es una tontería, pero necesitamos aclararlo, porque no quiero estar incomodo cada vez que te vea. No necesito que me aclares nada, pero lo que sea ocurrió, no significa más de lo que fue, un beso.

- Me alegra que pienses así, me quitas un peso de encima. No me gustaría tener otra pelea con Dani por una tontería. – dije suspirando

- ¿Otra? ¿Cómo es que os habéis peleado? – preguntó sorprendido

- Tonterías ¿amigos? – dije tendiéndole la mano

- ¡Amigos! – soltó el dándome un fuerte abrazo

Salimos a la terraza, él se fue con Aron, Joel, y Laura, yo volví con los primos.

- ¿Qué quería? – Me preguntó Dani

- Nada, cosas sin importancia. - Dije dándole un beso en la mejilla y sentándome a su lado.

- Mel- me llamó Ángel – te quería comentar que esta tarde ha venido Laura a la consulta, me comentó que tenía dificultad para conciliar el sueño, se sentía pesada y sin fuerzas. No creo que sea nada importante. Le he recetado unos calmantes para que duerma esta noche, mañana se encontrará mucho mejor.

- Vaya... Es verdad que la he visto algo decaída últimamente, pero seguro que se mejora. Gracias por decírmelo.

Después de un rato, cuando empezó a notarse el frio, recogimos las mantas y nos fuimos a dormir.

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