Aiden:
La semana siguiente al robo me desperté con mucho frío y fiebre. Apagué la alarma y me centré en el sonido de la fría lluvia de Nueva York. Me senté pesadamente en la cama justo en el momento en que Nick abría la puerta de mi cuarto con su pijama de autitos rojos puesta.
—¡Aiden! —se lanzó a mis brazos e hice una mueca de dolor cuando su cuerpo chocó bruscamente con el mío.
Me dolía mucho el cuerpo, mierda.
Palmeé la espalda de mi hermano y terminé alejando sus brazos que se aferraban firmemente alrededor de mi cuello. Sus ojos se clavaron en los míos y sabía perfectamente en qué estaba pensando él.
—Está lloviendo mucho, eso significa que hoy no iré a la escuela, ¿verdad? Porque hoy no tengo ganas de ir, quiero quedarme a dormir hasta tarde. Es viernes, quiero faltar —me pidió con voz aguda y elevando la voz.
La cabeza también me dolía mucho como para que él empezara a gritar, así que asentí levemente y le regalé una pequeña sonrisa que lo dejara satisfecho.
—Está bien, Nick, tú y Cassie se pueden quedar a dormir hoy, pero solo porque está lloviendo, no porque es viernes. Tienen que cumplir con los días escolares, no pueden faltar por faltar, deben estudiar. ¿De acuerdo?
Asintió rodeando nuevamente mi cuello y escondiendo su cabeza en el hueco de mi cuello.
Siempre me encantó la manera en la que Nick se había aferrado a mí desde que nació, siempre me eligió a mí para que lo acompañara en lo que necesitaba, siempre hablaba conmigo de incontables cosas lindas que veía en su escuelita y cómo de divertidos eran sus compañeros. Me hacía feliz saber que alguien de mi familia me quería verdadera e incondicionalmente.
A Nick siempre le faltó una figura materna como a Cassie y a mí, pero yo parecía serle suficiente por la forma en la que él me demostraba que me quería. Con nuestra madre no solía hablar mucho, solo de vez en cuando, pero se notaba que cuando lo hacía no se sentía igual con ella. Y me alegraba porque al menos así él no sufriría tanto la escasez de amor que nuestra madre nos dirigía. Por eso tampoco le dolía tanto cuando ella se iba con Peter y no aparecía durante la noche.
—Bien. ¿Tú vas a ir al instituto, Aiden?
—No, no me siento bien, me quedaré a dormir —respondí, pensando en lo de esta noche. Era día de entrega de dinero, tenía que soportar ver la cara de Charles y no quería estar mal físicamente por mi salida nocturna hacia el callejón. Esperaba poder sentirme mejor para la noche.
Rogaba para que, al ir, no me obligaran a hacer algo que no quería. Ya demasiado peso de conciencia tenía desde que entré a aquella casa a robar.
—¿Emma irá a la escuela?
—No sé, aún no he hablado con ella, se lo preguntaré una vez que estés en la cama durmiendo.
—¿Puedo dormir aquí contigo? En mi cuarto hace mucho frío —respondió.
La verdad era que el cuarto más frío de la casa era el mío, pero Nick usaba aquello como excusa para quedarse a descansar conmigo.
Sonreí a medias.
El cuerpo me dolía mucho.
—Sí, quédate —le dije asintiendo y me levanté de la cama para que él se metiera del lado de la pared. Lo cubrí con las mantas, le di un beso en la cabeza y saqué mi celular para llamar a Emma.
—Hola, Aiden, justo estaba por mandarte un mensaje —respondió con emoción.
—Hola, Em.
—¿Vas a ir a la escuela? Está lloviendo muy fuerte, pero estaba pensando en que podríamos ir igual para estar juntos. La escuela estará casi vacía por la tormenta, no nos darán clases, ya sabes cómo es.
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La Tristeza De Sus Ojos #D3
FanfictionAdvierto que la novela tiene contenido sensible. Si vas a leer, lees bajo tu propia responsabilidad. "No tener nada, a veces también es tenerlo todo." © Copyright 2022 PROHIBIDA LA COPIA Y/O ADAPTACIÓN DE LA HISTORIA. DE LO CONTRARIO DENUNCIARÉ.
