capitulo 6

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Amaia frunció el ceño incomoda. Sabía que Alfred estaba allí a su lado pero estaba como le dijo él "en su estado inadvertido". Eso le parecía divertido, caminar con un ángel invisible a su lado era de lo más guay que había hecho nunca. Esa mañana había sido muy rara, se había despertado con la sensación de haber dormido muchísimo, como cuando te acuestas muy temprano y te levantas fresco al otro día. Quizás tenía que ver con el hecho de haber dormido en los brazos de un ángel. Recordaba haberse levantado muy temprano, atraída por un estupendo olor procedente de la cocina. Se estiró caminando hacia allí y contempló la escena con una media sonrisa. Alfred parecía todo un chef haciendo unos hot cakes mientras Isabel lo miraba sonriente comiendo sobre la encimera con el bolso sobre el hombro. Él parecía tener los rizos mojados y tenía esa sonrisa encantadora que caracterizaba su hermoso rostro.

-Mi madre ha currado muchísimo para mantenerme, a veces siento que no hago nada para ayudarla...pero es que ella no me deja...-Le decía Isa a Alfred quien se giró para mirarla mientras hablaba.

-Me parece que tú madre tiene razón, quizás en un par de años puedas ayudarla.- Sonrió a medias.-Ella te quiere mucho y solo intenta protegerte. A tu edad sufrió muchísimo, y no quiere lo mismo para ti.

-Si, lo sé. Pero es que no es justo que toda la carga sea solo para ella...

-Eres una chica estupenda.-Le dijo él sonriendo, y Amaia casi carcajea cuando vio la cara que puso su hija.-Pero mejor hazle caso a tu madre ¿eh?, que mira que con el humor que se gasta...-Isa rió.

-Que va, si es más buena que el pan. Es solo que a veces se hace la dura.

-¿A veces?.-Dijo irónico Alfred.

"Hoy asesinare a un angelito..."

Se puso rígido y giró la cabeza. Amaia lo miraba con una mueca irónica en los labios conteniendo una sonrisa. Él carcajeó haciendo que Isa también carcajeara.

-Es una lastima que hayas escuchado eso...me hubiese gustado seguir escuchando acerca de mi fabuloso humor.- Él carraspeó mirando los hot cakes.

-¿Te apetece un...?-Se giró hacia Isa.-¿Cómo es que se llaman?.

-Hot cakes...

-Ah eso...-Amaia puso los ojos en blanco.

-¿Los has hecho tú?, no sabia que los ángeles cocinarais...

-Oh si, podemos hacer cualquier cosa que puedas imaginar a la perfección.-Entonces miró a Amaia y soltó una carcajada.-Eso no lo se.-Dijo divertido. Amaia se sonrojo.

-Solo ignórame ¿si?.-Dios odiaba esos pensamientos que le venían a la cabeza al ver a ese ángel. Él la miró con cariño y sirvió un par de hot cakes en un plato.

-¿Te has caído de la cama, mami?.-Preguntó Isa divertida. Amaia le sacó la lengua.

-Pues no, pero es que he dormido muy a gusto.-Dijo mirando a Alfred de forma cómplice. Él sonrió guiñándole un ojo. Isa vio aquello y sacudió la cabeza.

-¿De que me perdí?.

-De nada, cielo.-Probó los hot cakes y se quedó impresionada por aquel exquisito sabor, vaya, era verdad que los ángeles hacían todo perfecto.- Están muy buenos.-Le dijo y él le sonrió de nuevo.

-Lo sé.-Dijo solemne.

-Hala, tenemos un angelito modesto aquí.-Los tres rieron.

-Mamá me voy ya, que como llegue tarde el profe me mata.-Amaia le sonrió a su hija y le dio un beso cariñoso.

-Vale, cielo. Mucha suerte.-Isa miró a Alfred.

-Gracias por ayudarme con los deberes.-Dijo de forma tímida. Alfred desapareció y apareció de nuevo a su lado con una rosa en la mano.

I Believe In YouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora