Cap#29

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A la mañana siguiente ya nos encontrabamos camino al aeropuerto, ni Dahana ni yo nos veíamos motivados, o siquiera vivos. Durante el vuelo en lo unico que pensaba era como enfrentar todo esto, obviamente ubiera sido mas facil escapar y olvidarme de todos, pero no me veia capaz de dejar a mi familia en la ruina, y mi padre... Seguramente llegaria al suicidio, su mayor amor es el dinero y su anhelo es el poder, nunca entendió que eso no es lo inportante. Aterrizamos, en mi opinión, torpemente, incluso el avión había rebotado y para mi eso ya queria decir un mal presagio. Busque mi maleta entre la cinta de equipaje, pero no aparecia, esperé un rato más y nada.

Con Dahana fuimos a reclamar y me indicaron que habia sido detenida y estaba siendo inspeccionada, lo único que pasaba por mi cabeza era ¿Será posible que las joyas, la ropa interior, el maquillage y saris en general sean ilegales ahora en Estado Unidos?

Tenia que ser alguno de esos o en serio me iba a molestar.

—La mujer me llamó a una habitación en la que estaban dos oficiales de policia ¡o por los dioses! ¿que tenia mi maleta? ¿Una bomba o algo? En serio que estaba odiando América.

—Señorita nos pidieron que hagamos una disculpa personal por el incidente, hubo un error, una de las sustancias en una maleta hizo activar la alarma, pero resulta que no venia de su maleta si no una que pasó junto a la suya, por precaución detuvimos ambas, ya que estabamos un tanto distraidos en la revisión.

—No se preocupen no hay problema, solo quiero irme gracias. —Ambos oficiales apenados me devolvieron la maleta y nuevamente decidieron disculparse.

Sinceramente preferia quedarme atascada en el aereopuerto antes que llegar a la casa de los Duch.

Seguimos nuestro camino y tomamos un taxi, así es, sin cartel de bienvenida, sin chofer designado, sin una cálida sonrisa. Ajj que me ocurre, necesito que vuelva la Sarisha que no esperaba nada bueno de nadie... Me he mal acostumbrada a los Duch.

Llegamos tan rápido que no me dio tiempo de pensar que haria en cuanto vea a los Duch, muy dentro mío escuché una clara corrección. "tu en realidad tienes miedo de encontrarte con Jayden"

Exhale para sacar mi frustración y con toda la valentía que pude abri la puerta del taxi, mientras, Dahana sacaba las maletas de la cajuela. Levante la vusta a la gran mansión Duch, por su puesto, mantemia su esplendor y gran prestigio, mis ojos cayeron a la persona que se encontraba de brazos cruzado frente a la puerta principal.

Mi padre por su puesto no se veía nada feliz y lo confirmé cuando vino hacia mi con paso apresurado, sin esperarlo, alzó la mano y la estrelló contra mi mejilla. Mi cara termino de lado por la fuerza del impacto. Jamas me habia puesto una mano en cima antes, y por su puesto no lo hacía por que no quería, debia proteger la mercancía que en un futuro pertenecería a otro.

Sin estar agusto por el golpe que me dio levantó la mano nuevamnete con la intención de volverme a pegar, estaba dolida, y tenia miedo, no me moví ni un centímetro, solo me quedaba esñerar el golpe, cerré los ojos por acto reflejo, pero, cuando no llegó ese doloroso momento volví abrir los ojos y encontre a mi padre a un metro de distancia de mí, y frente a él esta Jayden que bajaba los brazos, dandome a entender que él le había empijado provocando la distancia de un metro entre mi padre y yo.

Cuando vi a Jayden algo cambió en mi interior, era un mezcla confusa de sentimientos y en un micro segundo primo solo una emoción, Ira. Me acerqué a él del mismo modo que mi padre hace un momento, y en vez de soltarle una merecida cachetada le lancé un puñetazo que fue directo a su nariz, me importaba muy poco que me hubiera defendido, en ese momento solo podia recordar el miedo que sentí al estar sola en un país del que no sabía nada de su cultura ni idioma, despertar en un hospital con gente que intenta explicarte que perdiste a tu primer hijo, sin tener éxito en informarte.

El puñetazo era algo mas acertado para él.

Me miró por unos segundo igual de sorprendido que mi padre, no sabía si era la antigua Sarish o una nueva dispuesta a dar su opinión. Pero aprovecharía mi momento de valentía.

Dahana se acerco rápidamente a nosotros, intercalo miradas entre mi padre y Jayden que se sujetaba la nariz lastimada, suspiró exhausto y dijo.-

—Será mejor que entremos no demos de que hablar a los vecinos.

Entramos en silencio, Dahana cargaba las maletas, Jayden le indico que las eejara al pie de la escalera, los sirvientes se encargarían de subirlas.

Esperaba lo que me encontré en la sala, de hecho vine un poco preparada para los ojos asesinos que me veían, la señora y señor Duch me veían con desprecio, ya no quedaba ni un rastro de amabilidad, mis hermanos no se atrevían a mirarme, mi madre por supuesto no estaba allí, se encntraba recostada en su habitación, y de los hermanos de Jayden no había rastro.

Mi padre no perdió tiempo, sujetó mi muñeca con fuerza y me arrastró hasta estar de frente al señor Duch.

—¡Bien aquí está! Como usted quería, el contrato no se rompió, se casaron y mi hija cumplió como debía.

—El contrato se cumple por completo cuando ambos nos den la noticia de un nieto en un plazo de 5 meses. Y tu hija demostró qur no es apta para cuerdar de mis futuros nietos.

—Como usted dijo aún tengo un plazo de 3 meses y medio, ella puede quedar embarazada todavía. —Él esperaba a que yo volviera a quedar embarazada... No le importaba el trauma psicológico que me habia quedado, simplemente yo valia lo mismo que una hoja con letras, si esta hoja cumplia su propósito de dar un nieto valia mucho y si no cumplía con lo que se pedía, simplemente podías arugarlo y quemarlo.

—¿Qué? —Todos voltearon a mirarme pero dejaron de prestarme atención cuando la madre de Jayden empezó a hablar.

—¿Cómo esperas que confie otro valios esperma de mi hijo a una mujer que intenta matar a su propio hijo? —la madre de Jayden pronunció cada palabra como si fueran balas que pretenden atravesar mi pecho. Las palabras que dijo no tenían sentido.

—¡Es suficiente! ¡Estoy arta! ¡¿Como se atreve a decir que yo intenté matar a mi hijo?! —ahora tenía su completa atención —Seguro Jayden les contó todo, cuando me levanté al dia siguiente de la noche de bodas, estaba sangrando, me desmaye, y desperte en un hospital en el que no hablaban ninguno de los idomas que yo entendía ¡No supe que perdí mi hijo, si no hasta un día después! Y para rematar SU hijo —señale a la señora Duch con desprecio —no estaba en ningun lado, espere dos dias en el hospital a que Jayden viniera y el tercero una mujer me sugirió que volviera a mi país, llamé a mi hermano y el solo me apoyó ¡es todo lo que hizo! —me miraron en silencio esperando a que diera algo más

—Sarisha —los análisis del hospital tenía como resultado restos de una sustancia que tenia como propósito abortar al bebé... —Farrokh me miró apenado. Y yo, me quedé parada con la valentia en cero.

Una hindú EnamoradaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora