CAPÍTULO 5

29 4 0
                                        

René y Fer ya habían vuelto y todos nos dispusimos a comer. Me sorprendí bastante cuando Jerry me dijo que me iba a ayudar a hacer la cena, entonces me comentó que le gustaba mucho cocinar y que en un futuro quería ser Chef. Me alegré ya que aparte de no poder moverme mucho por la pierna, mis dotes culinarias no eran muy buenas.

Parecía que a todos se nos iba olvidando un poco todo lo que estaba pasando y empezábamos a recobrar el sentido del humor. La comida fue divertida, además Jerry era un excelente Chef. Después René y yo por fin tuvimos un momento a solas.

Te tengo que contar una cosa...- Dijo René.

Vale pero yo primero, seguro que lo mío es más fuerte. Pues cuando me quedé sola con Dani fue... no sé cómo explicarlo, me pilló desprevenida, no es que no me gustase, de hecho me gustó pero fue raro...-

¡Para! Dímelo que me pones nerviosa.-

Dani y yo nos besamos.-

¿Qué? Buah que fuerte... ¿Dani?-

Sí, yo también me quedé así, pero dime, ¿Qué tenías que contarme?-

Nada, nada, cosas mías...-

* * *

Después de la charla con René, Ángel apareció y me dijo que sería mejor ir a una farmacia cercana para poder curarme mejor la herida. Yo acepté y nos montamos en el coche de Ángel. Él le pidió a Dani que nos acompañara, así que me tocó ir en la parte de atrás. El camino se hizo larguísimo ya que ninguno hablaba y fuimos en un silencio muy incómodo. Al entrar a la farmaciia de repente se escuchó un ruido y vimos salir corriendo hacia nosotros a un hombre, bueno a un soñador, con una bata blanca, era el farmacéutico.

Menos mal que Dani llevaba la escopeta por lo que pudiera pasar y disparó.

Bien, Mel acércate ahora que no hay peligro ya tengo lo necesario para curarte mejor.

Entonces me acerqué a él y me senté, él comenzó a quitarme el vendaje improvisado con la funda de almohada. Me desinfectó la herida y me puso una venda. Mientras Ángel me curaba noté cómo Dani me miraba y me sonreía, yo le devolví la sonrisa pero en ese momento Ángel se dio la vuelta y me dijo...

¿ Por qué sonríes? -

Nada, es que me acabo de acordar de una cosa.-

Mmm... Bueno esto ya está, cogeré algunas cosas para llevarnos al pueblo y nos vamos.

Ya habíamos llegado al pueblo y nos dirigíamos al hotel, cuando de la casa vecina salió Jenni, bueno lo que quedaba de ella, también era un soñador. Noté que quería atacarnos y casualmente yo llevaba el arma, así que no me quedó más remedio que disparar.

Gracias Mel, nos has salvado.-

De nada.-

Llegamos al hotel y Kail se me acercó.

¿Qué tal estás Mel?-

Bien, gracias por preguntar.-

Te quería preguntar una cosa... Mira es que no encuentro a René por ninguna parte para decírselo a ella, me gustaría ir a la residencia universitaria dónde estaba para recoger mis cosas ya que aquí sólo tengo lo necesario para un fin de semana.-

Está bien, se lo diré a René he intentaremos ir.-

* * *

Ya era la hora de cenar y todos picoteábamos algo, estábamos revoloteando por la planta de abajo cuando Ángel encontró un maletín de poker de Martín y nos juntamos todos en el comedor. Se sentaron en una mesa y empezaron a jugar. Yo no sabía y no quería aprender a jugar así que me subí a mi cuarto.

Escuché subir a alguien y acercarse a mi cuarto, era Dani.

¿Qué haces aquí sola?-

Nada que no sé jugar al poker.-

- Yo tampoco...-

 Se sentó a mi lado y me acarició la mejilla, nos miramos y sonreí, esta vez ambos nos acercamos, me apartó el pelo y me besó el cuello, sentí sus manos acercarse a mi cuello, nos volvimos a mirar y nos besamos. Sentí sus manos recorrer mis caderas por debajo de mi blusa. Poco a poco me la quitó, se incorporó un poco y se quitó la camiseta, toqué su torso y lo acerqué a mí. Bajó sus manos al pantalón, con cuidado me lo quitó. Fue besando mis pechos y bajando. Me tocó los muslos y me desnudó completamente. Sentí sus labios besarme las ingles y luego acercarse más y más al centro, yo me estremecí, él soltó una leve carcajada, empezó a mover la cabeza, yo sollozaba, era muy placentero. Un pequeño remolino de placer me recorrió desde los pies a la cabeza, acaricié su pelo y un pequeño espasmo me hizo tirar de él, paró. Se acercó a mí y me besó, se puso de rodillas, le quité el pantalón, él se quitó lo demás y se acercó a mí con cuidado... Sólo sentí una explosión de emociones, la excitación aumentaba a cada gemido de ambos. Al principio fue dulce y suave, pero cada vez era más rápido y placentero. Nuestra respiración cesó, se tumbó a mi lado y nos quedamos mirándonos hasta caer rendidos.

SupervivientesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora