XXIV

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Al despertar Joel se dirigió directamente hacia el baño a lavarse la cara e hizo una mueca de desagrado al ver sus ojos hinchados. Nunca se consideró una persona que algún día lloraría por amor, pero ahí estaba, había estado llorando toda la tarde y más de la mitad de la noche.

Era consciente de que lo merecía, pero no podía evitar pensar en cómo se sentía el ojiverde quien fue verdaderamente dañado sin siquiera merecerlo. Se preguntaba si habría llorado por sentirse usado, si tal vez era más fuerte que eso y lo habría dejado pasar.

Esperaba que fuese la segunda, pues realmente no quería romper al lindo chico de verdes y brillantes ojos de esa manera, no se lo merecía y fue consciente de eso demasiado tarde.

Rompió alguien que no lo merecía y eso se sentía peor que ser roto.

Si se lo ponía a pensar en tercera persona era claro que eventualmente se iba a dar cuenta de lo que sucedió, pero estaba tan cegado por el amor que le tiene que nunca fue consciente de aquello.

Se lavó la cara pasando un poco más de agua por sus ojos con la inútil intención de que la hinchazón bajara mientras trataba de pensar en una excusa valida por si le llegaban a preguntar por estos.

Al bajar a la cocina sorprendentemente se encontró con su madre ahí por lo que rápidamente amago a irse antes de que lo viera.

­—Hijo, hola- saludo Patricia interrumpiendo sus planes, bufo dándose vuelta para acercarse a su madre y saludarla.

—Buen día, mamá- saludo de manera forzada.

­­—Ayer no te vi- reprocho- no saliste de tu habitación desde que llegue.

—Me quede dormido, estaba muy cansado- explico falsamente, había estado muy ocupado llorando como para salir a saludar a su madre.

—Oh, por eso tienes los ojos tan hinchados- dijo más para ella misma- si dormiste más de doce horas- rio ligeramente acariciando la mejilla de su hijo- bueno, ve a prepararte para la escuela, yo me voy y te dejo el desayuno listo ¿sí? – ofreció con una sonrisa, Joel asintió brindándole otra antes de retirarse de la cocina- Te amo, hijo- recordó en voz alta para que la escuchara desde su posición.

—Yo a ti, mamá.

Acto seguido estuvo alrededor de diez minutos dentro del armario buscando la ropa que se pondría ese día, al encontrar algo que lo convenciera se lo coloco para luego bajar y comer el desayuno que le había dejado su madre que comía mientras buscaba su mochila para finalmente irse.

Al llegar trato de evitar a toda costa mirar a los demás en un inútil intento de ocultar sus ojos hinchados ya que al llegar su mejor amigo a su lado la mejor idea de este fue prácticamente gritarlo.

­—¿Qué te pasó? Parece que estuviste llorando toda la noche- cuestiono en lugar de saludar siendo lo primero que vio.

—Estuve durmiendo desde que llegue a mi casa hasta esta mañana- mintió recordando lo que le había dicho su madre en la mañana.

—Bueno ¿y tú chico? –cuestiono el rubio sin una verdadera curiosidad.

Ante aquella mención Joel volvió a sentirse mal, volvió a romperse solo que esta vez no en la privacidad de su habitación. Esta vez se encontraba en medio del pasillo de la escuela donde todos veían a uno de los chicos más populares llorando, entre estos Erick veía todo desde lejos conteniéndose para no llorar de la misma manera.

Se q dije q iba a hacer maratón buuuut no se cuantos capítulos queden so no quiero terminarlo tan rápido ah.

Igual prometo q si veo mucho apoyo actualizo rápido.  

Y si no me da paja ahre

Recalienta||Joerick||Terminada||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora