Emma:
Me quedaba más que claro que Aiden gustaba de Maddie, él mismo lo había confesado hacía no más de media hora. Le agradecí a la enfermera y salí de la enfermería con un sabor amargo en la boca.
No entendía por qué me chocaba tanto, estaba claro que él me atraía mucho, pero no llegaba a comprender cómo había pasado eso. Sólo fueron dos días en los que realmente me había dado cuenta de su existencia. Está bien que lo había visto efímeros segundos en las clases que compartíamos, pero de no haber hablado el viernes con él cuando me cobró en el supermercado, quizás Aiden en este momento no estaría siendo el protagonista de mi actual pensamiento, e inclusive, de seguro ni siquiera lo reconocería al verlo pasar por los pasillos; o quizás sí, pero estaba segura de que no le habría dado tanta importancia.
Una mirada y una breve conversación, ¿y ya pensaba en él como si me encantara? Por favor, eso se me hacía estúpido. No podía ser así.
Una atracción era bastante compleja al parecer, porque si me ocasionaba celos estaba fuera de mi zona de conocimiento. Ya lo había dicho, me habían parecido lindos algunos chicos, pero no había llegado a sentir celos, y tampoco se me hacía feo que el chico gustara de otra que no sea yo. Sólo lo dejaba pasar y ya, pero por lo visto esta vez no me agradaba de nada.
Parecía una niña, alguien que pensaba cosas sin sentido y que estaba exagerando, pero era como me sentía y no dejaba de pensar en él. Es que en sí... su figura masculina y la personalidad tranquila y amable que había demostrado cuando hablábamos me agradaba... pero más esos ojos avellana y cargados de alguna cosa en especial.
—¿Cómo estás? —me preguntó después de levantarse del asiento y guardar ese papelito con aquel numerito de Maddie.
—Bien, no tengo nada grave, era obvio.
—Pero de todas formas tenías que ser revisada.
—Lo sé; dijo que me quedará la nariz un poco inflamada y colorada al igual que la frente, pero que no será nada para exagerar. Si me llega a doler la cabeza me tomo un ibuprofeno y ya —comenté.
—Mejor.
Sonreí tímidamente.
—Ya no te retengo, puedes irte tranquilo.
—No me estabas reteniendo —aclaró despeinándose el cabello.
No respondí a eso, pero sí le pregunté si se encontraba bien. No parecía estar bien... sus ojos lo expresaban.
—¿Por qué preguntas?
—¿Te molesta que haya preguntado? —no sabía si su inquisición había sido de mala manera, su tono no parecía darme a entender eso, pero la duda se metió en mi anatomía cuando pensé que él estaba creyendo que era una entrometida.
—No, pero, ¿por qué quieres saber?
¿Qué le decía?
«Y la verdad, Emma.»
—No pareces estar bien.
—¿Y piensas eso porque...?
Me puse nerviosa.
—Se te nota.
—Estoy bien —aseveró con convicción, pero yo no le creí del todo. A veces decimos que estamos bien, pero en realidad, por dentro estamos hecho pedazos.
—Bueno... —qué incómodo. Me quería ir y a la vez no. Disfrutaba de su compañía pero también me ponía los nervios de punta. En realidad, cerca de cualquier persona podía ponerme nerviosa, en especial estando cerca de los muchachos, pero Aiden tenía algo más...
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La Tristeza De Sus Ojos #D3
FanfictionAdvierto que la novela tiene contenido sensible. Si vas a leer, lees bajo tu propia responsabilidad. "No tener nada, a veces también es tenerlo todo." © Copyright 2022 PROHIBIDA LA COPIA Y/O ADAPTACIÓN DE LA HISTORIA. DE LO CONTRARIO DENUNCIARÉ.
