Epílogo

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Llego a su escondite. Gracias a las indicaciones de mi confidente he podido encontrarle. Oigo que Lisboa está con ellos y veo a Sergio celebrándolo. Pero su sorpresa va a ser máxima cuando me vea.

Intento no hacer ruido para que el factor sorpresa entre en juego, pero al parecer me nota. Se levanta y se intenta escapar. Saco mi pistola y le apuntó. Cuando queda frente a mí sonrío. Sonrío de satisfacción y también de orgullo.

-Jaque mate, hijo de puta.

Se pone nervioso y me mira de arriba abajo.

-Inspectora, ¿cómo está usted?

-¿Ahora me tratas de usted? Con lo que hemos hablado, Sergio... Yo creo que ya me puedes tutear.

-¿Has venido a decirme que estoy jodido? ¿Qué esto se acabó?

-He venido a decirte que...

Mas no puedo continuar porque una contracción inunda mi ser. Me contraigo por el dolor, pero intento aguantar. Pero noto que rompo aguas. ¿En serio? ¿Tenía que ser ahora?

-Llévame al hospital-le pido suplicante.

-¿Cómo?

No es si es tonto o se lo hace.

-¡Que me lleves al puto hospital! ¿O quieres ayudarme a tener a mi hijo tú, aquí?

Le tengo que hablar claro para que se dé prisa. Este dolor es insoportable. Lástima que Raquel no esté conmigo. Ella sabría qué hacer y tendría las palabras justas para estos momentos. Ella es madre, sabe lo que es esto.

-Voy a llamar a alguien que nos puede ayudar-me dice Sergio.-Aunque bien pensado, ¿por qué te tendría que ayudar? ¿Para que luego me metas en la cárcel? Llama a tus compañeros policías.

-¿Tú eres tonto o te lo haces? ¿Me ves que estoy de parto y piensas en que te voy a detener? Además no puedo contar con mis compañeros porque ya no lo son-me mira sin comprender. Ahora mismo no sé qué vio Raquel en este tío-Que me han echado del cuerpo.

Otro grito y un suspiro salen de mi boca. Él se acerca a la sala de mandos con mi mirada puesta en su nuca y amenazándole con la pistola. Llama a alguien y le pide que venga.

-Vamos a tener que bajar abajo. ¿Puedes?

-¡Claro que puedo! Estoy embarazada no inútil.

Este tío me saca de mis casillas.

-Será mejor que guardes la pistola.

Con muchas reticencias, la guardo en la cartuchera. Bajamos las escaleras para llegar a ese parking donde está aparcado mi coche y otro, que debe ser el suyo.

-Yo os puedo ayudar desde fuera-le planteo.

-¿No eras tú la que nos tenías amenazados con meternos en prisión?

-Pero las cosas cambian. Yo ya no estoy en la policía y tú estás solo. ¿Crees que vas a poder con todo? Tamayo no tiene ningún tipo de escrúpulos.

-¿Y qué propones? Porque no se puede unir a la banda cualquiera.

-¿Tú crees que soy cualquiera?

Se coloca las gafas nervioso para continuar hablando.

Ahora mismo veo a una futura madre que va a tener a su hijo. Y la mayor chantajeadora de todas.

-Gracias por el piropo, Profesor. Pues por eso mismo puedo hacer grandes cosas. Y tú por mi hijo ni te preocupes.

*1 año despés*

Florencia

Estamos todos alrededor de una mesa larga, durante una comida familiar. Ahora entiendo por qué me decía que era su otra familia. Porque a pesar de que cada uno es diferente y que no hay lazos de sangre, hay hermanamiento. Se llevan como una familia. Algunos hemos tenido hijos. Mi niño juega junto a Cincinati y Axel. Paula está un poco más allá, a su aire. Y es que ya son 11 años los que tiene. Me junto a Raquel para hablar a solas, sin que nadie lo oiga.

-¿Cómo lo llevas?

-Hay días mejores y días peores. Pero esta personita va a estar orgullosa de su tita Alicia.

Le pongo la mano en su tripa de 6 meses y la miro con una sonrisa. Me devuelve la sonrisa. Volvemos a ser las que éramos. Parece mentira todo lo que hemos vivido y las vidas tan diferentes que nos ha tocado vivir. Pero al final la amistad y la familia gana.

-¿Y ahora vamos a vivir la vida o nos embarcaremos en otra aventura?-pregunta Denver.

-La mayor aventura es vivir, Denver. Ahora tengo una familia a la que tengo que cuidar-dice Sergio mirando a Raquel y después a Paula.

-¿Qué celebramos?-sale preguntando Mariví.

Y es que la madre de Raquel también está aquí, con todos.

-Propongo un brindis. Los niños y las embarazadas-giro para mirar a Raquel, que me saca la lengua divertida-,agua.

Me levanto y alzo mi copa de vino. Los demás me siguen.

-Por la vida, por la familia y por la amistad.

-Porque aunque pasen los años, sigamos reuniéndonos 1 vez al año por lo menos-dice Tokio.

-Por Nairobi-dice Raquel levantando su copa con agua.

-Por Moscú, Oslo, Berlín-dice Río.

-¡Por Resistencia!-grita Helsinki.

-¡Por la Resistencia!-acabamos gritando todos. Y chocamos nuestras copas.

-¡Iencia!-grita una voz infantil.

Me acerco a mi hijo y me salen unas lágrimas de emoción. Lo abrazo y lo levanto en brazos.

-Germancito, qué feliz has hecho a mamá.

Y lo llevo de besos por toda la cara. Y así empieza una nueva vida para mí, alejada de todo lo de antes. Pero ahora tengo una familia, vivo en un nuevo lugar y estoy segura que tendré un montón de aventuras.

Y hasta aquí la primera historia que escribo sobre La casa de papel,y más concretamente de las inspectoras.
Desde que vi el trailer de la cuarta temporada me gustaron las 2 y los posibles enfretamientos que podían tener.
Dudaba entre mandar a Raquel a la cárcel o que Alicia se uniese a la banda. Al final de tanto leer teorías por twitter ha quedado esto.
Espero que os haya gustado y la hayais disfrutado como yo.
Seguro que nos vemos en otra historia.

Alicia VS Raquel. Duelo de polis [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora