Capítulo 20: El regreso de Emilie Agreste

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Adrien

-¿Adrien? ¿Adrien? Reacciona, por favor hijo-Escuché que alguien murmuraba. Abrí los ojos pesadamente y encontré a mi padre dándome suaves palmadas en el rostro en un intento de hacerme reaccionar. Una vez más mi cabeza estaba en el regazo de Ladybug, y ella acariciaba mi cabello suavemente, una vez más con un cariño que no esperaba de ella.

-No te levantes aún, no quiero que te pongas peor-Dijo mi padre mientras me daba una botella de agua que alguien había traído de algún lado-Imagino que quieres descansar, o no hablarme, o...

-Quiero respuestas-Fue lo único que le dije. Mi padre parecía haberse resquebrajado, se veía nervioso y se movía las gafas una y otra vez, cosa que yo jamás lo había visto hacer.

-Sí, claro, claro. Es lo normal dadas tus circunstancias, hijo-Dijo él mientras caminaba hacia mi. Se sentó justo a mi lado.

-¿Desde cuándo?-Pregunté mirándolo fijamente. Él no me miró.

-¿Desde cuándo sé lo que sucedió con tu madre o desde cuándo soy Hawk Moth?

-Ambas.

-El año en que entraste a la escuela, cuando aquel chico Ivan fue akumatizado. Tu madre no tenía mucho tiempo de haber desaparecido y descubrí lo que podía hacer con el Miraculous. Mi kwami me explicó lo que podía hacer si conseguía sus Miraculous. Creía que así podría traer de vuelta a tu madre, sin importar las consecuencias, sin importar a quién o qué tuviera que arriesgar-Dijo mi padre avergonzado.

-Pudiste haberlo hablado conmigo, pudiste haberme dicho la verdad desde el principio y te aseguro que la mitad de nuestros problemas nunca hubieran sucedido-Respondí.

-No creo que hubieras entendido todo.

-¿Cómo lo sabes? ¿Tienes idea del miedo que le hubieras ahorrado a la población de París? ¿Del mundo? ¿Tienes idea de todas las veces que me arriesgué para arreglar tus experimentos?-Pregunté. Mi padre bajó la mirada.

-No sabía que eras tú.

-Aunque no lo hubiera sido. Usaste a civiles, gente inocente, ¡bebés! ¡Todo París vivía con miedo!-Grité.

-Sólo...sólo quería traerla de vuelta. Sólo quería eso-Dijo mi padre con tristeza.

Nos quedamos los dos en silencio. ¿Qué se suponía que íbamos a decir en esos momentos? ¿Qué es lo que alguien dice cuando descubre que su padre es un criminal que sólo ha estado cometiendo dichos crímenes para despertar a tu madre, quien está en un coma inducido por usar un amuleto mágico? 

Nathalie se acercó a mí sosteniendo una nueva botella de agua. Fruncí el ceño. 

-¿Tú también sabías de todo esto?-Pregunté. 

-Nathalie ha sido una de mis más fieles aliadas. Ella ha sido la portadora del Miraculous de Pavo Real. Ella es Mayura-Dijo mi padre poniendo una mano en el hombro de Nathalie. 

-¿Y por qué a ella no le sucedió nada y a mi madre sí?-Pregunté.

-Tu madre usó el Miraculous por mucho tiempo y para algo demasiado grande. El uso que Nathalie le ha dado a su Miraculous es nada comparado con la manera en que tu madre lo hizo. Pero al principio estuve muy cerca de perderla. 

Fruncí el ceño y me froté los ojos. Parecía como si todo mi mundo se hubiera derrumbado y reconstruido de un momento a otro. Sin embargo, sorprendentemente todo parecía encajar de alguna manera u otra, como si todo se cayera para volverlo a construir de una manera diferente. 

-Voy a darte mi Miraculous. Yo también quiero que mi madre vuelva-Dije yo. Mi padre sonrió muchísimo y me ayudó a ponerme de pie. 

-¿De verdad?-Preguntó él. Yo asentí. 

-Y yo voy a darles mi Miraculous. Supongo que te lo debo después de lo que te hice-Me dijo Ladybug poniendo una mano en mi hombro. Yo puse mi mano sobre la de ella. 

-Gracias, de verdad. Ahora, traigamos a mi madre de vuelta-Dije yo con una sonrisa. 

En pocos minutos arreglamos un plan. Sin ver la identidad secreta de Ladybug, ella le daría sus aretes a Nathalie. Luego ella se los daría a mi padre, y yo le daría mi anillo, y entonces, mi madre volvería. En sólo unos momentos una larga batalla con Hawk Moth, la batalla con mi padre, el dolor por la ausencia de mi madre...todo finalmente se acabaría. 

Ladybug see alejó varios pasos y se escondió detrás de una columna. Vi su mano extendiéndole algo a Nathalie, y luego ella se acercó. Le dio a mi padre los dos aretes. 

Mi padre se puso mi anillo y apretó el puño en torno a los aretes de Ladybug. De su puño salió una brillante luz, casi cegadora. Mi padre, Nathalie y yo la miramos casi hipnotizados, hasta que escuché la voz de mi padre. 

-Deseo que mi gran amor vuelva a mi lado-Dijo él, y entonces la luz se volvió incluso aún más brillante. 

A pesar de lo mucho que la luz estaba brillando, pude distinguir que envolvía a mi madre. No podía dejar de observar, sentía que mi corazón iba a saltar de mi pecho, pero tenía que mantenerme consciente, atento. Tenía que ver lo que iba a suceder. 

Normal

Marinette observaba aquella luz desde su escondite. No podía creer lo que estaba a punto de presenciar, y estaba nerviosa. Adrien y Gabriel temblaban. Sí, Adrien había esperado por el regreso de su madre por muchos años, pero llegó un momento en el que simplemente se resignó a no volverla a ver. Gabriel, por otra parte, había vivido sabiendo la manera de traerla de vuelta pero sin ser capaz de hacerlo. Pero ahora, por fin su esposa volvería. Al final, Nathalie sentía que su mundo se derrumbaba, porque si Emilie Agreste volvía, entonces no habría oportunidad para ella de que Gabriel la viera como algo más que una aliada, una simple ayudante. 

De pronto la luz se apagó de golpe. 

Y entonces, la mujer en la caja de cristal comenzó a inhalar aire a bocanadas. 

Emilie Agreste cayó al suelo desde donde estaba, y tanto Adrien como su padre corrieron a ayudarla. La mujer estaba confundida, y estaba teniendo problemas para ponerse de pie. 

-¿Gabriel? ¿Adrien? ¿Pero qué...?-Comenzó ella. Gabriel la ayudó a pararse.

-¿Madre?-Llamó Adrien emocionado mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Emilie miró a su hijo y tomó su rostro entre sus manos. El hijo que ella recordaba tenía trece años, y frente a ella ahora había todo un hombre, pero aún podía recordar las facciones de su pequeño.

-¿Adrien? Pero...pero eras un niño...¿qué...cuánto tiempo?-Preguntó Emilie, esta vez mirando a su esposo. 

-Ocho años querida, pero has vuelto. Has vuelto de verdad-Dijo Gabriel mientras la abrazaba. Emilie cerró los ojos mientras abrazaba a su hijo y a su esposo. Ella sabía que había estado ausente, y ella también los había extrañado con locura. 

Marinette se las arregló para llegar a escondidas hasta donde estaba su Miraculous y lo tomó. Se transformó detrás de la caja de cristal en la que estaba Emilie, y accidentalmente llamó la atención de los Agreste y Nathalie. 

-Creo que mi parte aquí terminó. Supongo que te veré después, Adrien. Y bienvenida de vuelta, Señora Agreste-Dijo Ladybug, antes de salir de la guarida. 

En otro momento se hubiera sorprendido de haberse dado cuenta de que la guarida estaba debajo de la casa Agreste, pero después de lo que había visto ese era el menor de los detalles. Estaba feliz, porque había ayudado a una familia a reunirse, y el amor de su vida ahora estaba feliz. 

Miraculous Ladybug: Una última aventuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora