Capítulo veintinueve

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Aiden:

Si algo pesaba era la consciencia intranquila. Besar a otra persona mientras estás empezando algo con alguien más es deshonesto y habla mal de tu persona. Y, ¿cómo habla de ti el estar disfrutando de ese beso y sintiendo ganas de llegar a otro punto? Maddie atormentó mis pensamientos durante los diez primeros segundos desde que uní mi boca con la de Emma, pero después me perdí en el contacto y dejé de pensar en ella.

Mis manos sostenían sus pequeñas y calientes mejillas. Las suyas agarraban mis muñecas y me atrevía a decir que me atraían más hacia su boca. Emma no parecía molesta por que la besara, parecía disfrutarlo y eso de alguna manera me dejaba... caliente. Me daba vergüenza de sólo pensarlo, pero era la verdad. Me sentía perdido pero como si a la vez me hubiera encontrado en su boca. Sus labios eran finos y suaves, inexpertos y hambrientos, pequeños y seductores. Traían un sabor diferente que me tenían loco.

Emma siempre me pareció una chica muy hermosa, con una sonrisa bella y atrayente, pero nunca pensé en besarla. No hasta ahora. No hasta que la vi detenidamente a los ojos y me perdí en el pozo de la tranquilidad que aquellas iris avellana me regalaban. Bastó sólo un segundo para que me perdiera en su mirada. Sólo uno para que cayera rendido y expuesto. Nunca tuve la comprensión verdadera de nadie, ni siquiera un abrazo sincero de alguien que quiere escuchar mis problemas para brindarme su ayuda. Ella se interesaba por mí, se preocupaba y me alentaba. Y a eso yo lo apreciaba.

Ahora lo entiendo todo... ese alejamiento con Maddie, ese que yo mismo creé entre nosotros. No es que ya no habláramos en persona o por mensajes, pero no era lo mismo de hace un mes atrás. Seguía siendo una chica linda para mis ojos, pero esa atracción ya no me llamaba la atención. Directamente ya no sentía atracción. Ahora comprendía que era porque el acercamiento con Emma estaba haciéndome sentir cosas.

¿Alguna vez sentiste esa tranquilidad cuando alguien te sonrió? ¿Alguna vez sentiste ese calor en el estómago cuando alguien te miró con dulzura y no con asco? Eso me pasaba con ella. Me gustaba ser su amigo y compartir momentos con ella, pero ahora que lo pensaba tenía miedo de arruinar las cosas con por esto.

Aun así, no me detuve. Quise seguir besándola. Me sentía en un lugar diferente, uno relajante y diferente.

Sus labios se movieron lentos sobre los míos, como si estuviera pensando demasiado y no dejándose llevar. ¿Era porque no quería besarme? ¿O era porque era su primer beso? Se me hacía difícil de creer que una chica como ella no tuviera a nadie a su lado, alguien que la amara y que la valorara. Pero su boca hablaba mucho... y dejaba claro que no era una zona antes pisada. No sé por qué, pero se me hizo algo tierno.

Me separé un centímetro de su boca. Sus ojos estaban cerrados pero fueron abriéndose lentamente y me miraron con vergüenza. Yo también me sentía raro, pero no tanto como parecía sentirse ella.

—¿Es tu primer beso? —susurré. Ella asintió con lentitud y una pizca de pena. Negué con la cabeza—. No sientas vergüenza —pedí con ternura—. No tienes por qué. Si te has reservado para alguien especial, está perfecto. Sólo espero no haberlo arruinado —murmuré.

Su cabeza se ladeó hacia ambos lados.

—No lo arruinaste —contestó. Ahora Emma fue quien me besó. Sus labios se movían un poco más deprisa, un poco más intensos.

Me recorrió una oleada de calor en todo el cuerpo. Las mariposas invadieron mi estómago; era una sensación que miles de veces sentí, pero nunca con tanta magnitud.

¿Qué era lo que Emma tenía para hacerme perder tan rápido en su boca?

Acerqué su cuerpo hacia el mío para poder besarla mejor. Me gustaba esto, era nuevo e interesante, como si fuera un postre al que me volví adicto con sólo una probada. Removí el pelo que caía sobre su frente y volví a alejarme de ella, aunque ahora más que antes. Sus ojos golpearon los míos; llevaba deseo en ellos, como si ambos me gritaran que volviera a hacer lo que hice hace un momento.

La Tristeza De Sus Ojos #D3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora