Aiden:
No tenía muchas ganas de levantarme pero aun así lo hice. Tenía que hacerlo, tenía que salir de la cama y asistir al colegio. Ya me había dado el permitido de no venir el otro día por haberme tenido que ocupar de mi hermano ya que estaba enfermo. Le hubiese pedido a mamá que lo cuidara mientras yo no estaba, pero si no salía de ella misma... pedírselo hubiera sido una gran pérdida de tiempo. La conocía demasiado bien como para saber que no se iba a preocupar.
Con suerte había logrado que se sintiera mejor para la tarde, su estómago no estaba tan mal como en la mañana, así que pude irme al trabajo más relajado. Cuando llegué a casa en la noche todos estaban durmiendo, hasta incluso mi madre; había entrado a su cuarto para asegurarme de que no había vuelto a traer a ese tipejo del demonio con el que solía salir y me calmé cuando no lo vi.
Ese hombre me generó mucha incertidumbre y desconfianza desde el primer momento en que lo vi, y pensar que algún día podía llegar a casa y verlo cerca de mis hermanitos me daba un coraje enorme que me provocaba ganas de golpear algo para destensarme.
La otra noche no sé cómo había hecho para liberarme del golpe que Peter moría por darme, pero después de tanta insistencia logré que mi madre lo sacara del departamento. La mirada que me había regalado Peter fue de un total desprecio, y ni hablar de cómo me observó mi madre después de tener que decirle a su novio que era mejor que se fuera; se despidió de él, cerró la puerta y empezó la discusión.
Por suerte no me pegó, sólo me gritó y me insultó un par de veces, pero no había sido una pelea tan fuerte como algunas otras. Después de eso, como los chicos estaban llorando tuve que quedarme en su cuarto a esperar que se durmieran otra vez.
Entré a la escuela y la mirada de algunos chicos depararon en mí. Los ignoré y caminé hacia mi casillero.
Lo que menos quería era tener que estar en el colegio, pero si quería mi título tenía que aguantar el cansancio y el dolor de cabeza con el que me había levantado.
Mi primera clase fue historia y me llamaron la atención por prácticamente haberme quedado dormido en plena enseñanza, pero después de eso la clase transcurrió rápida y pude irme fuera del salón.
Mientras caminaba hacia el campo recordé la evaluación de matemática y el endemoniado tema que nunca me salía bien. No quería empezar mal la materia y si no conseguía que alguien me ayudase iba a reprobar y eso sería ir con el pie izquierdo. Esperaba que los padres de Emma le hubiesen dicho que sí, sólo así estaría más tranquilo porque al menos tendría a una tutora.
Iba a cruzar la puerta justo cuando casi choco con alguien.
No puedo evitar sonreír cuando vi que ella lo hizo.
—Hola, Aiden.
—Maddie, hola.
—¿Cómo estás? ¿Por qué no viniste antes de ayer?
Negué con la cabeza.
—Mi hermano enfermó y tuve que cuidar de él.
Madison asintió y recogió su cabello en una coleta perfecta. Me encantaba verla con el pelo atado, dejaba más a la vista su cara.
—Oh, qué mal, y ¿cómo está ahora?
—Mucho mejor, por suerte —tenerla en frente no me dejaba respirar con tranquilidad y temía que lo notara. Ella siempre parecía estar tranquila, como si no estuviera nerviosa nunca, como si todo fuera fácil y sencillo. En cambio, para mí, era todo lo contrario. Me hacía problema hasta para lo más mínimo, y eso era justo lo que me pasaba en ese momento—. ¿Cómo estás tú?
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La Tristeza De Sus Ojos #D3
FanfictionAdvierto que la novela tiene contenido sensible. Si vas a leer, lees bajo tu propia responsabilidad. "No tener nada, a veces también es tenerlo todo." © Copyright 2022 PROHIBIDA LA COPIA Y/O ADAPTACIÓN DE LA HISTORIA. DE LO CONTRARIO DENUNCIARÉ.
