➳ 27: Boda Dorada. ➳

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—Te ves hermosa —dijo Louis, que puso sus manos sobre los hombros de su hermana, admirándola a través de su reflejo en el espejo

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—Te ves hermosa —dijo Louis, que puso sus manos sobre los hombros de su hermana, admirándola a través de su reflejo en el espejo. Nadine se sonrojó de inmediato, pero mantuvo sus ojos en los de su hermano mientras aceptaba el cumplido con gracia.

—Gracias. —dijo suavecito al admirarse con ensoñación. Se removió sobre su lugar, ondeando la suave tela de el vestido que brillaba bajo cualquier movimiento que diera.

Pues era grande pero para nada aparatoso. Se ceñía al nivel de su cintura y luego se acampanaba cada vez más conforme llegaba hasta el suelo. La tela era dorada y en ella se bordaban distintos diseños que resaltaban entre algunos diamantes que fueron agregados a la tela minutos después; los pliegues causaban sombras brillantes y en realidad parecía como si alguien hubiera lanzando un chorro de oro líquido sobre la joven princesa, pues todo en Nadine Tomlinson brillaba; desde su cabello trenzado entre los diamantes de una nueva corona, forjada en el sur con oro puro, hasta la sonrisa que no dejaba sus labios.

Ya que ese era el día.

Un mes después de que la más joven de la casa Tomlinson, se volviera prometida de Lord Horan en aquellos jardines nevados del Krestum. La boda de ambos muchachos que se amaban de una manera tan pura, ocurría ese día al atardecer. Cuando el astro rey se cerniera sobre el mar para despedirse y estrellar los cielos oscuros.

La tradición era casarse en la playa, como buen sureño; pero Nadine no era del sur y Niall había vivido ahí toda su vida, pero los Horan eran descendientes del agua dulce en los valles. Además de que las playas estaban congeladas y prácticamente su magia se había agotado con la desaparición del calor. Aún así, se había organizado una pequeña boda personal en el gran septon, donde acudiría la pequeña corte de los Akgon junto a sus abanderados Horan. Así como la familia del norte. Más tarde, se daría un banquete para el resto del pueblo, para presentar al nuevo consorte de la princesa del norte.

Eso indicaría que una vez que la guerra acabase, Nadine viviría en el Krestum junto a Niall. Así Louis volvería a Gélida para ayudar a su padre a gobernar hasta que Jacob envejeciera y él heredaría la corona del norte. Lo cuál... era aún extraño y surreal, pero ese sería su destino.

Louis acomodó la capa de piel de oso blanco sobre los finos hombros de su hermana para que se mantuviera cálida en el trayecto hasta la capilla. Pero cuando acomodaba esta sobre el cuello de Nadine, sintió la mirada de su hermanita escrutarlo sobre el espejo.

Louis correspondió a su gesto.

— ¿Ocurre algo? —preguntó el príncipe a los ojos azules de su hermana. Con todos esos arreglos en su cabello y en su piel, cada día lucía más y más como su madre.

Nadine pestañeó varias veces antes de asentir.

— ¿Puedes alcanzarme mi collar? —le pidió. — Quiero usarlo hoy.

Dragonscale [l.s]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora