Capítulo 27

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Llego a la comisaría y camino directa a la sala donde tengo a Raquel. Pero al llegar veo una escena que no me gusta nada.

-¡Suárez! ¡Basta!

Se da la vuelta y me ve. Es entonces cuando guarda la pistola.

-Esto no va a quedar así, traidora.

-¡Largo de aquí! Y ya hablaremos más tarde. Te dije que la vigilases, no que la amenazases.

Pasa por mi lado sin decir una palabra más. Entro a la sala y miro a Raquel. Tiene los brazos a la espalda y está esposada. Tiene el miedo reflejado en la cara y lágrimas cubren toda su cara. Saco la llave y la libero de las esposas. Me agradece con la mirada y se toca las doloridas muñecas.

-No estoy a favor de lo que ha hecho Suárez, pero tampoco te puedo dejar marchar. Esta noche la pasarás en el calabozo y mañana tendrás el juicio que determinará que se hará contigo.

-Deberías tener cuidado con quien tienes bajo tus órdenes-me advierte.

-Eso no lo decido yo, querida. Decisiones de arriba. Bien lo sabes tú.

-Pero eres la inspectora en el caso. Deberías hacer que se respete lo que tú digas.

-No es fácil mandar en un mundo de hombres, ¿verdad? Y dime una cosa, antes de que nos separemos, ¿Sergio te dejaba opinar alguna vez? ¿Te dejaba llevar a ti el mando en algún plan? ¿O le has seguido como un perrito faldero obedeciendo sus órdenes?

Raquel se queda callada, seguramente recordando.

-Todavía no he hecho oficial tu arresto, aún tienes una última oportunidad de librarte de la cárcel. Piénsalo: quedas libre, disfrutas de tu vida con tu hija y con tu madre y nunca más te volveremos a molestar. Incluso no me volverás a ver la cara si no quieres. Pero para eso tienes que colaborar, Raquel.

-No puedo traicionarle. Él no lo haría. 

-¿Estás segura de ello? ¿Pondrías la mano en el fuego por él sin riesgo a quemarte?

Alicia VS Raquel. Duelo de polis [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora