▪️VEINTIUNO▪️

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- hogar dulce hogar -murmuró Felix mientras caminaba detrás de Changbin, observando la enorme fachada de la casa. ¿cómo alguien que se veía tan solitario podía vivir en un lugar tan grande? El lugar fácilmente podía parecer el Vaticano o algo similar de lo enorme que era. Chanbgin le sonrió dulce mientras caminaba hacia la entrada, sacando las llaves de la entrada de su bolsillo, insertándolas en el cerrojo luego para abrir la puerta. Un leve olor a polvo y comida invadió las narices de ambos chicos, colocando nervioso a Changbin de la idea de que dicha esencia desagradara al australiano, quien inspiraba relajado al hecho de que era el mismo olor que tenía el hogar de su abuela, en Melbourne.

- pasa, siéntete en casa -le dijo el pelinegro, haciéndose a un lado para el joven pudiese pasar. Vio como el rubio entró y cerró la puerta, para estirarse a encender la luz más cercana, la cual iluminó lo suficiente como para que Seo fuese hacia el interruptor del salón, encendiendo todas las luces para mostrar en todo su esplendor los vestigios de lo que fue la fabulosa sala de estar del hogar Seo, el cual ahora estaba lleno de papeles y un poco de polvo por todos lados, como si el lugar se hubiese deshabitado de forma inesperada hace solo unos días.

- es un lugar muy bonito, me gusta la decoración -le comentó Lee, mientras caminaba hacia el sillón más próximo, donde se sentó de forma cómoda y miró al anfitrión, tragando saliva- ¿debo ir a dormirme como un niño bueno? -le dijo en un tono cómico, mientras se giraba y le hacía un pequeño puchero con sus labios. Changbin bufó en una sonrisa antes de bajar su vista la piso y reír un poco, negando con su cabeza.

- no, te traeré un té o algo así para que duermas bien, y luego de eso dormirás -le comentó Changbin en un tono suave, caminando en dirección a la cocina. Lee se estiró a tomar su mano y lo frenó, haciendo así que el hombre se girara con una ceja en alto- ¿pasa algo, tienes malestar? -dijo con preocupación mientras el pecoso se levantaba de su lugar, tragando saliva mientras le miraba hacia abajo, conectando sus miradas.

- ¿entonces no es broma que podrías morir? -le murmuró el australiano, haciendo así que la mano de pelinegro se tensara por unos minutos antes de aflojarla, mostrando un semblante serio y frío por unos instantes. Seo asintió con su cabeza antes de que Felix bajara su mano más, para dejarla en una posición relajada y cómoda con la del contrario- ¿sientes algo por mi, Changbin? -le murmuró en su tono grave, haciendo así que se forma un nudo en el estómago del coreano mientras le miraba aún fijamente- se sincero, ¿sientes algo por mi como yo siento algo por ti? -susurró, haciendo así que el más bajo asintiera con su cabeza suavemente, sin saber exactamente a que se refería Felix con sus propios sentimientos. El australiano le sonrió de forma suave mientras ladeaba su cabeza un poco, sonriendo luego- ¿dónde tienes tu cuarto?

- ¿qué? -le dijo Seo confundido, mientras veía sonrojarse levemente al contrario, quien le envió una mirada obvia de sus intenciones. Changbin se sonrojó de la misma forma, separando su mano- no se si pueda, yo... yo nunca lo he hecho con un hombre -le murmuró confundido y un poco nervioso, suspirando al sentir como el rubio tomó su mano con confianza, subiendo su mano libre a la mejilla del mayor, acunándola.

- siempre existen las primeras veces, ¿no? -le murmuró el joven, entrelazando las manos que permanecían juntas- te enseñaré, ¿sí? -dijo, acercándose un paso más hacia él, colocando uno de sus pies entre los de Changbin, dejando sus labios a escasos centímetros de distancia.

- ¿y si te hago daño? -susurró el pelinegro, viendo aún con nervios a su acompañante, quien sonrió de forma dulce, negando con su cabeza mientras su mano se deslizaba suavemente por su piel hasta su nuca, afirmándola en lo que sus rostros se acercaban milímetro a milímetro, casi de forma imperceptible- no me perdonaría nunca si te hago daño, Felix -le dijo en forma casi imperceptible al notar como los labios en forma de corazón ya rozaban los propios, con los ojos del australiano clavados en los de Seo, cubiertos aún por los lentes de contacto azul.

La última carta ~Changlix~ [P A U S A D A] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora