Orgullo y Miedo

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Si bien al día siguiente no se sentía de la mejor manera tendría que asistir a la escuela, ya había faltado bastante y el consejo parecía que iba a colapsar si faltaba unos días más. Emma había pasado por él en la mañana, contándole que mientras desayunaba con su familia, su padre había despertado con un montón de garabatos en la cara hechas por su hermanita, Carol, y cuando lo vio se hecho a reír mientras bebía de un vaso de leche, por lo tanto el líquido se le salio por la nariz. Pese a que Norman pensaba en lo doloroso que debió de haber sido eso, agradecía que su amiga le tratara de levantar el ánimo con las tonterías que hacía. Oliver se había ido mucho más temprano, ya que no había hecho su tarea la noche anterior por hacer su casita en Minecraft.

Cuando llegó al plantel fue recibido como es de costumbre, bajo los saludos de "Buenos días" de los alumnos (más las chicas) y un "Excelente día" de parte de los maestros. No iba a ser grosero, sus crisis suicidas y de culpa las podría dejar para si mismo y no desquitarse con los demás, aunque era demasiado obvio que sus ánimos no estaban para nada bien, pues duramente su trayecto al consejo, paso a checar por el salón de su hermano si Ray ya había llegado, y al ver que no estaba el susodicho azabache, no puedo evitar sentirse mal y mucho más culpable que antes.

—Tranquilo. Hablé con Gillian y dijo que Ray estará en casa.—Menciono la pelirroja dándole un ligero golpe en el hombro.

—Gracias.

Después de su pequeña charla, ambos fueron a sus respectivas aulas. Cabe mencionar que el albino solo estaba con la mente perdida en el pizarra, más ni entendí de dónde habían salido los resultados de las ecuaciones matemáticas (algo de lo que no se preocupa mucho ya que luego lo repararía), de un momento a otro él profesor tenía toda la pizarra llena de cuentas matemáticas.

El resto del día se la paso de esa forma, en cada final de clases sus profesores le preguntaban sobre su estado y este respondía que no había motivos para que se preocuparan, pero esa sensación de tristeza no se le desaparecía del pecho, era una triste que tenía unas horribles ganas de hecharse a llorar tal cual bebé. Se llevó acabo las reuniones necesarias del consejo evitando el tema de la pintura, puesto que para ese momento no quería saber de nada respecto al tema. Al termino de la reunión solo fue escaleras arriba, entrando al lugar donde se suponía que debería estar Ray jugando con los colores y pinceles, ahora ese lugar estaba vacío y silencioso.

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Lo podían llamar metiche pero estaba muy preocupado. Agh, al diablo,  necesita saber que estaba pasando. Ya se cumplían tres días de que faltó  Ray a la escuela y se le había hecho muy sospechoso, y eso lo refuta con la actitud del demonio que había llegado Norman hace cuatro días.

Caminaba algo apresurado hasta llegar a casa de su futura cuñada, Susan. Al llegar ve a Emma y dos rubias más, las últimas mencionadas estaban retirándose y Emma volvía a entrar a la casa. Apresuró el paso y llegó a la puerta, tocando el timbre y ser la misma pelirroja en recibirlo. Al parecer Susan e Isabella no estaban.

—¿Oliver?

—¿Está Ray?

—Sí pero-

—Quiero verlo—Abrió la puerta, pasando de largo a Emma y quedarse a mitad de pasillo observando en algún posible lugar donde podría estar la habitación del azabache.

—¡Espera Oliver! No puedes verlo, no ahora.

—¿Mi hermano tiene algo que ver en esto?

—Bueno... Mh... Si y No. Quizás. Tal vez. No lo sé, influye en algo pero no tanto, solo un poquito o sea, poquitito casi nada.

Insolente pero no tuyoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora