#O2.

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Tenía que ser una broma. ¿Por qué, de todas las malditas locuras, tenía que encontrarme con el único ser humano que no le temía a ser destrozado por mis dientes y que, como si eso no fuera suficiente, me retaba a un duelo en donde insinuaba que yo perdería y me volvería su sirviente? ¿Por qué? ¿Es que en este tiempo lejos de la humanidad estos ya se volvieron locos?

Ese sujeto no podía medir ni siquiera metro ochenta y ahí estaba, parado frente a mí y levantando sus puños como si fueran la gran cosa. Su espalda la dejó caer segundos antes, demostrando que ¡Quería luchar sin armas humanas! Me sentía tan ofendido de ser subestimado, pero aún peor, tenía lástima por su estabilidad mental y no planeaba matarlo, así que... ¿Quizás morderle la pierna sería suficiente? ¿Él les informaría a los demás humanos que me vio? Quizás... Quizás había metido la pata más profundamente de lo que pensé.

"¿Qué estás esperando, pedazo de mierda? ¡Ven! ¡Dame tu mejor ataque!"

¿Pedazo de mierda? Oh, ahora sí se iba a enterar.

Corrí un par de pasos y alargué mi cuello para atraparlo con mi mandíbula, él ágilmente huyó de mi agarre y saltó hacía un lado. Me dirigí con rapidez a seguirlo, pero él continuó huyendo de mí con mucha más agilidad debido a su reducido tamaño y a que los árboles me impedían moverme con libertad, quizás debí considerarlo mejor. Mi tamaño se camuflaba muy bien entre tantos arbustos y troncos, pero era como una inmensa jaula, y mientras más me movía, más ramas y hojas caían, impidiéndome tener una vista completa de todo.

"No eres muy listo ¿cierto, idiota?" se burló, lanzándome una patada mientras saltaba a otro árbol cercano. Solté otro gruñido y lo intenté alcanzar, pero mis dientes se hundieron en la madera del tronco, soltándolo al instante y relamiendo mi boca. Fue asqueroso. "Este es mi terreno, si pensabas atacar a lo estúpido, debiste caminar hacia el río, es campo abierto y te habría servido, pero ahora es muy tarde."

No era tarde, podía estirar mis alas y sacudirlas, todo alrededor mío saldría volando, él incluido, pero eso significaba hacer demasiado ruido y atraería a más humanos si es que andaban por los alrededores. Estaba acabado, ni siquiera podía volar, mi presencia en los aires sería muy obvia, y... ¡Ouch! Otro golpe en la cabeza.

"¡Pelea, mierda! ¡No lo hagas tan fácil!"

Sus golpes dolían, sí, no lo suficiente para noquearme o dañarme seriamente pero era muy fuerte, además de muy ágil y listo, planeó toda la situación desde un comienzo, y acababa de verme minutos antes. Fui yo quien estúpidamente se dejó llevar por un impulso. Recibí otro golpe, luego otro y otro.

Las hojas que caían desde los enormes árboles me impedían verlo bien, y los troncos raspaban mi piel, que, aunque con escamas para protegerme, me impedía asegurarme de desde dónde atacaría. Oía sus burlonas risas y sus maldiciones, sus gritos, su voz. Tan gruesa y áspera, tan vil, ese tipo era un increíble demonio ¿Sería pariente de la reina? ¿Sería de esos humanos que no tenían buenas intenciones?

"¡Kirishima!"

Como si el tiempo mismo se hubiera detenido, ignoré todas las sensaciones sobre mi cuerpo y me concentré en abrir los ojos, buscando de dónde provenía ese rugido. No fue difícil notarlo, no para mí, al menos. Denki y Sero se encontraban cerca, a poca distancia y Denki parecía con intenciones de ayudarme.

"¡Vete!" Grité, observándolo asustarse por mi rugido. Denki me veía angustiado y tan nervioso. Él temblaba ligeramente y sus cortas orejas se encontraban inclinadas, pero aun así dio otro paso hacía el frente. "¡QUE TE VAYAS! ¡VETE!"

"Kirishima... Amigo, no..." Balbuceó en unos lastimeros chillidos.

Tenía la suerte de mi lado, el humano increíblemente no entendía lo que decía. Seguro él sólo me oía gruñir y rugir sin sentido.

"¡VAYÁNSE DE AQUÍ!" Conocía a Denki, por lo que miré a Sero, esperando apoyo de su parte. "¡TIENEN QUE IRSE! SI ÉL LOS VE... ¡SÓLO LÁRGUENSE! ¡DÍGANLE A FATGUM QUE NO ES SEGURO! ¡NECESITAMOS IRNOS PRONTO! Sólo... Por favor..."

"Hey, bastardo ¿Dónde carajos estás viendo?"

"¡No!"

Me lancé sobre el humano antes de que pudiera dirigir su mirada hacía donde Denki y Sero se encontraban. Él me esquivó con facilidad, pero mi cuerpo cayó sobre uno de los árboles caídos, una de las gruesas ramas se abrió paso entre mis escamas y perforó mi piel con su puntiaguda punta. No fue muy profundo, pero dolió y mucho. Las escamas no eran tan buen escudo como se creía, la piel de las alas sí lo era, y de hecho, tocar directamente el cuerpo de un dragón era más fácil de lo que se decía.

"AGH"

"¡Kiri...!"

"¡LARGO!"

"Denki... Tenemos que irnos, debemos decirle a Fatgum lo que dijo Kirishima..."

Oí a Sero, y le quise agradecer, pero otro golpe fue directo hacía mi hocico. Moverme significaba que esa rama continuara hundiéndose en mi cuerpo o hiciera una herida más grande, pero si no lo hacía, ese humano continuaría golpeando mi cabeza con facilidad.

"Pero... Kirishima, él está..."

"¡Vámonos, Denki!"

"Lagarto idiota, te moviste aun sabiendo que ese sería tu fin, ¿cómo puedes ser tan imbécil?" La voz del chico se oía cerca, y cuando lo vi intentando voltear nuevamente hacía los alrededores, le gruñí desafiante, avanzando hacia él, llevándome el tronco incrustado en mi cuerpo, jalándolo conmigo, hundiéndolo más en mi cuerpo.

Tiempo, necesitaba ganar tiempo para que Denki y Sero pudieran huir lejos. Ven por mí. Ven por mí. Ven.

Me sacudí, golpee mis costados contra dos árboles y conseguí liberarme de ese tronco, sin embargo, apenas este salió de mi cuerpo sentí mi sangre escapar. Cerré los ojos con dolor y otro golpe justo en mi cabeza. El humano se colgó de mi cuello y fue todo. Me sacudí tanto como pude, pero era imposible, él mordió en algún lugar de mi largo cuello e imaginé que le dolió por mis escamas, pero continuó enterrando sus dientes y sus uñas, sin soltarme, aferrándose a mí.

Las sacudidas no eran buena idea, pero tenerlo sobre mí tampoco. Abrí los ojos una última vez y al ya no ver más a Denki ni a Sero, solté un jadeo de tranquilidad. Ese chico apenas había conseguido dañarme, pero me sentía débil, muy débil. Mis ojos me pesaban y veía doble, triple... Tan borroso. Mi pata pisó mi propio charco de sangre y perdí la fuerza de mis cuarto extremidades, cayendo sobre mi panza, golpeando la herida contra el duro suelo.

"¡Ahora muere!"

Estaba bien... Todo estaba bien... Sero y Denki consiguieron huir sin ser vistos... Ellos estaban a salvo, la villa estaba a salvo... Mamá... Desde ese hermoso cielo donde debías encontrarte, por favor, cuida a todos.

El batir de sus alas | Bakugou Katsuki x Kirishima EijiroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora