Cuatro.

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Chelsea

La mayoría de los chicos y chicas de la universidad estaban vestidos de color naranja y blanco y con una huella de tigre pintada en la cara o en la ropa. Había banderillas y carteles pegados por todas partes, y el nombre de Edgar Patterson resonaba por todas partes.

Mientras caminaba, un grupo de chicos pasó corriendo por mi lado gritando «¡¡VAMOS TIGRES!!» y todos los que estaban por los pasillos gritaron junto con ellos, aturdiéndome.

Al ver a Nathan a muy pocos pasos de mí, fui hacia él para preguntarle qué sucedía.

—Hola. –lo saludé.

—Hey. –me saludó de vuelta.

— ¿Qué es lo que… hmm… sucede? –pregunté.

—Hoy es el primer juego de la temporada de fútbol, eso es lo que sucede. Todos se vuelven locos, y si ganan los Tigres, habrá una gran fiesta hoy mismo.

— ¿Hoy? ¡Pero es lunes!

— ¡Hola, precioso! –dijo una chica, abrazando a Nathan.

De inmediato una sonrisa apareció en el rostro de Nathan.

—Hola, hermosa. –la saludó, dándole un beso en los labios.

Ella debe de ser Kelsey…

—Hola. –me saludó ella.

—Chelsea, ella es Kelsey, mi novia; Kelsey, ella es Chelsea, la hermana menor de Thomas. –nos presentó Nathan.

—No sabía que Thomas tenía una hermana. –dijo la novia de Nathan.

Tengo que admitir que me sentí ofendida. ¿Nadie le había contado de mí? ¡Tan siquiera pudieron haberme mencionado en estos ocho años! Bueno, tal vez llevan muy poco de relación y por eso ella no sabía… Sí, eso debe ser.

— ¿Cómo que no lo sabías? ¿No recuerdas cuando te hablaba de todas las bromas que le hice?

— ¡Oh, sí, sí! ¿Ella es la pequeña berrinchuda, chismosa, fea, mentirosa y molesta Chelsea? –preguntó con impresión.

¿Berrinchuda, chismosa, fea, mentirosa y molesta? ¿QUÉ LE HA DICHO NATHAN DE MÍ?

Con mi ceja encarnada por la sorpresa, voltee a ver Nathan. Él me dio una sonrisa de inocencia y yo le rodé los ojos mientras mis labios formulaban la palabra “Estúpido” sin dejarla salir de ellos.

— ¡Pero si no te pareces en nada a cómo él te describió! –exclamó Kelsey.

Bien, la chica me comenzaba a caer bien.

—La pubertad hace cosas increíbles, mi querida Kelsey. –Le puse una mano en el hombro- ¿Ves a tu novio? ¡Él es un ejemplo perfecto! Bueno… no tanto, sigue siendo igual de tonto, inmaduro y malditamente enfadoso. Eso sí, antes era mucho peor, y no solo en la actitud, también en el físico… ¿Te mencionó que él me quitaba mis muñecas y se escondía a jugar con ellas? –dije, con inocencia claramente fingida. Su novia soltó una gran carcajada.

Nathan abrió tanto los ojos, que pensé que se le iban a salir.

— ¡Eso es mentira! –exclamó con indignación.

Su novia y yo nos reímos.

—Me tengo que ir a mi clase, ¡adiós! Un gusto conocerte, Kelsey. –me despedí.

Let me hold you, let me love you.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora