-¿Se puede saber que estás haciendo?.-Amaia casi suelta una sonora carcajada al ver a Alfred tirado en el suelo con los ojos cerrados.
-Se llama meditar, y lo hago porque casi no pude dormir bien ayer.-Ella levantó las cejas pasando sobre él.
-¿Y eso por que?, no me digas que ronqué...
-No, no roncaste.-Rió.-Pero estuve pensando en muchas cosas...
-A ver, seguro pensabas en la paz mundial y en la crisis...
-No, pensaba en como demonios recuperar mis poderes y como hacer para no besarte mientras dormías.-Le respondió él con los ojos cerrados.
-Pues lo segundo no tenías que pensarlo demasiado ¿eh?.- Dijo divertida- Ya te dije que no me molesta.
-Es que no está bien. Tú solo quieres hacerlo porque te sientes atraída físicamente hacia mí, y yo quiero hacerlo porque...no sé porque quiero hacerlo. La cosa es que estas cosas se hacen cuando...
-Dos personas quieren hacerlo.-Le dijo ella mirándolo desde arriba.- Así que no me vengas con tus ataques de ángel moralista ¿vale?.-Él abrió los ojos mirándola.
-Me siento extraño cuando estoy contigo, Amaia.-Amaia apartó la visa. Ella tampoco había podido dormir bien pensando en lo que Alfred le había confesado sin querer.
-Anda, levántate. Me pone nerviosa verte tirado en medio de la habitación.-Intentó caminar hacia el baño pero Alfred la tomó de la pierna haciendo que se frenara.
-Tú lo sabes ¿verdad?.-Ella lo miró.
-No entiendo.
-Sabes porque me siento así. Ayer cuando te lo dije, vi tu cara...sé que lo sabes.-Amaia suspiró.
-No lo sé, Alfred.
-Lo sabes, ¿Por qué no me lo quieres decir?.
-Porque lo que yo me imagino no puede ser...
-¿Por qué no?.
-¿Los ángeles os enamoráis?.-Sintió como la mano de Alfred la soltaba de golpe. Ella levantó las cejas con una mueca de "te lo dije" y se giró caminando hacia el baño por fin.
Alfred se quedó mirando el techo sorprendido. ¿Eso era amor?. Pero es que él amaba. Sentía amor por las cosas que hacía, sentía amor por sus hermanos en el cielo...pero nada se comparaba a lo que sentía cuando estaba con Amaia. Era diferente...¿a esto se refería el jefe cuando hablaba del verdadero amor?. El jefe. Pensó con malhumor. Tendría que darle muchas explicaciones cuando resolviera lo de sus poderes. Sabía que había hecho mal en caer en la tentación pero convertirlo en humano había sido demasiado. Y ahora como humano caía en la tentación tan fácilmente que le parecía algo bastante normal. Aunque ¿Cómo no caer en la tentación con Amaia?. Era imposible. ¿La amaba entonces? ¿Eso era?.
-¡Alfred!.-Alfred abrió los ojos de golpe encontrándose con Isabel.-¡Ay por dios!, que susto me has dado.-Dijo con una mano en el pecho.- Pensé que te había pasado algo, pedazo de tonto.-Él sonrió sentándose en el suelo.
-Oye...-Le susurró y le hizo señas para que se acercara. Isa frunció el ceño y se agachó a su lado.-¿Te puedo preguntar algo?.
-Claro.-Se encogió ella de hombros.
-¿Te has enamorado?.-Isa levantó las cejas.
-¿Esto es alguna trampa de mamá?, porque si es así no pienso decirte nada...
-No, no...-Susurró él mirando la puerta del baño.-Ella no sabe que te estoy preguntando esto, es que necesito saber algo...
-¿Qué quieres saber?.
