#24. | FINAL

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"¡Katsuki, ya traje los pescados!"

Grité, cargando varios salmones bastante grandes y sujetos con una soga, algo que aprendí de Katsuki cuando entendí que se me resbalaban con mucha facilidad. Sin embargo, al llegar a nuestra cueva, me encontré con Sero y Mina ahí, molestando a Katsuki y sacándole gritos llenos de reproches y enojo.

"¡Hola chicos!"

"¡Kirishima! ¡Ya volviste!"

"Kirishima..." Me habló Katsuki, con una voz de ultratumba. "Explícame por qué estos bastardos tienen que estar siempre viniendo a joder."

"Bueno... Desde que Fatgum aprobó que los dragones pudiéramos convertirnos en humanos cuando queramos y desde que Shoto aceptó que vayamos al pueblo para ayudar con las reparaciones, eres el humano más cercano que tienen, supongo que quieren aprender de..."

"Sí... De hecho, yo sólo vengo a molestarlo" dijo Mina, encogiéndose de hombros.

Ella se volvió una hermosa chica de tes rosa y de ojos oscuros. No tenía idea de si su transformación tenía que ver con el ácido que podía escupir y que segregaba de distintas formas, pero ella estaba feliz, siempre materializando sus antenas tamaño pequeño para darse más originalidad. Apenas habían pasado pocos meses desde el incidente, pero ella ya se había declarado fan de la danza, de las peleas de contacto directo y de los deportes.

"¡Ya lárgate, maldita ojos de mapache!"

"¿Eh? ¿Pero no me invitarán a comer?"

"Bueno... Hay mucho salmón..."

Katsuki me dio una mirada de reproche y yo le mostré una sonrisa, escuchando su chasquido antes de suspirar y decirme que acerque los salmones para limpiarlos. No estaba seguro de si me encontraba siendo muy optimista, pero él se veía bastante más energético ahora que tenía mucha más compañía.

Sin embargo, entendía la razón de su enojo, y es que gracias a todo el movimiento, a nuestros viajes al pueblo, a mis obligaciones y a el traslado a una nueva villa, no habíamos tenido tiempo para hacer algo juntos, más que acostarnos a dormir cuando nuestros cuerpos ya no podían más.

"¡Miren, ahí viene Kaminari!"

"¡Amigos!" Kaminari se acercó corriendo, totalmente emocionado. "¡No me lo creerán, pero... ¡Unas chicas me pidieron por favor que también vaya mañana! ¡Al fin soy popular con las mujeres!"

Y mientras Sero y Mina felicitaban a Kaminari y su extrema felicidad, yo me acerque a Katsuki en silencio, observándolo limpiar el pescado entre gruñidos, luchando con las escamas de estos. Ronroneé cuando me apoyé en su espalda, oyendo su suspiro resignado.

"Te extraño también, ¿sabes?"

"Lo sé." Él dejó de moverse y suspiró. "Pero supongo que ya tendremos tiempo, tienes asuntos que arreglar con los demás reptiles idiotas"

"Es bastante complicado cambiar la mentalidad de los mayores, pero sirve de cierta forma que queden pocos que tengan ese punto de vista..."

"¿Cómo va... eso?"

"No sé si funcione la idea de un alfa ausente, Katsuki..."

"Entonces tendrás que vivir con ellos."

"O dejar de ser su alfa"

"¡Kirishima! ¡Ya hablamos de esa maldita cosa!" Él se giró. "¡No puedes sólo abandonar tu maldito puesto de alfa! ¡Le hiciste un discurso estúpido al jodido mitad-y-mitad para que me salgas con...!"

Dejé un pequeño beso en sus labios y lo miré fijamente a los ojos, sonriendo al ver que él bufaba resignado, calmándose casi al instante. Negué con la cabeza y apoyé mi frente en la suya, suspirando también, mirándolo a los ojos.

El batir de sus alas | Bakugou Katsuki x Kirishima EijiroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora