Emma:
—Te doy mi número ahora porque después sé que me voy a olvidar —Maddie le tendió un pedazo de papel doblado a Aiden y él lo agarró manteniendo una sonrisa en la cara.
Sentí como si estuviese siendo el mal tercio en ese momento, y también entendí lo que se sentía tener ganas de empujar a mi compañera para que se alejara del chico que me atraía.
Definitivamente Kendall se había equivocado, no todos despreciaban a Aiden, porque Maddie no lo trataba con disgusto por que él fuese pobre.
Aiden le agradeció y Maddie me miró con amabilidad, como si no le molestara que yo estuviese cerca del chico que parecía gustarle. No pude evitar pensar que ella pensaba que yo no era una competencia, y eso me puso de malhumor, pese a que sólo era un pensamiento que me llenaba la cabeza y me hacía sentir mal. Mi compañero repetidor le agradeció y los celos me inundaron otra vez, por lo que me dispuse a apartar la mirada cuando Maddie se puso en puntitas de pie y alcanzó la mejilla de Aiden con sus labios.
¿No le podía haber dado el beso y el número después de la clase? A la excusa de que sino después se podía olvidar no me la tragaba para nada, porque al final de todo era más que claro que sólo era eso; una simple excusa.
¿A Aiden le gustaba?
No estaba segura y eso me hacía sentir mejor, pero a la vez también me disgustaba porque quería enterarme de la respuesta.
—¿Nos ponemos en posición? —preguntó, rompiendo mi burbuja de sumisión con esa voz ronca que tenía. Mis ojos volaron a él y me desilusioné cuando vi que tenía la mirada puesta en Maddie, la cual estaba dirigiéndose con su compañero.
—Sí —contesté y me alejé de él cuando se concentró en mi persona.
Nos posicionamos y Aiden agarró la pelota para después lanzarla.
No sabía qué me ponía más nerviosa, el hecho de que Aiden estuviera jugando conmigo o el hecho de tener que recibir la pelota que debía ser lanzada por un compañero con el cual no quería quedar malparada.
—¿Lista? —preguntó.
—Sí.
Era mentira. No estaba nada lista y sabía que fallaría el golpe. Podía llegar a golpear la bola, pero eso no quería decir que fuese a ser un tiro derecho.
De reojo vi a Madison y me pregunté si ese acercamiento que había visto en ellos era reciente o si ya había algo entre ambos de antes. Nunca los había visto juntos antes; bueno, tampoco había llegado a observar mucho a Aiden, pero...
—¡Lo siento! ¡Lo siento! —se apresuró a decir Aiden y se acercó a mí en el momento en que el golpe producido por su lanzamiento empezaba a hacerme arder la cara y a dolerme—. Oye, de veras lo siento un montón —se agachó y sus manos hicieron contacto con mi cuerpo, causándome esas sensaciones que no quería sentir. Ni siquiera estaba consciente de que había caído al suelo y ambos profesores se acercaban a mí para ver qué tan grave había sido el golpe.
No me iba a morir, pero sí que empezaba a molestarme el dolor en la cabeza.
Me sobé la parte afectada y me percaté de que algunos de mis compañeros se estaban riendo. Opté por ignorarlos y me puse de pie en cuanto Aiden me ayudó a levantarme.
—¿Estás bien? —me preguntó el profesor de los chicos.
Asentí un poco aturdida.
—Sí, no ha sido para tanto.
—¿Segura que no? —habló mi compañero—. La lancé un poco fuerte. ¿Qué pasó que no respondiste al juego? En serio, perdóname.
Aiden parecía de verdad apenado por lo que en parte había causado, y no pude evitar pensar que era bonito que se preocupara por mí.
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La Tristeza De Sus Ojos #D3
FanfictionAdvierto que la novela tiene contenido sensible. Si vas a leer, lees bajo tu propia responsabilidad. "No tener nada, a veces también es tenerlo todo." © Copyright 2022 PROHIBIDA LA COPIA Y/O ADAPTACIÓN DE LA HISTORIA. DE LO CONTRARIO DENUNCIARÉ.
