Emma:
Busqué el facebook de Aiden durante media hora, estaba decidida a encontrarlo, decidida a enviarle una solicitud de amistad, pero terminé por resignarme cuando no encontré el usuario que yo quería.
Me mordí el labio, pensativa.
Quizás no tenía facebook. Esa red ya estaba bastante pasada de moda, casi nadie la usaba hoy en día, y quizás él no era la excepción.
—Quiero ver algo —insistió Katherine otra vez. La niña se había pasado casi todo el rato pidiéndome que dejara de usar mi ordenador así ella podía buscar alguna película que le llamara la atención. Yo le decía que en un momento terminaba, pero no se quedaba conforme con la respuesta y seguía inquiriendo cuánto me faltaba para terminar.
—Lo sé, Katherine —soplé un mechón de cabello que caía sobre mi ojo—. ¿Qué vamos a ver?
—No sé, ¿qué me recomiendas?
Pensé.
—Podemos ver una peli animada en vez de una de miedo, no quiero que mamá me rete, ya te dije.
—¡Yo quiero ver una de terror, Emma! Te dije que esta vez no tendré miedo.
—Está mal que yo te permita ver estas cosas.
—¿Cuántas veces te tengo que decir que no me voy a asustar? —levantó las cejas. Para su corta edad ya tenía un gran carácter.
La miré un momento y supe que me iba a arrepentir.
—A la noche seguramente vas a querer dormir conmigo, Kat, y por si no te has dado cuenta, no me gusta que te acuestes en mi cama porque siempre termino en el suelo.
—No, voy a dormir en mi cama, ya vas a ver —me sacó la lengua y fingí estar indignada. Fruncí las cejas y me quedé en silencio, esperando a que ella dijera alguna cosa. Muchas veces solía hacer eso cuando Katherine me hablaba mal.
Para mi extrañeza no me dijo nada, se quedó callada mirando la pantalla.
—Estoy enojada contigo, por si no te diste cuenta.
Giró su cabeza lentamente y puso esos ojos de cachorrito regañado.
—¿Estás enojada conmigo? No, Emma, no te enojes —dejó la computadora a un costado y se tiró encima de mí para abrazarme fuerte. Correspondí a su gesto y me reí levemente—. No me gusta cuando te enojas conmigo.
—A mí no me gusta cuando me hablas mal o me sacas la lengua.
—A veces no puedo evitarlo.
La aparto de mí.
—Empieza a intentarlo.
—¿Por cuánto tiempo estarás enojada?
—Ve a pedirle a papá que vaya a la tienda a comprarnos paletas heladas de naranja y dejaré de estarlo. ¿Qué te parece?
—¡Sí! ¡Paletas heladas! —se levantó de la cama y corrió fuera de la habitación.
—¡Cuidado con las escaleras! —le grité y supuse que por más que me escuchara no me iba a prestar ni la más mínima atención—. ¡Y avísame qué te dice papá.
—¡Bueno! —me gritó con esa vocesita dulce y finita de una nena de siete años.
Mis intenciones no eran chantajear a mi hermana. Si ella me decía que no quería ir a pedirle a papá que nos comprara helados de agua iba a ir yo, sólo era una excusa para no tener que levantarme de la cama, me encontraba cómoda donde estaba y no tenía planes de levantarme hasta que el largometraje finalizara. Ver pelis y comer algo rico es un lindo placer... más si se trata del helado de agua.
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La Tristeza De Sus Ojos #D3
FanfictionAdvierto que la novela tiene contenido sensible. Si vas a leer, lees bajo tu propia responsabilidad. "No tener nada, a veces también es tenerlo todo." © Copyright 2022 PROHIBIDA LA COPIA Y/O ADAPTACIÓN DE LA HISTORIA. DE LO CONTRARIO DENUNCIARÉ.
