Aiden:
Me quedé con Emma en su habitación hasta las once de la noche, le dije que me sentía cansado y que quería irme a dormir. Era verdad, me sentía cansado, pero no podía ir a intentar conciliar el sueño, porque en tan solo una hora tenía que ir a mi encuentro con Charles.
Esperé hasta las once y media en mi habitación asignada, estaba listo para salir, me había abrigado, cerciorado de que los niños durmieran tranquilamente en el cuarto de Kate y que Emma también estuviera rendida, hundida en algún sueño.
Salí de la casa a hurtadillas, y me llevé la llave para luego poder entrar. Si Emma se daba cuenta de mi escapada luego me haría miles de preguntas, por lo cual decidí inventarme algo por si el caso llegara a darse. No quería mentirle en la cara si llegaba a indagar, mucho menos después de que ella me entregó su cuerpo y su alma hacía unas horas, y no cuando claramente ella me quería y confiaba plenamente en mí, pero si tenía que hacerlo, lo haría. Sabía que el secreto mucho tiempo no podría estar escondido, tarde o temprano, algo pasaría, pero ahora no quería tener que lidiar con ello. Sabía también que sería mejor si yo le confesaba las situaciones malas en las que andaba metido pero, como dije, no era momento de tener más tensiones en mi vida.
Mi madre había muerto en la madrugada según el reporte del forense, lidiaba con aquel dolor desde bastantes horas, y ahora que estaba solo, en la calle, con frío, con la mente llenándoseme de negatividades, y encaminado hacia un lugar oscuro al que no quería ir, aquel golpe de la vida me encontraba más sensible de lo normal. Ahora solo quería estar en la cama con Emma, sintiendo calor, recibiendo su contención, pero por sobre todas las cosas, quería escuchar nuevamente aquél «te amo»que me dedicó después de que lo hiciera yo.
Fue un día terriblemente malo, sí, pero hubieron algunas horas en la noche no lo fueron, porque cuando Emma también admitió que nuestro cariño había traspasado el querer convirtiéndose en amar, especialmente cuando me dijo que estaría para mí siempre, sentí un atisbo de esperanzas, sentía que, quizá, las cosas llegarían a mejorar, que dejaría de ahogarme en el dolor de los días monótonos.
Llegué al callejón y me encontré con Charles y el tipo del otro día. Los dos estaban fumando marihuana, el olor era asqueroso, por lo que tuve que dar un paso hacia atrás, aunque sabía que no serviría de nada.
—¡Pero si es mi ladrón favorito! —exclamó Charles, emocionado.
—No soy ningún ladrón —contradije, pero sabía que lo que hice el otro día me dejaba como tal.
—Eso no parecía el otro día.
Rodé los ojos.
No era necesario que lo dijera.
—¿Has logrado vender todo, chico?
—Sí, aunque casi no lo consigo.
—Algunos días es más sencillo y otros días cuesta un poco más —sonrió de lado. Se metió el porro entre los labios y le dio una calada.
Asqueroso.
—Hoy asaltaremos otra casa, una que tiene más dinero. Los dueños tampoco estarán —habló entusiasmado.
Joder.
Lo que menos quería.
En qué mierda me había metido...
—Dame el dinero, Aiden —habló con la voz ronca.
Saqué el dinero de mi billetera y ésta se calló al suelo sin querer cuando le entregué el dinero. Ambos lados quedaron abiertos, y la foto pequeña que había puesto de mi madre hoy en la mañana, quedó al descubierto. Quise agacharme antes, pero Charles se me adelantó.
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La Tristeza De Sus Ojos #D3
FanfictionAdvierto que la novela tiene contenido sensible. Si vas a leer, lees bajo tu propia responsabilidad. "No tener nada, a veces también es tenerlo todo." © Copyright 2022 PROHIBIDA LA COPIA Y/O ADAPTACIÓN DE LA HISTORIA. DE LO CONTRARIO DENUNCIARÉ.
