-¡Tengo miedo joder! - exclamé - ¡Tengo miedo de que algo malo te pase,no quiero perderte! ¡No quiero volver a despertar sin ti,no quiero,por favor,no lo hagas!
-Tranquila,no me vas a perder, juro que no te desarás de mi tan fácilmente - susurró mie...
Fuí hacía la entrada donde estaban los tres chicos en estado de shock mirando todavía el lugar donde estaban el coche de Stephen aparcado. Antes de que alguno reaccionara, corrí y fui hasta mi habitación. Entré y cerré la puerta con pestillo. Solté un suspiro y me apoyé contra la puerta mientras que sonreía. Joder, había sido... ¡maravilloso! Deseaba tener sus manos en mi cuerpo otra vez. Me relajaba y a la misma vez me excitaba. ¿ Pero qué mierda me estaba pasando? Yo no soy así. ¡Joder! Fui a darme una ducha y me acosté.
. . . . . . . . . . . . . . .
Me desperté por el ruido de la dichosa alarma. Esa noche no tuve ninguna pesadilla y estaba realmente feliz por eso. Me desperté y me planté delante del armario pensando en que ponerme hoy. Al final me decidí por unos pantalones negros rajados por la rodilla, con un jersey largo blanco y unas botas negras. El pelo lo dejé suelto.
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Salí de la habitación y fui hasta la cocina. Allí estaban mis hermanos desayunando. Matt me vio y se fue de la cocina chocando nuestros hombros. ¿ Qué mierda le pasaba? Dylan me saludó con un beso en la mejilla y siguió comiendo su tostada. Yo cogí cereales. ¡Los amo!
-¿ Qué le pasa a Matt? - pregunté tras un largo silencio.
Dylan levantó los hombros en señal de indiferencia mientras que seguía comiendo.
- Creo que está molesto por el chico con el que estabas ayer. No le cae bien.
Bufé ante el comentario de mi hermano. ¿ Enserio? ¡ Pero si no le conocía!
- Pues que se aguante.
Dylan siguió desayunando como si nada. Después de unos largos minutos Matt apareció en la cocina moviendo en el aire las llaves del coche dando a entender que nos íbamos ya. Dejé el tazón en el fregadero y me uní con mis hermanos en el coche. El camino fue en silencio. Notaba la tensión a tres kilómetros. Tan solo aparcar salí disparada en busca de la clase que me tocaba ahora. Ni siquiera me despidí de mis hermanos y sabía que se habían enfadado por haber eso. Iba tan sumida en mis pensamientos que no noté que me choqué con una chica pelirroja tirando todos sus libros al suelo.
- Lo siento, en serio, estaba distraída y no me fijé, lo siento - me disculpé mientras recogía sus cosas del suelo.
Al levantarme le di sus cosas.
- Gracias ,soy Daniella,¿ y tú?
- Allyson, un placer - sonreí.
- Bueno, me tengo que ir, pero a sido un placer conocerte. Ya nos veremos - dijo alejándose por el pasillo mientras que se despedía con su mano.
Seguí con mi camino y encontré mi aula justo cuando el timbre sonó. Economía. Lo odiaba. En verdad, odiaba todo que estuviera relacionado con pensar mucho, moverme o madrugar. La mañana pasó tranquila. Ya era la hora del almuerzo por lo que estaba deambulando por los pasillos buscando la cafetería.
- Hey ,hola - escuché una voz a mis espaldas y me giré.
Estaba el trío ahí. Estaba Stephen,Poll y el chico misterioso. Estaban radiantes, como siempre.
- Hola - dije tímidamente mientras colocaba un mechón de pelo detrás de mi oreja.
- ¿Ibas a la cafetería?¡Nosotros también!¡Venga vamos que me quedo sin patatas fritas! - gritó Poll alegremente sin dejarme contestar.
Pasó su brazo por mis hombros y me obligó a caminar con ellos. Me mantuve callada todo el camino hasta la cafetería. Al llegar pude diferenciar a mi hermano Matt rodeado de un montón de chicos en una mesa a lo lejos, mientras que Dylan estaba sentado solo en una mesa apartada. Dylan era como yo, amábamos la soledad y aprovechábamos cualquier momento para estar solos. Los chicos se fueron a pedir mientras que yo me dirigía hasta la mesa donde estaba mi mellizo.
- ¿ Qué haces? - le pregunté tan solo llegar a su lado.
- Nada interesante. Oye, ¿ por qué has salido tan rápido esta mañana?- frunció el ceño y cerró el libro de matemáticas que estaba mirando. Levantó su cabeza y me miró directamente a los ojos.
Levanté los hombros.
- Quería encontrar mi aula de economía pronto sin perderme.
Suspiró pesadamente y asintió con la cabeza lentamente mientras que me examinaba.
- ¿ Podemos sentarnos? Es que esta toda la cafetería llena. - Poll estaba de pie con una bandeja con un montón de patatas fritas en su mano. Detrás de él estaba Stephen mirando su móvil y el chico misterioso que miraba un punto fijo detrás de mi.
- Claro - me apresuré a decir antes de que mi hermano dijera nada.
Los chicos se sentaron de tal forma que acabé sentada entre Stephen y Poll. Tenía a mi hermano justo en frente y al lado de él, el chico misterioso que a la vez estaba al lado de Stephen. Nadie decía nada. Cada uno estaba haciendo algo. Dylan leía algo del libro. Poll comía patatas fritas. Stephen estaba con el móvil y el chico misterioso le robaba la comida a Poll en cuanto éste se despistaba.
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