Antes de que empieces el capítulo me gustaría pedirte que por favor comentes, porque me esfuerzo mucho para escribir cada palabra que hay aquí y tus comentarios me ayudan a seguir con la novela. Gracias, y que disfrutes del capítulo.
Emma:
Mi cara de sorpresa ante las palabras de Chad había sido la clara respuesta que él buscaba para su pregunta.
No era verdad que Aiden y Maddie se habían besado; Chad había inventado eso para saber si yo realmente miraba la pared o si miraba a mi compañero de clases. Me había quedado descolocada por un segundo cuando Chad me había avisado que, por mi reacción, era claro que no miraba la pared. Lo cierto es que había una cosa que no me cuadraba... ¿Por qué él había emparejado a Madison y Aiden si Chad no sabía que ambos tenían algo?
No tardé en mirar a Kendall y darme cuenta de que ella ya le había ido con el chisme sobre esos dos. ¿En qué momento había sido? Yo le estaba comentando a mi prima sobre aquello hacía un rato, poco antes de que llegara su novio Chad. No me quedó otra posibilidad que pensar que le había mandado un mensaje comentándole, pero ni idea en qué momento había sacado el teléfono para escribirle la primicia.
Me daban ganas de retarla y decirle que lo que yo le contaba se debía quedar sólo entre nosotras dos y que Chad no tenía por qué enterarse de lo que hablábamos, pero no iba a decirle aquello en frente de Chad porque eso dejaría más en evidencia que algún gusto diferente le tenía a Aiden a comparación de a los demás chicos. Ya me había encargado de dejarle en claro que Aiden no me gustaba ni me atraía (cosa que mentía en lo segundo), así que no estaba dentro de mis querencias contradecirme a mí misma.
—No pongas esa cara, no tiene nada de malo que te parezca atractivo ese chico.
—No estaba mirándolo —repetí.
A su lado, Kendall embozaba una sonrisa incómoda, por lo que supuse que no le agradaba que él estuviese metiéndose en esos temas. Lo que a mí no me agradaba era que me estuviera hablando. Parecía que Chad hoy me caía demasiado mal, y generalmente no era tan así.
Quizás tenía que ver que mi período se estaba acercando. A veces me ponía muy hormonal poco antes y durante.
—Tu semblante sólo refleja que te sigo cayendo mal.
—Yo nunca dije que me caías mal.
—¿Te caigo mal? —preguntó. ¿Le importaba acaso?
—¿Para qué quieres saber eso?
Puso cara de circunstancias y mentalmente rodé los ojos.
—No lo estás negado —canturreó.
—Pero tampoco lo estoy afirmando.
—¿Por qué te caigo mal?
—No le caes mal, puede parecer que sí, pero a ella le agradas, ¿verdad, Em?
Miré a mi prima por un segundo y después me volví hacia su novio, el cual me sonreía amablemente, pero con una chispa de bromista pesado en sus ojos. No me gustaba que me molestaran y mucho menos que me repitieran preguntas que mi boca ya se había encargado de formular muchas veces; no era la primera vez que Kendall inquiría aquello frente a su novio. No sé por qué le importaba tanto que yo dijese que me caía bien, pero como no quería que después me cuestionara, simplemente tomé la opción de asentir con aparente convicción.
—Me caes bien, Chad.
Me escaneó con la mirada un par de segundos y aquello se me hizo eterno. ¿Por qué siempre tenía que ponerme tan nerviosa?
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La Tristeza De Sus Ojos #D3
Fiksi PenggemarAdvierto que la novela tiene contenido sensible. Si vas a leer, lees bajo tu propia responsabilidad. "No tener nada, a veces también es tenerlo todo." © Copyright 2022 PROHIBIDA LA COPIA Y/O ADAPTACIÓN DE LA HISTORIA. DE LO CONTRARIO DENUNCIARÉ.
