La luz del nuevo día fue como un despertar para la aldea. Shoto, el legítimo heredero de la corona, derrotó y derrocó a la reina Toga, mostrándola capturada ante la mirada de todos los sobrevivientes a esa guerra, anunciando su regreso al trono y que desde ese día las cosas iban a cambiar. Tenya y Momo, sus más fieles soldados, se colocaron a su lado convirtiéndose sus consejeros principales.
Ochako e Izuku se apresuraron a ayudar a la gente a recuperar la mayor cantidad de cosas posibles de sus hogares, mientras los dragones partieron a su villa a intentar arreglar aquel lugar que fue su hogar por muchísimo tiempo. Shoto le dijo a Fatgum que aún tenía muchas cosas que hablar con nosotros, pero que él se aseguraría de que ningún dragón volviera a ser perseguido jamás, así que podíamos tener el bosque siempre y cuando no nos excediéramos con los alimentos. Fatgum aceptó con un movimiento de cabeza, guiando a los dragones de regreso.
Katsuki caminaba bastante detrás de ellos, cargándome tercamente en su espalda, conmigo ya convertido en un humano, mientras me cubría con su capa pisoteada, arruinada y sucia, renegando debido a que el bosque era jodidamente espeso y no lo dejaba cargarme con tranquilidad.
"Sero y Denki... Uh, Kaminari, ya se ofrecieron para cargarme como tres veces" le dije, oyéndolo gritar el típico "¡¿Hah?!" que siempre hacía cuando algo no le parecía. "Sólo te lo recuerdo, no tienes que cargarme hasta llegar, te vas a arruinar la espalda"
"Quiero demostrarles a estos malditos reptiles que no soy tan jodidamente débil como para no poder llevarte" me dijo, con total sinceridad.
"Te estás portando como un niño chiquito" Respondí.
"Cierra la boca, Kirishima"
Suspiré, observando a los dragones caminar a un paso mucho más lento del normal. Sabía que ellos estaban avanzando de esa forma para no dejarnos demasiado atrás y se lo agradecí a Fatgum; aunque aún tenía mucho que hablar con él, imaginé que sentía gratitud por todo lo que Katsuki había hecho por nosotros.
Sin embargo, ahora que por fin las cosas se habían relajado y toda la realidad caía sobre mí, me sentía tan molido que podía dormir una semana entera sin despertar ni para comer. Eso sin contar que...
"Katsuki..."
"¿Ahora qué?"
"Lo siento..."
Murmuré, escondiendo mi rostro en su nuca, suspirando profundamente para evitar llorar. Tenía los sentimientos a flor de piel y recordar que nunca más podría volar era una cosa, pero tener que disculparme con él por no ser capaz de cumplir su deseo me hacía sentir infinitamente miserable. Ni como sirviente, ni como nada, no le era útil en esas condiciones.
"¿Por qué?"
"Porque... Mis alas ya no están y yo..."
"Kirishima, tienes que estar bromeando"
Katsuki detuvo sus pasos, sin importarle que la manada seguía avanzando y me bajó con sumo cuidado, permitiendo que me siente en una de las rocas que sobresalían en ese desnivelado suelo lleno de raíces.
"Lo siento... ¿Dije algo malo?"
"¡Todo lo que dijiste está jodidamente mal! ¡Tú... Maldito reptil idiota!"
"¡Katsu...!"
Iba a defenderme, sin entender qué había hecho, pero la boca de Katsuki estaba suficientemente ocupada tomando la mía, hundiendo su lengua en mi cavidad y provocándome un potente estremecimiento, erizando toda mi piel, materializando mi cola, las raíces de mis alas y hasta mis orejas, sonrojándome rápidamente. ¡Eso no lo hacían los dragones! Joder... Se sentía tan extraño, tan... Tan... Tan raro y... ¡Demonios!
ESTÁS LEYENDO
El batir de sus alas | Bakugou Katsuki x Kirishima Eijiro
Fiksi PenggemarAU Medieval. | Kirishima, un inmenso e imponente dragón rojo, desde muy temprana edad fue víctima de las injusticias que caían sobre sus iguales. Con el corazón lleno de dudas y una misión de vida que no deseaba, tomó la decisión equivocada y termi...
