capitulo 19

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El cuchillo se detuvo el en el aire y aunque Mariano intentó hundirlo le fue imposible. Una luz rodeó a Amaia haciendo que Damián mirara aquello con horror.

-¡Hazlo!.-Gritó.

-No puedo, señor...el cuchillo no...-Intentó hacerlo de nuevo pero no podía.

-¡Pero que pasa!.-Exclamó Damián impaciente.-¡Mátala!.

-¡No puedo!.-Damián frunció el ceño mirando a Amaia y aquella luz que la rodeaba, miró entonces a Alfred y vio que él también brillaba. ¡Maldición, no!, estaba enamorada...¡esa tonta se había enamorado!.

-¡Ahhh!.-Exclamó Damián furioso. Eso arruinaba todos sus planes, no podía ofrecer su corazón si amaba a alguien...¡y justamente tenía que ser a Alfred!, él, que había pensado que solo Alfred se había enamorado de esa tonta mortal, y ahora se daba cuenta que ella también lo amaba. Pero que tontería. ¡Los mortales eran unos estúpidos!. Volvió su atención a Alfred.- Así que esa estúpida te ama...-Alfred frunció el ceño.-Pues entonces os mataré a los dos sin más...no voy a permitir que tu seas feliz ¿me escuchaste?.-Lo tiró al suelo y Alfred sintió que se lastimaba el brazo. Se lo cogió con una mueca de dolor.-Oh demonios, esto va a ser tan fácil...será demasiado aburrido. Pero lo haré igual.- Movió los dos dedos de su mano derecha haciendo que Alfred quedara recostado en el suelo completamente.-Aunque primero debería matarla a ella...para que sufras un poco...-Su cara se puso pensativa.-Bueno, a ver...un poco de sufrimiento para los dos.-Rió y con los mismos dos dedos hizo que en el cuello de Alfred se empezara a hacer una abertura que no tardó en sangrar.

-¡Ahh!, Damián no lo hagas...

-Eso, suplícame, quiero ver al serafín mayor suplicándome...-La abertura se hizo mas profunda y Alfred cerró los ojos con dolor. Odiaba ser humano y tener que ser tan débil, Damián los mataría a los dos por su culpa.

Apretó aún mas los ojos esperando el momento en el que su garganta fuera cortada por completo pero entonces escucharon un grito y cuando giraron la vista vieron a Amaia empujando a Mariano por el precipicio. Mariano terminó por caer y Amaia tomó el cuchillo temerosa. Miró a Alfred quien estaba bastante ensangrentado y su corazón se detuvo.

Comenzó a correr acercándose amenazante a Damián y este sonrió.

-¡Amaia, no!.-Gritó Alfred. Pero ya era tarde. Damián la detuvo con la otra mano.

-Que ilusos sois los humanos...-Rió.-Tú tonta, ¿crees que un cuchillo puede hacerme algo?.-Meneó la cabeza.-Nada puede vencerme, y ahora por esto tu serás la que verás morir primero a este...-Dijo mirando de nuevo a Alfred.

-Alfred...-Amaia intentó moverse pero Damián la tenía paralizada.-Te amo, mi amor...te amo...-Le dijo y Alfred en medio del dolor sintió como las lágrimas bañaban sus mejillas. Su Amaia lo amaba, dios, tenía que hacer algo para salvarla de todo esto.

-Y yo a ti, mi niña, te amo como nunca pensé amar a nadie...-Entonces Damián comenzó a sentirse débil de repente.

-¡Callaos!.-Dijo confundido.-No digáis una sola palabra mas.- Alfred se dio cuenta de ello y miró a Amaia.

-¡Te amo, Amaix!, ¡te quiero con todo mi corazón!.

-¡Cállate!.-Gritó Damián encogiéndose. Alfred sintió que ya podía moverse e intentó levantarse pero estaba muy débil por la pedida de sangre. Amaia corrió hacia él agachándose a su lado.

-Dímelo, Amaia...dime que me amas...

-Te amo, mi amor, te amo...-Le sonrió tomándole el rostro.

Damián cayó de rodillas al suelo. El amor era lo que más odiaba, y tanto amor lo hacía débil, tenía que hacer que se callaran...se sentía muy vulnerable. Aspiró aire y moviendo una mano hizo que Amaia se deslizara con fuerza en el suelo apartándola de Alfred. Él la miró con horror.

I Believe In YouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora