Capitulo 3: La carta de Adrien

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Adrien

-Garras fuera-Dije mientras me paraba en la ventana de mi cuarto.

Entré y fui directamente a buscar algo que darle de comer a Plagg. Él comenzó a revolotear a mi lado.

-¡Siete años! ¿Sabes lo genial que eso? No has muerto todavía. A estas alturas yo ya había cambiado de portador-Me dijo él con un exceso de entusiasmo mientras revoloteaba.

-¿Debería preocuparme por mi bienestar entonces?-Pregunté alzando la ceja. Plagg se encogió de hombros y se tragó su trozo de queso de una sentada.

-Por lo menos ahora sabemos que la caja y los demás Miraculous están bien, ¿no? Sería un problema que algo tan importante estuviera dando vueltas por ahí, especialmente con Hawk Moth viviendo en París y akumatizando todo lo que se encuentra-Dijo Plagg.

-Sí, tienes razón. Además, me alegra que esté con ella y no conmigo. Si la caja se hubiera quedado aquí probablemente Nathalie o mi padre ya la hubieran encontrado. Y no quiero imaginar lo complicado que sería explicar algo así-Respondí mientras me cambiaba de ropa a mi piyama.

-Te castigarían de por vida o te matarían, y no podrías volver a ver a Marinette o a tus amigos nunca más-Dijo Plagg mientras comía alegremente junto a una foto enmarcada de Marinette. La tenía cerca de mi cama en mi mesita de noche.

-¿No ver a Marinette? Eso sí que sería una tragedia-Dije mientras me reía.

Le había pedido a Marinette que fuera mi novia hacía tres años, poco antes de graduarnos de la preparatoria. Los dos estábamos muy felices juntos, y ella me hacía preguntarme por qué había dejado que pasara tanto tiempo antes de invitarla a salir. Quizá por ser ciego, o por tonto, porque aferrarme a la idea de que ella era sólo una buena amiga era ridículo. Ella era más que maravillosa, y juntos nos divertíamos mucho. El problema era mi secreto. No podía decirle nada de este asunto a Marinette, y no podía explicarle por qué a veces tenía que irme de nuestras citas tan temprano. De cualquier manera, yo había decidido no decirle nada del asunto. ¿Cuál era el punto de enrollarla en algo que no entendería? Además, Hawk Moth había estado especialmente peligroso últimamente, y no quería arriesgarme a que le hiciera daño a Marinette si algún día descubría mi identidad. Mi padre aceptó la relación sin muchos problemas. Le daba igual lo que hiciera con mi vida con tal de que cumpliera con mis deberes a tiempo y sin conflictos. Además, Marinette le agradaba.

Los últimos ocho años habían sido algo complicados para mi padre y para mí. Aunque admito que ahora era mucho más cercano a mí que cuando mi madre desapareció, seguía siendo demasiado distante. Habían pasado en total ocho años desde que ella se había ido, y aunque las heridas de su partida habían sanado en su mayoría para mí, no para mi padre. A veces lo veía parado en su oficina, sin hacer o decir nada, sólo mirando el retrato de mi madre. No se presentaba en mi vida a menos que fuera estrictamente necesario, como mi graduación. Era doloroso, pero la familia de Marinette siempre había estado ahí para apoyarme, y me hacían sentir parte de la familia. Por fortuna, también el maestro Fu había estado ahí, pero ahora que él ya no estaba me sentía ligeramente más solo.

Recordaba detalladamente palabra por palabra lo que me había escrito en la última carta que me dejó:

"Querido Chat Noir:

Me da mucho gusto haber tenido la posibilidad de conocerte y verte crecer para convertirte en un hombre de bien. Lamento mucho tener que partir, pero sé que tú y tu compañera van a estar en muy buenas manos. Sé que manejar el manto de Chat Noir y tu vida personal puede ser complicado, especialmente con lo estricto que puede ser tu padre a veces, pero sé que vas a estar bien y que sabrás manejar todo esto hasta que llegue el momento de darle el manto a alguien más. Me da gusto saber que tu vida amorosa también ha florecido, y espero que consigas en la familia Dupain-Cheng el amor familiar que tanto has estado buscando estos años. Tú me demostraste que escogerte como el portador del Miraculous fue una magnífica decisión. Tienes un corazón muy noble y lleno de bondad, y sé que estás dispuesto a dar lo que sea necesario por defender lo que es justo. Hasta ahora has llevado a cabo una labor ejemplar, y estoy muy orgulloso de lo mucho que has crecido como héroe, y como persona. Adrien, sé que a veces tener que esconderte detrás de una máscara es demasiado difícil para un chico de veintidós años, y que te gustaría que los secretos entre Ladybug y tú se acabaran de una buena vez, pero créeme, la verdad vendrá cuando sea su momento, y ese momento llegará, tenlo por seguro. Siempre supe que tú y Ladybug estarían destinados a estar juntos, y no me equivoqué. Ustedes dos son almas gemelas, algún día entenderás a lo que me refiero. Por ahora, te deseo lo mejor en este mundo, y ahora que me vaya, espero que tengas una vida magnífica llena de alegría y amor. Sé que París y el mundo entero quedarán en buenas manos, por lo que puedo partir de este mundo tranquilo. Gracias por haberme dado la oportunidad de compartir mis conocimientos contigo.

Hasta que el destino nos vuelva a unir, Adrien Agreste.

Atentamente,

Wang Fu."

Yo lloré en cuanto la leí la primera vez. Ella se había negado a leerla en ese momento. Sabía que ella no quería llorar, no quería sufrir y quería parecer fuerte enfrente de mí. Era doloroso saber que técnicamente ahora estábamos solos en todo este asunto. El Maestro Fu siempre sabía qué hacer y nos ayudaba mucho cuando todo parecía perdido. Ahora Ladybug y yo estábamos solos y teníamos que averiguarlo todo por nuestra cuenta. Yo tenía muchísimas preguntas que quizá se quedarían sin respuesta por siempre, por ejemplo, ¿a qué se refería con que Ladybug y yo estaríamos juntos por siempre?

Mi enamoramiento hacia ella había terminado poco antes de que yo me enamorara de Marinette, cuando tenía dieciocho años. La quería muchísimo, pero había entendido que nuestra relación no podía ir más allá de ser compañeros de equipo y grandes amigos. Aunque era extraño tener una amiga de quien no sabía casi nada, era bueno saber que había alguien más allá afuera en quien podía confiar.

"Marinette y ella se llevarían bien," pensé. "Aunque son tan diferentes la una de la otra."

Acto seguido me fui a dormir.

Miraculous Ladybug: Una última aventuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora