Capítulo 13

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Ella asiente sin pronunciar palabra. Supongo que ha entendido que no merece la pena seguir peleando.

-Ahora te voy a soltar para poder ponerte los cables del polígrafo. Pero no intentes escaparte porque no vas a poder. ¿Entendido?

Vuelve a asentir en silencio y procedo a quitarle las cadenas de las manos. Voy pasándole cables por el cuerpo hasta tenerla cableada por todos lados.

-¿No me vas a ofrecer una silla?

-No, estás castigada por portarte mal-le hablo como a una niña que ha cometido una travesura-Te vas a quedar de pie para que aprendas.

-Entonces no va a salir bien la prueba. La persona tiene que estar en una posición relajada para que se le realice el polígrafo.

-¿Has hecho muchos polígrafos en tu vida? ¡Entonces cállate! Ésta es la nueva versión del polígrafo. Y si quieres sentarte, siéntate en el suelo. Pero no te lo recomiendo.

Ella me mira con cara de enfado, pero me da igual. Pongo la máquina en funcionamiento y me siento frente a ella.

-Bien, empecemos. ¿Te llamas Raquel Murillo?

-Sí

Empiezo con las preguntas rutinarias para coger confianza. Para después pasar a la que de verdad me interesan.

-¿Te enamoraste de ese tipo al que llamas el profesor?

-Sí

-¿Sabes dónde está su escondite?

-No

Las rayas empiezan a formar curvas, señal de que está mintiendo.

-No me mientas, Raquel.

-Cambia de lugar. Puede estar en cualquier sitio.

Su ritmo cardiaco sigue siendo acelerado.

-¡DEJA DE MENTIRME YA! Igual si te llamo Lisboa te animas a confesármelo, ¿no? ¿Probamos?

-Tú misma

-¿Elegiste tú el nombre de Lisboa?

-Sí

-¿Es posible que el profesor haya ido a buscarte?

-No, no lo creo.

-Lo que yo sí que no creo es que no te busque, tan enamorado como dice que está de ti. O a lo mejor no lo está tanto. Dime otra cosa, ¿si te dieran a elegir entre tu familia y Sergio, a quién elegirías?

Raquel se queda pensativa. Sé que le cuesta elegir entre su hija y el hombre del que se ha enamorado, según ella. Por eso la hago elegir. Para saber si es capaz de delatarle en caso de que su hija esté en peligro. Y lo mismo pasa con su madre. No creo que lo mandara todo a la mierda por un hombre al que apenas conoce de nada.

-No puedo elegir.

Veo que no miente, que le cuesta mucho elegir entre sus 2 mundos. Pero a mí me está cansando mucho esta situación.

-Ven, acércate a la mesa. Apoya las manos ahí-le digo señalando su lado de la mesa-y agáchate.

Me mira con incredulidad. Con un gesto de la cara le insto a que lo haga y a que lo haga rápido. Lentamente hace lo que le pido.

-Veamos como pasas la noche. Hasta mañana, Raquel.

Alicia VS Raquel. Duelo de polis [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora