Capítulo 7: Nada que esconder

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Marinette

Una vez que la batalla terminó y arreglé todo, Adrien me dejó de vuelta en casa. Fue un alivio darme cuenta de que estaba bien después de haber estado segura de que  un edificio se había derrumbado sobre él. 

-¡Hola mamá! ¡Hola papá! Lo siento. Después de lo que pasó con el akuma me olvidé de decirles que Adrien y yo fuimos al cine después de cenar-Dije mientras entraba a casa y cerraba la puerta.

-¿Hasta las dos de la mañana?-Preguntó mamá.

-Si, sí. Era la última función que había. No volverá a pasar, lo prometo-Dije yo mientras me quitaba los zapatos y los dejaba en la entrada. Tal vez había elegido una excusa estúpida y creía que había estado haciendo otras cosas con él.

-¿Y dónde estabas antier, por ejemplo, durante el ataque del akuma de ese día, eh?-Preguntó papá.

-En casa de Alya, eso sí se los dije-Respondí confundida. Jamás me habían interrogado de semejante manera, y recordaba perfectamente bien haberles dicho que estaría con mi amiga. Claro que no tenían que saber que había ido a entrenar con Alya y Nino y para asegurarme de que estuvieran bien con sus Miraculous. De cualquier forma, la pregunta era muy rara.

-¿Ah sí? Marinette, llamé a los Cèsaire hace unos minutos. Al parecer ellos nunca te vieron en su casa ese día, ni siquiera las hermanas de Alya. Y al parecer Alya tampoco estaba en casa porque se supone que ella estaba aquí, en nuestra casa. ¿A dónde fuiste en realidad?-Preguntó papá mientras se ponía de pie y cruzaba los brazos. Nunca los había escuchado usar semejante tono.

-Yo...lo siento. Fuimos a casa de Adrien. Eso es todo-Me excusé. Tenía planeadas varias excusas en caso de que mis coartadas falsas no funcionaran. Quise echarme a correr de inmediato.

-¿Tu desaparición tuvo algo que ver con "esto"?-Preguntó mi papá sacando algo de detrás del sofá.

La caja de los Miraculous.

Pero ellos no tenían que saber de qué se trataba o qué era. Podía decir que simplemente había estado trabajado diseñando accesorios, o que eran un regalo, o que la había encontrado por ahí. Todavía podía salvarme...

-Eso es...

-Queremos la verdad, "Ladybug"-Dijo mi madre haciendo comillas con los dedos.

Ay no.

Ahora sí me había quedado sin ideas. Escuché a Tikki ahogando un grito desde mi bolso.

-¿Qué...?-Comencé, pero el rostro de mi padre me indicó que yo no era la que hacía las preguntas.

-Encontré una nota de un tal Wang Fu dirigida hacia ti, diciendo cómo eres una gran heroína y has estado trabajando como tal por los últimos siete años. Marinette, dime la verdad, ¿tú eres Ladybug?-Preguntó mi padre vociferando.

No tenía sentido mentir. No tenía una excusa para esto. Tantos años protegiendo mi identidad, y por un tonto error ahora todo estaba perdido. En silencio me senté en el sillón frente a ellos. Me froté el rostro y los miré a los ojos.

-Sí, yo soy Ladybug-Dije.

Mi mamá se cubrió la cara como si hubiera revelado una tragedia. Mi papá dejó una lágrima correr por su rostro.

-¿Cómo pasó esto?-Preguntó mi mamá mientras juntaba las manos.

-Hace años, el primer día de décimo grado, yo ayudé a un hombre a cruzar la calle, el señor Fu, y él me dio los aretes que siempre uso. Conocí a Chat, y después los demás se unieron y...creo que el resto ya lo conocen ustedes-Dije yo mientras por instinto me llevaba las manos a los aretes.

-¿Tienes idea del daño que pudiste haber sufrido? Marinette, los akumas son cada vez más poderosos. Hawk Moth o lo que sea puede hacerte mucho daño. ¿Qué crees que haríamos nosotros si algo te pasara?-Preguntó mi padre mientras se ponía de pie.

-Por favor, no se alteren. Si no, pueden ser akumatizados de nuevo...

-¿Y? ¿Eso es un problema? Ah, cierto. No queremos darte más trabajo, ¿o sí? Supongamos que sí soy akumatizado de nuevo en este momento. ¿Podrías pelear contra mí, Marinette? La vez pasada fue solamente Chat Noir, ¿pero tú? ¿Eres lo suficientemente valiente como para pelear con tus padres? ¿Crees que yo podría vivir sabiendo que lastimé o incluso maté a mi única hija?-Preguntó mi papá mientras se alteraba aún más. No respondí.

-¿Adrien sabe? ¿Alya? ¿Nino? ¿Chloe? ¿Tú peleaste junto a Chloe? ¿A cuántos de tus amigos y compañeros arrastraste a esto?-Preguntó mi mamá enojada. Tragué saliva.

-Rena Rouge y Carapace son compañeros míos de clase-Dije. No iba a confesar sus identidades y arriesgarme a que mis padres le hablaran a los padres de ellos. Con mis padres sabiendo de mi identidad secreta era más que suficiente.

-¿Tú hubieras cargado en tu consciencia que alguno de ellos muriera en alguna pelea? ¿Hubieras podido vivir sabiendo que alguno de tus amigos murió por algo que tú la hiciste hacer?-Preguntó mi mamá enojada.

-No, mamá.

-Eres valiente mientras usas tu máscara, Marinette, pero no eres lo suficientemente valiente como para enfrentar todo lo que conlleva y puede significar usarla. No piensas en todo lo que puede salir mal, ni en todo lo que puedes perder-Dijo mi padre con furia.

-Lo siento, yo...

Mi madre alzó la mano para que me callara, y luego asintió en dirección a mi padre. Él sacó de su bolsillo un boleto de avión.

-Mañana mismo irás a vivir con tu tía Flora a Roma. Ha aceptado cuidar de ti y arreglaremos todo para que puedas dejar la escuela y ser transferida a otro colegio en Italia. No voy a tenerte aquí un día más, Marinette. Queremos que nos entregues los aretes, y después nos desharemos de...esto, lo que sea que sea-Dijo mi papá mirando la caja con desprecio.

Estaba derrotada, tenía que admitirlo. Cualquier cosa que dijera terminaría de enterrarme. Me puse de pie y extendí la mano para tomar el boleto de avión, pero entonces mis ojos se clavaron en la caja, que aún tenía la nota del maestro Fu. La última línea de la nota resonó en mi cabeza. "Tú estás destinada a ser una heroína, Marinette, y nadie nunca va a poder quitarte eso".

-No-Sentencié entonces. Me puse de pie y tomé la caja mientras caminaba hacia la ventana abierta. De inmediato le ordené a Tikki que me transformé. Ya daba igual si lo hacía frente a ellos. Ya no había nada que esconder. 

-Marinette...

-No voy a dejar que ustedes me quiten esto. Yo soy Ladybug tanto como soy Marinette, y nunca van a poder evitarlo. Les guste o no yo tengo un compromiso no sólo con París, sino con el mundo. Yo soy Ladybug, y siempre seré Ladybug-Dije. Tomé mi yoyo y lo lancé hacia el techo más lejano posible. Acto seguido, me salí de mi casa por la ventana mientras escuchaba a mis padres gritando mi nombre.

Miraculous Ladybug: Una última aventuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora