Familia

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La luz regresó dentro de unos minutos, hubo 1 segundo de silencio total, y luego, todo ruido recobró fuerza.

- ¡ya vienen! -gritó alguien desde el primero piso, posiblemente desde la entrada.

En ese momento, el verdadero caos se desató, todo el mundo corrió, la desesperación consumía la mente de los presentes. Por fuera el humo hacía su aparición desde lo lejano, con un cielo que casi se prendía fuego, algunos se abrazaban, otros permanecían refugiados en sus pensamientos, esperando lo peor.

Los cuatro seguían ahí, habían sido empujados hacia una pared por el movimiento de una masa turbulenta. Kodaka ya no divisaba a su compañera en el lugar de antes. 

- ¡se están acercando! -gritó una voz más grabe desde la ventana, era un profesor aterrorizado con el escenario de afuera.

Los ruidos de disparo se intensificaron cada vez más, estruendos tan tormentosos que cada uno podía significar el quiebre de los sueños de los jóvenes presentes.

- si nos quedamos aquí sólo moriremos aplastados por los demás -Cristian.

- intentemos movernos, vamos -Khito.

Los cuatro muchachos se desplazaron apoyados en la pared, iban camino hacia el ventanal para apreciar lo que estaba ocurriendo fuera del edificio. Era muy difícil moverse entre la multitud, pero lograban avanzar sin perderse de vista. Esteban fue el primero en llegar, y al observar lo que estaba ocurriendo, una cara de absoluto terror se dibujó en su rostro. Kodaka se percató de esto, sea lo que sea que estuviese pasando, era algo muy grave.

- ¡de vuelta, regresen! -gritó Esteban.

Nadie más logró ver lo que pasaba, aún así, el pánico demostrado por su amigo fue suficiente como para hacerles retroceder.

-  ¡¿y a dónde vamos?! -preguntó Cristian.

- ¡debemos escapar de este lugar! -rugió Esteban desesperado.

Kodaka se tomó un breve momento para analizar la situación y dijo:

- ¡al laboratorio!

Todos siguieron la indicación de su amigo, no había tiempo para cuestionarse nada de lo que estaba sucediendo. Avanzaron con mucho esfuerzo, empujando en contra de la corriente de personas, las cuales ya no razonaban y muy seguramente sólo buscaban una alternativa para sobrevivir.

Estaban prontos a llegar a la puerta del laboratorio, se veía gente adentro de la habitación, su paso era lenta, pero firme, Cristian fue el primero en entrar y esperó a sus compañeros, asegurándose de no perderles de vista entre el mar de gente. De pronto, el sonido de los cristales rompiéndose alteró sus sentidos. Lo que se encontraba afuera, ya había entrado. Cristian no lo pensó dos veces y con su robusto cuerpo apartó a los que se encontraban en el camino, permitiendo el paso a Khito, quien sin dudar saltó a la sala y extendió su mano para alcanzar a Kodaka, él hizo lo mismo con Esteban. Una vez todos adentro cerraron la puerta.

La habitación estaba repleta de gente, algunos ocultos bajo los mesones, otros en los armarios, y personas que simplemente se sentaron en las sillas.

- muy bien Esteban, dinos, ¿qué fue lo que viste? -Khito.

- eran zombis.

- ¿qué? -reaccionó Cristian.

- sí, se los juro, parecían personas normales, pero estaban corriendo, mordiendo y comiéndose a los demás -respondió Esteban.

- no puede ser posible -Cristian.

- ¿y ahora qué hacemos?, ¿por qué vinimos aquí Kodaka? -Khito.

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