[Capítulo Quince]🎵"Bailar Contigo", Carlos Vives

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Eros y yo habíamos pasado la tarde teniendo sexo también. Nos habíamos dedicado a la deliciosa tarea de coger en cada rincón de aquella habitación de hotel que hoy es tan emblemática para nosotros, porque dentro de esas cuatro paredes yo desvirgué su ano y él me desvirgó el alma. En la noche nos alistamos para asistir a la reunión/coctel con Charlie Davis, el nuevo tenista estrella patrocinado por Nike y su agente. La realidad es que al principio me pareció que vestir de esmoquin para una simple reunión de negocios era algo excesivo, pero Eros me explicó que el lugar donde se llevaría a cabo lo ameritaba y que así es como Nike acostumbra a tratar a sus deportistas. También agradecí el uso del esmoquin cuando vi a Eros a través del espejo del baño, tan irresistible e imposiblemente hermoso, con su corbata de moño y sus ojos azules mirando al lente de aquella cámara de fotos vintage cuando él me tomaba una foto mientras yo me abotonaba la camisa.

—I do —le dije de la nada, asustándolo sin querer como a quien lo encuentran haciendo una travesura y haciéndolo mostrar aquella sonrisa que me deja ver mi futuro y me hace estremecer. "I do, I do, acepto, me caso contigo Eros con ese mismo esmoquin que te queda tan smoking hot, cuando quieras me caso contigo" dije entonces para mis adentros, casándome con él aunque él no lo supiera. 

—¿Disculpa? —me preguntó entonces, aún sonriendo. Es tan fácil para mi darme cuenta de que él sabe muy bien que me tiene enloquecido y eso me hace enloquecerme aún más porque me doy cuenta de que no le tiene miedo a mis sentimientos porque él siente lo mismo.

—Nada —respondí algo nervioso.

Continué abotonándome la camisa y mientras lo hacía me di cuenta de que los pelos de mi pecho sobresalen cada vez más, nunca en mi vida los he dejado crecer tanto. Miré a Eros y entendí que con él, al verlo así, tan hombre, tan orgullosamente peludo y tan dueño de su masculinidad me ha inspirado a no depilarme porque con Eros me siento más seguro de ser yo, de ser hombre como lo es él y sin vergüenza de mi alto nivel de testosterona. Y a diferencia de lo que algunos podrían pensar, amando a Eros, amando a un hombre, en vez de potenciar mi lado femenino ha potenciado mi lado masculino y cada instante que paso con él y cuanto más macho lo siento cada minuto; más macho y masculino me siento yo. Eros me hace sentir hombre y me hace sentir el caudal de mi sangre corriendo por cada una de mis venas haciéndome sentir vivo, pleno y presente.

Llegamos algo temprano a un impresionante y lujoso restaurante llamado "Moroccan Knights". Un lugar obviamente con decoración marroquí que de una forma u otra me recordó el hammam donde Eros y yo habíamos tenido nuestra primera cita no oficial y me llené aún más de amor por él, en tan poco tiempo hemos llegado a tanto y se siente tan real que por primera vez en mi vida el contacto con alguien parece tener sentido. Al bajarnos del auto con chofer que Nike nos envió, mi hombre me tomó de la mano y así entramos al lugar lleno de hombres y mujeres en vestidos de noche y trajes elegantes fumando puros y bebiendo champán en copas extravagantes con detalles en dorado a juego con los bordados de los manteles y los tallados de las sillas. Al principio tuve el impulso de soltarle la mano ya que para mí es imposible entender que alguien sienta orgullo de llevarme como su pareja a una cena, pero orgullo por mí como persona y no porque soy famoso, como lo siento con Eros, pero decidí no detenerlo porque lo que está pasando entre los dos no es controlable y merece que dejemos que simplemente suceda como un vórtice polar que es anunciando en el canal del clima, imposible de detener. El capitán del restaurante nos pasó a un pequeño cuarto privado que había sido reservado por Nike para la reunión. Dentro era aún más lujoso que afuera, en medio había una extravagante mesa redonda de diez puestos con candelabros y flores, y rodeada por pinturas al óleo. Al momento de sentarnos, sin embargo, nos soltamos de la mano y nos sentamos con un par de puestos en medio. No nos explicamos nada, es claro para los dos que aún no estamos listos para que nuestra relación se haga pública y enfrentar las consecuencias, y si ese tenista y su agente se daban cuenta de que estamos juntos, era posible que todos, incluyendo el mundo de los deportes completo, las marcas y la prensa, se enterarían. Yo estaba allí como un deportista más en pláticas con la empresa, y no como alguien teniendo un romance con Eros Borges y se suponía que él no era más que un representante de Nike para deportistas, cuando en realidad es el amor de mi vida, mi hombre, mi todo.

La Bitácora Homosexual de Rey James Del ReyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora