Capítulo 24: Sucesos inesperados
Edward me llevó al hospital y las enfermeras lo recibieron con los brazos abiertos, qué suerte. Sin embargo, si hubiera ido por mi cuenta me hubiera llevado horas hasta conseguir que una enfermera me atendiera. Le tomó aún menos tiempo conseguir que un médico me examinara. El médico asumió que mi mano definitivamente estaba rota, cualquiera podría haber predicho eso, y que tomaría un tiempo para curarse. Le colocó un aparato ortopédico y me hizo prometer que lo tomaría con calma durante los próximos días. Con todo, en menos de una hora, estaba fuera del hospital y una vez más en el Volvo de Edward.
"¿Esto te hace sentir mejor?" Pregunté, cortanto la tensión que se había acumulado cuando ambos subimos al coche.
Edward tenía una gran sonrisa en su rostro desde que dejamos el hospital por alguna razón aparente, no me preguntéis. Apenas puedo entenderlo y me estaba molestando. "Sí, sí. Feliz. ¿Por qué lo preguntas?" Preguntó, mirándome de vez en cuando mientras conducía a una velocidad extrema.
"Porque esa mirada engreída me está molestando" respondí, acunando mi mano contra mi pecho. Edward se rió entre dientes y miró hacia la carretera.
"Bueno, por qué no matamos el tiempo con el juego de las veinte preguntas?"
"¿Otra vez con las preguntas?" Pregunté, suspirando ante su idea. "Ya lo hemos intentado, ¿Recuerdad? No salió tan bien..."
"Sí, pero ahora estamos aprendiendo a confiar el uno al otro sin ninguna tensión entre nosotros" Su sonrisa torcida brilló y por alguna razón mi corazón disparó. Ahora que mi corazón y mi cabeza ignoraban el hecho de que Edward era un vampiro, pude ver su belleza interior y exterior. Aunque las facciones de Edward se expandieron gracias a su vampirismo, era absolutamente hermoso. Los ojos de Edward brillaron de felicidad, algo debe haber cambiado hace un par de horas y su sonrisa era más amplia que nunca. Su alborotado cabello bronce se erizaba hacia arriba y brillaba a la luz del sol, al igual que sus ojos y esa hermosa sonrisa... Todavía no puedo creer que mi opinión sobre él haya cambiado en tan solo unas pocas horas...
Suspirando, me rendí ante él. "Bien... pregunta"
"Muy bien, ¿Cuál es tu color favorito?"
Encogiéndome de hombros, mis ojos se fijaron en su rostro. "Depende del día..."
"¿Qué quieres decir?"
"Ahora mismo es el topacio" Mis ojos se abrieron con horror. ¿Realmente acababa de decir eso? Oh Dios... ¿Qué tan estúpida podría convertirse una persona en tan poco tiempo? Edward se rió por la ventana. Genial... debe pensar que estoy loca o algo por el estilo. "¿Te estás riendo de mí ahora?"
Una pequeña pero feliz risa escapó de sus labios mientras conducía a más de 150 Km/h por la carretera. "Nada de eso. Es solo que... es divertido que hayas hecho este cambio notable. Y lo aprecio bastante" respondió Edward, su sonrisa aún firme en su rostro de mármol.
Una pequeña sonrisa apareció en mi rostro también. "Muy bien señor, siguiente pregunta"
Una risa más escapó de sus labios mientras seguía haciéndome diferentes preguntas. Eran preguntas básicas, lo cual estaba bien en este momento en particular. Claro, todavía era un poco difícil para mí tratar de confiar tanto en los vampiros a la vez, pero era un gran paso adelante que debía tomarse en algún momento. Y Edward parecía ser el tipo adecuado para ayudarme a dar ese paso. Me había llevado a casa y se había formado un cierto silencio en el momento en que su motor se apagó y nos miramos el uno al otro. Su nariz se arrugó levemente y pareció preocupado por un minuto.
"¿Qué pasa?" Pregunté.
Edward vaciló antes de negar con la cabeza. "Nada, mejor te dejo para que puedas descansar. Deberías ponerte un poco de hielo en la mano como dijo el doctor" dijo con una sonrisa mientras besaba mi mano rota.
Algo lo estaba molestando. Lo sabía. Pero no tenía sentido molestarlo más de lo necesario.
"Está bien" respondí antes de salir por la puerta. Simplemente besó mi mano... Quizás ahora estaba tratando de tomar las cosas con calma. Al alejarme del coche de Edward, este miró una vez a mi casa antes de desaparecer silenciosamente pero rápidamente como de costumbre.
Al entrar en casa, me dió la sensación de tristeza, algo que no iba bien. Al mirar a mi alrededor, algo me golpeó por detrás, agarró mi cuello y me inmovilizó contra la pared. Mi cabeza golpeó el yeso con fuerza. La persona que me estaba estrangulando tenía las manos heladas y me estaba sacando el aire de los pulmones lentamente.
Jadeando por aire, traté de mirar a mi atacante y mis ojos se abrieron al ver al hombre frente a mí.
"Lo contaste. Ahora pagarás las consecuencias" fue todo lo que escuché antes de que todo se oscureciera.
Nota: ¡Buenas! ¿Qué os pareció? Gracias por la espera. Ya nos estamos acercando al final... Nos vemos en el próximo capítulo :)
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Surf, mi estilo de vida
Fiksi PenggemarBella Swan es una chica que nació en Hawaii y desde siempre ha practicado surf. Decide mudarse a Forks para darle tiempo a su madre Renée y Phil. Allí conoce a los Cullen. ¿Qué pasará cuando ella conozca a Edward Cullen uno de los chicos más hermoso...
