Capítulo 18: Verdades dolorosas

188 18 0
                                        

Nota: No os voy a mentir, lamento que no haya actualizado desde hace mucho... Espero que os guste, he intentado alargar tanto como he podido pero he querido guardar algo para el próximo.

-

Capítulo 18: Verdades dolorosas

Bella POV:

Por unos instantes Edward permaneció quieto mirando hacia la nada, parecía una idéntica estatua esculpida en mármol.  Se quedó inmovil con la boca abierta, luego volvó a cerrarla pero no encontró las palabras para hablar. Solo me miró fijamente mientras permanecía sentado jadeando por mi confesión. Eso fue segundos antes de darme cuenta de lo que acababa de decir. Inmediatamente me tapé la boca con la mano y deseé con todo mi corazón que pudiera volver atrás en el tiempo para cambiar la situación.

"Yo... Me tengo que ir. Gracias por traerme". Con todas mis fuerzas intenté salir de su coche lo más rápido posible pero mis manos fallaron en el primer intentó pero me las apañé para salir corriendo hacia mi porche. Durante mi trayecto algo me agarró de la muñeca y me hizo girar completamente.

"Bella, ¡¿Qué quieres decir?!" Simplemente me quedé sin aliento con los ojos cerrados y sacudiendo la cabeza.

"¡Bella! Puedes confiar en mi..." Podía sentir el dolor en su voz. "¿Por qué es tan grave? ¿Por qué tu familia está en peligro? ¡Bella, por favor!"

"¿Edward?" Edward se giró mientras sujetaba firmemente mi muñeca para poder mirar a sus hermanos que acababan de aparecer en el enorme jeep de Emmett. "Edward, tuve una visión de que te enfadabas con Bella. ¿Qué ocurre?" Preguntó Alice con una genuina preocupación en su voz. Detrás de ella, Emmett y Jasper se pusieron de pie con preocupación escrita en sus rostros.

"No pasa nada, Edward sueltame de una vez." Dije con tal veneno en mi voz que creo que podría haberlo asustado, a juzgar por su expresión facial, se sorprendió por el tono que había tomado mi voz.

"Bella por favor, podemos ayudarte..."

"¡No, no puedes! No puedes, ellos tampoco pueden..." Tomé una pausa para fijarme en los músculos de Emmett. "¡Nadie puede! Mientras mantenga la boca cerrada, tu haces lo mismo con la tuya y aléjate de mí. Mientras cumplas esta promesa, todo irá fenomenal. ¡Ahora vete!" Dije sin emociones. Podía sentir olas de calma sobre mí pero la ira resurgió de nuevo.

"¡JASPER PARA! ¡DEJAME EN PAZ!" Grité, quedándome sin oxigeno. Él se estremeció ante mi arrebato. Emmett se movió para colocar una mano en mi hombro para calmarme.

"No, Emmett, dejame. ¡Todo esto tiene que parar ahora! ¡No puedo y no os hablaré desde este momento!" Me deshice del agarre de Edward. Me soltó en caso que su fuerza me arrancase la mano de su brazo. Entré bruscamente dentro de mi casa, cerré la puerta de golpe y la cerré. 

La única vez que se abrió la puerta esa noche fue cuando Charlie regresó e incluso entonces cuando entró en la cocina, la cerré detrás de él. Sabía que los vampiros podían pasar una puerta cerrada pero me dió una pequeña sensación de protección.

Otra cosa que hice esa noche fue algo que debería haber hecho tan pronto como lo supe, tan pronto cuando él me lo dijo. Cerré mi ventana. 

Habían pasado días desde mi último encuentro con un Cullen. Fiel a mi palabra, no les hablé ni siquiera los miré pero incluso eso no fue suficiente para no notar sus ardientes miradas de sus ojos en mí. Tuve a Jess y Angela constantemente haciéndome consciente de sus presencias. En cada almuerzo "Los Cullen te están mirando de nuevo" o en el pasillo "Rosalie te está mirando" o "Emmett te sigue mirando". Creo que comencé a enojar a Jess un poco porque no estaba agradecida por el centro de atención que recibía por parte de ellos, cosa que era prácticamente imposible porque a ellos nunca les interesaba interactuar con nadie que no fuera su grupo.

Lo peor fue Edward. Cada vez que buscaba a mis amigos por el salón, nuestras miradas accidentalmente se encontraban. Desviaba mis ojos hacia otro lugar lo antes posible pero incluso en esa fracción de segundo por alguna razón desconocida me dolía el corazón. Ver su rostro tan hermoso y arruinado trágicamente por una expresión de dolor era insoportable. Era doloroso verlo de esa forma. Me horroricé cuando comparé mis sentimientos hacia él ahora con lo que sentía cuando lo conocí por primera vez. Por alguna extraña razón, todas las noches me sentaba en mi cama mirando a mi ventana cerrada con anhelo, conteniéndome para no abrirla. No quería eso, no podía querer eso, no debería querer eso.

Las horas intentando evitarlos se convertieron en días, días en semanas. Estaba empezando a deprimirme, Charlie había notado que Jess estaba empezando a juntarse con Lauren mucho más pero afortunadamente Angela, Mike, Eric y Ben se habían quedado y me habían tolerado. Por alguna extraña razón, Jasper había dejado de ir a la escuela. Todo el mundo era desdichado por mi culpa pero era esto o la muerte. ¿Qué más puedo hacer?

Cómo me gustaría poder hablar y contarles la verdad. Para decirle a todos a quienes amo la verdad y lo que realmente sucedió. La historia que contemplé en mi cabeza fue la versión corta. Había mucho más, cada segundo era más aterrador y desgarrador que el siguiente.

El final de otro día escolar y el comienzo de una pesadilla.

Entré a mi casa, asegurándome de cerrar la puerta detrás de mí, ahora se había convertido en algo subconsciente.

Entré en la cocina y tiré mi bolsa en el suelo junto al asiento en el que me dejé caer. Apoyé un codo en la mesa y apoyé la cabeza en mi mano mientras esperaba a que Charlie terminara su llamada. Fue entonces cuando percibí el cambio en la direcció que había tomado la conversación de Charlie.

"Sí, soy Charlie Swan..." Noté como se quedó sin aliento. "Sí, conozco a Geoffrey Swan..." Me estremecí cuando escuché a Charlie decir el nombre de mi abuelo. Estaba preocupada por a dónde iba esta conversación... Continué jugando con mi pelo mientras caminaba en silencio para apoyarme en el marco de la puerta a plena vista de mi padre mientras prestaba atención en su conversación. "Sí, era consciente" El silencio era demasiado largo para mi gusto. "Oh querida, oh no. ¿Cuándo?" ¿Espera cuándo qué, papá? ¡Date prisa! "Sí, sí, gracias, adiós". Finalmente, lentamente con una mirada triste en su rostro, colgó el teléfono.

"Papá, ¿Qué pasa? ¿Qué pasa con el abuelo?"

"Bella, vamos a sentarnos y hablar" Uh uh, esto no suena nada bien.

Hice lo que me dijo y me siguió a la cocina donde nos sentamos. Papá suspiró y se pasó la mano por la cara, algo que hace cuando está molesto.

"Tu abuelo... él ha fallecido esta mañana. Lo siento, Bells"

Me quedé helada. ¿Cómo? ¿Por qué? Pasé tanto tiempo intentando protegerlo y ahora... No puede ser cierto. Le hablé hace unos tres días por correo electrónico. Él me dijo que estaba bien, mejorando.

"No... Él me dijo que estaba bien, que estaba mejor. Él no puede haber..." Mis manos temblaban notablemente sobre la mesa. Charlie puso sus manos sobre las mías. 

"Lo siento, Bells. Lo cuidaste lo mejor que pudiste" Me burlé de su comentario.

"Ja, ¿Lo hice bien? Ni siquiera pude cuidarlo cada día ni pude averiguar qué le pasaba"

"Bells, él no quería contarte eso..." Me papá se calló

"Dime el qué" Pregunté temblando.

"Ten en cuenta que él te amaba y no quería que te preocuparas"

"¡Dímelo ya, papá!" Me estaba impacientando.

"Él sabía lo que le pasaba... era cáncer" Ahí mismo me desplomé, hice lo único que podía hacer como sustituto del llanto. Me derrumbé en el piso de la cocina.

Negro era todo lo que veía. Parecía que justo cuando me había adaptado a la oscuridad, la luz brillaba más. Todos los recuerdos vividos con mi abuelo pasaron cronológicamente por mi memoria...

-

P.D.: Intentaré subir el próximo capítulo el viernes. ¡Buenas noches!

Surf, mi estilo de vidaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora