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9 semanas y media

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Ainhoa: Está bien bebé ... Papi estará bien. -la calmó en sus brazos paseándose por el dormitorio.
Ainhoa: No llores ... -Rosa entró
Rosa: ¿Necesitas ayuda?
Ainhoa: ¿Puedes cuidarla, por favor? Tengo que asegurarme de que Ulises esté bien ...
Rosa: Claro.
Ainhoa ​​le dio el bebé y corrió hacia la cubierta.
Ainhoa: Papá, ¿dónde está?
Ricardo: Está a punto de zambullirse.
Corrió hacia donde Ricardo le mostró y vio a Ulises colgando de una cuerda, a punto de meterse en el mar.
Ainhoa: Ulises! -gritó y llamó su atención. Él la miró, ella se sostenía de las barandillas, con el torso medio colgando para poder verlo.
Ulises: ¿Estás loca, Ainhoa?
Ainhoa: El agua está en temperaturas bajo cero. ¡Tu eres el loco, no yo!
Ulises: (sin querer decirle la verdad) ..... Chivata ...
Ainhoa: ¿Qué?
Ulises: Nos estamos hundiendo. Tengo que hacer esto. ¿Entiendes?
Ainhoa ​​sintió que su corazón se detenía dentro de su pecho, podría ser el frío o lo que su chico acababa de decirle.
Ainhoa ​​(encontrando coraje): ¡Tu corazón no podrá soportar tanto frío! ¡Idiota!
Ulises (sonriendo): ¡Me gusta cuando me insultas!
Ainhoa: ¡Si no sales de allí sano y salvo, me sumergiré, te encontraré y te mataré! ¿Vale?
Ulises: ¡Parece bien! -alzó los pulgares
Ulises: Oye, te quiero, ¿eh? -y antes de que ella pudiera decir lo mismo, él saltó al mar.

Ainhoa ​​permaneció allí, sin moverse ni una pulgada, sus ojos clavados en el mar, su corazón latiendo como loco.
Ricardo: ¿Por qué no vas con tu hija? -le acarició la espalda pero ella no lo miró
Ainhoa: Está con Rosa.
Ricardo: Lo que quieras, hija.
Esperaron juntos en el frío. Pasó demasiado tiempo allí abajo en el mar oscuro y frío que Ainhoa ​​había empezado a preocupar.
Ainhoa: ¿Dónde estás? -murmuró
Julian: Ahí! -señaló la escalera
Julián: Ya viene. La madre que lo parió ... ¡Joder! -se pasó los dedos por el pelo con alivio. Ulises se dirigió hacia los brazos de Ainhoa, sus labios morados, su piel blanca y todo su cuerpo temblando. Ainhoa ​​lo cubrió con mantas y lo frotó para producir calor.
Ainhoa: ¡Te lo dije, imbécil! -dijo enojada mientras lo ayudaba a quitarse el traje de buzo.
Ulises: (media sonrisa) Par....ece que ten...ías....ra...razón... -dijo temblando, encontrando difícil hablar. Estaba completamente desnudo y las mantas no le ayudaron, así que Ainhoa ​​se quitó el jersey y lo abrazó para pasarle el calor a su cuerpo.
Ulises: Sa...sabes ... si sintiera mi ... (señaló su ingle), seguro que.. ten...dríamos un "accidente" por ahora ...
Ainhoa: Tu mente siempre está ahí, ¿eh? Esperemos que "esto" sigue funcionando...

Ulises se acercó a ella con pequeños pasos, sus piernas acababan de comenzar a trabajar nuevamente.
Ulises: (cerca de su oreja) ¿Quieres probarlo?
Ainhoa sonrió, se acercó más a él, sus cuerpos se tocaron y ella tomó su pene en su mano, Ulises se estremeció un poco cuando sintió su cálida mano alrededor de su miembro helado.
Ainhoa: Todavía estoy enojada contigo por tu esposa francesa y por meterse en el mar... -ella apretó su mano alrededor de él haciéndole apretar la mandíbula.
Ulises: ¿Qué esposa francesa y cojones? ¿La de tu sueño?
Ainhoa se alejó y la siguió como un cachorro pidiendo perdón.
Ulises: E! ¿En serio? ¿Voy a pagar por algo que no hice?
Casi se cayó al pisar sus mantas.
Ulises: Chivata? ¡No me jodas!

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Ella se sentó en una mesa diferente a la suya, él se sentó con algunas chicas de las nuevas y sus amigos. No dejaron de intercambiar miradas durante la cena.
Ulises: Princesita! ¡Ven aca! -Valeria se acercó a él y él le dio una nota.
Ulises: ¿Puedes darle esto a la chica más hermosa de este barco? -señaló a Ainhoa ​​y Valeria asintió. Cuando recibió la nota, sonrió para sí misma y caminó hacia su mesa.
Ulises: Hola. -sexual
Ainhoa: Hola marinero.
Ulises: Ulises Garmendia De LaCuadra. Encantado -esperó su mano por un apretón de manos. Ainhoa ​​lo miró y después de unos segundos se rindió con una sonrisa.
Ainhoa: Ainhoa ​​Montero. Mucho gusto.
Piti (mirándolos confundido): ¿Entramos en un universo paralelo, o qué?
Palomares: Sss ... Es como ver una película. - hizo callar a Piti y volvió a observar a la pareja.
Ainhoa ​​(mirando el reloj): Bueno, ya es tarde, te veré por ahí ...
Ulises: Puedo acompañarte a tu casa ...
Ainhoa: No hace falta. -se levantó
Ulises (levantándose e inclinándose hacia su oreja): ¿Vas a hacerme rogar, chivata?
Ainhoa: Es Ainhoa. Buenas noches. -le devolvió la nota y él la miró hasta que bajó las escaleras. Luego leyó la nota.
"Te esperaré en el almacén" y caminó rápidamente hacia las escaleras con una sonrisa en su rostro.

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Abrió la puerta y la vio en su ropa interior sobre un colchón, con fruta y comida en platos.
Ainhoa: Cierra la puerta.
El lo hizo
Ulises: ¿Qué es esto? 9 semanas y media? -se rio
Ainhoa: Pensé que tendrías hambre ...
Ulises: Acabamos de cenar ... -se acercó y ella puso la mano en alto.
Ainhoa: Sin ropa ...
Ulises: Vale ... -se quitó la camisa, luego los zapatos y jeans, quedándose solo con sus calzoncillos. Llegó al colchón y caminó de rodillas hacia ella. Ella lo hizo acostarse y se puso encima de él.
Ainhoa: Abre la boca -sostuvo una fresa cubierta de chocolate sobre su boca
Ulises: No tengo hambre de eso ... - extendió la mano y la tocó el pecho. Ella se frotó contra él una vez, para hacerlo obedecer y él lo hizo. Besó el chocolate de sus labios.
Ainhoa: ¿9 semanas y media, dijiste?
El asintió.
Ainhoa: Bueno, nos encontraremos aquí todos los días durante 9 semanas y media para hacer esto ..... -se le mordió los labios
Ainhoa: ... y esto ... -se puso el dedo en el chocolate y luego se lo pasó por los labios, las mejillas y el pecho.
Ainhoa: Y ... -le lamió todo el rastro que le había dejado.
Ulises: Parece una gran idea ...
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9 semanas y media después ...


Ulises entró en el restaurante para el desayuno.
Ulises: Buenos días, papá. -parecía agotado y privado de sueño
Julian (procesándolo): ¿Qué pasa, hijo? ¿Mi nieta no te dejará dormir?
Ulises: Mi hija es un angelito ... su madre por otro lado ... -miró a Ainhoa ​​que estaba sentada en una mesa con sus amigas, desayunando y sonriéndole juguetonamente.
Julián: ¿Qué? ¿Problemas en el paraiso?
Ulises: ¡No, no, para nada!
Julian lo miró de arriba abajo un par de veces
Julian: Hijo, ¿has engordado? Ha ganado peso, ¿verdad? -la preguntó a Salomé quién los estaba sirviendo en ese momento.
Salomé: ¡Le dije eso ayer!
Ulises: ¿Qué? ¡No! Mis abdominales están justo aquí!
Julian levantó su camisa para ver y una pequeña barriga estaba en el lugar de los músculos
Julián: ¿Dónde?
Dos chicas pasaron junto a él y se rieron al verlo. Ulises se dio cuenta de que podría haber ganado un poco de peso extra.
Julian: Sé lo que está pasando ... ella está tratando de hacerte feo para que ninguna otra mujer tenga ojos para ti.
Ulises: ¿Qué dices papá? ¡Tonterías!
Julian: ¿Quieres apostar?
Ulises: Ainhoa ​​no es así ...
Julián: ¡Subconscientemente lo es!
Ulises: ¡Nooo! ... (pensando en eso) ¿Crees?
Julian: ¡Las mujeres son demonios sobre la Tierra! ¡Coño!
Salomé: ¿Qué, cariño? -enojada
Julian: Nada, cielo ... nada.
Salomé: Aquí tienes tu plato, Ulises, cariño. La mitad de todo. ¡Para traer ese cuerpote tuyo de vuelta! ¿E?
Ulises: Gracias Salo ...
Salomé: De nada, hijo.
Julián (susurrándole): Demonios, hijo.
Ulises lo dejó a él y a sus tonterías y se sentó con Ainhoa.

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Ainhoa: ¿Por qué esa cara?
Ulises: Ainhoa, ¿me encuentras diferente?
Ainhoa: ¿Diferente cómo?
Ulises se levantó para poder verlo mejor
Ainhoa: ¿Qué se supone que debo ver?
Se tocó la pequeña barriga
Ulises: Esto! -se sentó de nuevo
Ainhoa (riendo): Amor, no hay nada malo con tu barriga ...
Ulises: ¡Sí lo hay! ¡Quiero mis abdominales otra vez!
Ainhoa: Tranquilo ... me gustas así ... -lo acarició debajo de la mesa pero se dio cuenta de que estaba realmente preocupado por esto.
Ainhoa: Vale, te prometo que te traeré esos abdominales tuyos ... ¿de acuerdo?
Ulises: ¿Cómo? ...
Ainhoa (susurrando en su oído): Tengo un ... plan. -le besó la mejilla y le guiñó un ojo antes de volver a su desayuno.

Ulises y AinhoaStories to obsess over. Discover now