Sarisha una chica dulce y bien educada, ha sido prometida a temprana edad y criada para respetar a su futuro esposo, ella soñaba con casarse con un Hindú respetable, sabía que desde que nació ya estaba prometida a un hombre pero su padre jamás le di...
Aún no puedo creer que estoy casada con Jayden, es oficial, soy la esposa de un americano.
No puedo creer que en este momento este en camino a mi luna de miel, cuando Jayden me preguntó a donde quería que vayamos de luna de miel no me contuve y le pedí que fuéramos a India, él por su puesto no estaba de acuerdo pero a mi en serio me gustaría volver, bueno en realidad no conozco mucho de India, no sé me estaba permitido salir muy saguido en realidad son contadas las veces que yo salía... por desgracia mi querido esposo me dijo que podíamos ir a India en cualquier momento entonces el me sugirió ir a Roma, la verdad no me llama mucho la atención pero me mostró los lugares que visitariamos y no pude decirle que no, además me prometió que cuando naciera el bebe le llevaríamos a conocer el país natal de su madre.
—Cariño ven te ayudo a bajar —Jaydense ofrece a ayudarme a bajar del avión y cuando salgo lo primero que siento es un calor peculiar, además de ver un paisaje hermoso, Roma sin duda es un lugar espectacular, nuestra guía nos espera fuera del avión y con una sonrisa la chica se presenta.
—mucho gusto me llamo celene y seré su guía a partir de ahora, lo que haremos en este momento es ir a instalarlos en su hotel y permitir que se acomoden en la noche iniciaremos con una cena de bienvenida a Roma.
—Mucho gusto en conocerte Celene, mi nombres Jayden y ella es mi esposa Sarisha — por los dioses... Que bien me sentí cuando me presentó como su esposa, se que es ridículo emocionarme por algo tan insignificante pero que puedo decir...
Celene resultó ser muy agradable, nos la pasamos conversando sobre la historia de Roma y ella estaba feliz que le hiciera tantas preguntas sobre la historia de Roma.
—Sarisha no sabía que te gustara tanto la historia de Roma —Jayden se ríe un poco de mi actitud infantil... ¡Pero que puedo hacer si estoy llena de preguntas!
—¡Oh! ¡Ya llegamos! —Celene le dice al chófer que nos deje en la entrada de un hotel enorme y de notable prestigio, se encarga de registrarnos y nos guía incluso a nuestra habitación.
—bien pueden descansar un rato, los vendré a buscar a las 7 para la cena. —se despide y nosotros lo primero que hacemos es recostarno unos minutos en la cama.
—no pensé que el viaje fuera tan agotador... —se queja Jayden —lo único que me tranquiliza es saber que por fin ésta noche tendremos nuestra noche de bodas...
En ese momento mi corazón late más fuerte, la noche de bodas, como olvidarlo si nuestra noche de bodas la pasamos viajando, sé que quiero a Jayden pero aún no me siento completamente cómoda con ese tema...
—Claro...
—Sarisha ¿no quieres hacerlo conmigo? ¿No soy de tu agrado? —Ver su rostro deprimido me parte el corazón, a mi jamás me gustaría volver a verlo así... Pero debo ser honesta con él.
—Jay..., tu sabes como fue mi primera vez, y por alguna razón no me gusta planear ese tipo de momentos íntimos, prefiero que simplemente pasen, por que si pienso en que esta noche lo haremos solo por ser nuestra noche de bodas, por alguna razón me siento obligada, solo... No hablemos de eso y dejemos que pase ¿si...?
—Está bien, solo dejemos que pase... —sujeta mis manos y las besa —ahora desempaquemos estaremos aquí un mes así que si ves algo que te guste en la calle no dudes en pedirme lo.
— de hecho Jayden me gustaría que viéramos ropa para el bebé, bueno... En realidad solo quiero que busquemos su primer conjunto juntos...
—Sarisha... Aún no sabemos qué género es el bebe —besa mi frente y acaricia mi vientre aún plano... — tenemos bastante tiempo para eso. Ahora señora Duch le sugiero que comencemos a desempacar por que la señorita celene será puntual y más vale que nosotros estemos listos para entonces...
Asiento en silencio y comenzamos a desempacar. Tenemos un vestidor enorme donde fácilmente guardaremos nuestras cosas, todas mis joyas las pongo dentro de la caja fuerte, lo último que quiero es que me las roben.
—¿Querida no crees que exageras? Estamos en el pent hause ¿quién vendría a robarnos?
—Ladrones. —sonrió por la respuesta obvia que le doy.
—Ja ja ja —ríe con sarcasmo —que lista, bien como quieras.
Después de guardar todo nos dedicamos a cambiarnos, en estos momentos es donde extraño a Laura... entro en crisis por no saber que usar y ella es la única que podría guiarme pero no puedo molestarla en estos momentos.
Rebusco entre mi ropa algo apropiado que ponerme... Hasta que mis manos se topan con un Sari a estrenar, que creo... Estará perfecto para hoy.
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Termino de maquillarme y salgo del vestidor, cuando me veo en el espejo de cuerpo completo siento que este Sari no va a llamar tanto la atención este es más... Moderno de los que suelo usar.
—Cariño... Te ves hermosa —siento como me abraza desde atrás y me encanta cuando hace eso —pero creo que esto... Realzara más tu belleza —Jayden me coloca una gargantilla de diamantes, me quedo sin palabras, es... Tan hermosa que no puedo hacer más que darme la vuelta y abrazarlo. —creo que te gustó. —se ríe bajito y me responde el abrazo, al segundo tocan la puerta y nos separamos, Jayden abre la puerta y Celene aparece sonriente luciendo un lindo vestido azul.
—Miren nada más, pero si ambos están irreconocibles, perdonen que les diga esto pero al salir del avión ambos tenía unas caras... ¡Bueno al menos la idea de la cena los hizo cambiar de humor! —Ambos reímos por la palabras de celene y la seguimos hasta la planta baja. —afuera está el coche que los llevará hasta el restaurante, yo los seguiré en mi coche así que no se preocupen.
—Gracias celene —le sonrió y al darme la vuelta Jayden me espera abriendo la puerta del auto para mi.
—Su carruaje mi laydi —río por sus ocurrencias y entro fingiendo indiferencia. —¿a mi leydi no le gustó mi nueva frase?
—No, no le gustó —Respondo con un falso tono de voz serio, se acerca de golpe y posa su mano entre mis piernas.
—¿Entonces que haré para arreglar mi error...? —besa mi cuello y con su lengua recorre el camino hasta mi clavícula, su mano empieza a ascender provocando que leves corrientes ataquen mi cuerpo.
—Ejem... —ambos nos separamos y miramos al frente, el conductor nos mira sonriente y niega con la cabeza, pone atención al frente para luego empezar a manejar y llevarnos al restaurante.
Jamás había visto a Jayden tan avergonzado, por desgracia yo ya me he acostumbrado a que nos encuentren en este tipo de escenas, pero no puedo negar, que fue divertido como se alejó de mi de golpe incluso escuché que se golpeó el brazo contra la puerta... No puedo evitar soltar pequeñas risas durante el trayecto, estoy segura que sabe de que me río pero él prefiere ignorarme, está serio y al parecer algo molesto...