Capítulo 32

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Me quedo en silencio mirándola fijamente. Sé lo que pretende, pero no lo va a conseguir. Estoy cada vez más cerca de ser rescatada, de ser liberada de aquí. Confío en él, confío en la banda.

-¿Sabes? Podríamos hacer tantas cosas juntas... Nuestros hijos podrían llevarse bien. O incluso salir de marcha juntas como antes. ¿Por qué decidiste cambiar, Raquel? Tú eras de las primeras de la promoción, aunque siempre te gané yo.

-¿Que siempre me ganabas tú, Alicia? ¡Por favor! Tú amenazabas a los detenidos...

-¿Pero confesaban o no? Mis métodos eran más efectivos. Reconócemelo.

-Para ser una torturadora no tengo dudas que te valía, pero para tener empatía con la gente... Pues, mira, como que no.

-Ay Raquel, no has aprendido nada.

Se levanta, se acerca a la puerta de plástico y mira al exterior. Me vuelve a mirar a mí y se acerca a la mesa. Apoya sus manos en ella para estar más cerca de mí.

-Te hago de nuevo mi oferta: te ofrezco la libertad. Si me dices dónde se esconde Sergio, te dejo libre. No te haré nada más. Dejaré libre a tu hija y a tu madre-suspira y mira al techo por un momento para después depositar su atención en mí-A mí tampoco me apetece que Paula se vaya con  el imbécil de Alberto. Se merece estar contigo. Yo te conozco Raquel: eres una buena madre que haría todo por su hija. No merece la pena que pierdas la custodia por un hombre que acabas de conocer. Créeme que no la merece.

Por algo es la reina del chantaje emocional. Me está rompiendo por dentro. Sabe dónde ir para joderte. Y a mí me está jodiendo dónde más me duele. Además al haber sido amigas, conoce mi caso. Ella fue de las pocas que me creyó cuando puse la denuncia a Alberto por malos tratos. Siempre ha estado ahí apoyándome.

-Siempre he hecho lo que más te convenía. Si no quieres pensar en ti, piensa en tu gente. Pero en tu familia de verdad.

-Pero es que ahora es mi vida. Son mi otra familia. Tú no lo entenderías.

-Lo entiendo y lo entiendo más de lo que imaginas. ¿Sabes quién lo pasaba fatal cuando le contabas que Alberto te pegaba palizas? Exacto, yo-se señala a sí misma con el pulgar.-Me pasaba las noches llorando porque te quería proteger. Pero tenía que hacerlo en silencio para no preocupar a mi pareja. Siempre te he querido, Raquel. Si aún existe algo de la amistad que tuvimos, deja toda esta vida de mierda y huye. Huye del país, huye de ese tío, huye de toda esa gente que está ahí dentro-señala al interior de la carpa, pero sé que señala a las cámaras del interior del banco.

Trago saliva y miro hacia abajo. Me ha desmontado con eso último que ha dicho. No sabía que le importaba tanto.

-¿Te puedo pedir un favor?-le digo alzando la mirada para verle la cara.

Alicia VS Raquel. Duelo de polis [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora