Siento un cosquilleo en mi cuello y me muevo un poco para deshacerme de ese molesto cosquilleo.
—Ya despierta dormilona... —abro mis ojos lentamente y me doy la vuelta encontrando a Jayden a centímetros de mi rostro.
—Dudo que tengas una buena excusa para despertar a una mujer que debería dormir por dos... —refriego mi rostro para despertar un poco, pero sin mucho éxito, vuelvo a cerrarlos.
—Vaya, que mujer... —siento que se levanta y me cubre un poco más con la frazada.
—Jay... —susurro.
—¿Qué pasó? ¿Te sientes mal?
—De hecho... no lo sé.
—¿A que te refieres? —pregunta con el rostro confundido
—Me siento... Mal —levanto la frazada y encuentro una pequeña mancha de sangre. Me levanto en seguida y siento leves punzadas en mi vientre —¡Llama a un doctor! —me siento en el colchón con los dolores en aumento. No lo voy a resistir, perder un hijo es lo peor que podría pasarle a una mujer ¡No!
Aguanta bebe, por favor, no te vayas de mi lado...
Las lágrimas no tardan en salir, no veo a Jayden en ningún lado, no sé en que momento desapareció, pero, lo necesito junto a nosotros en estos momentos.
—¡Sarisha! —mis ojos empiezan a ver borroso, lo único que queda en mi memoria es el momento en el que Jay entro por la puerta con médicos detrás suyo.
Solo espero que cuando despierte mi hijo siga conmigo...
****
Escucho gritos y llanto, no estoy segura de quien, el ajetreo y las ruedas de la camilla chillando son los que me traen un poco hacia la realidad, escucho que me llaman y me piden que aguante un poco más, apuntan una luz cegadora a uno de mis ojos y parpadeo automáticamente por el daño hecho a mi ojo. Nunca me gustaron los hospitales y pensar que ahora estoy en manos de médicos que me tocan a su antojo, son tan torpes... ¿Podrían ser un poco más delicados?
Empiezo a desbariar en pensamientos, intento moverme pero mi cuerpo está pesado y no colabora con las ordenes de mi cerebro.
Siento que he dormido por un par de días y mi cuerpo quiere despertar, estar repleta de oscuridad no me gusta, quiero ver a Jayden y... Quiero saber como está mi bebe.
Abro mis ojos y como esperaba me recibe la luz blanca del cuarto y el olor a desinfectante, miro un poco a mi al rededor, pero, no hay nadie. Mis ojos nuevamente se sienten pesados, así que, decido hacer caso a mi cuerpo y dormir un poco más...
****
Ya pasaron dos días desde que estoy despierte y no veo señales de Jayden, las enfermeras no me entienden y yo no las entiendo a ellas, nadie sabe de mi esposo lo único que supieron explicarme es... Que yo... Ya no estoy embarazada, perdí a mi hijo, supuestamente fue un aborto espontáneo el que sufrí y no había mucho que hacer al respecto.
Tampoco pude entender más...
Ya he llorado dos días y aún siento que debo seguir llorando, mi cuerpo lo necesita, pienso... Que Jayden se fue por que se sintió herido al perder a su hijo, no sé si les haya dicho a mis padres y tampoco sé si él volverá, mañana me darán de alta, lo primero que haré será contactar a mi madre y le pediré que me ayude a volver a América, ya luego le contaré lo que pasó...
Me quedé en transe por unos minutos viendo el pie de la cama, cuando este fue ocupado por una mujer morena de cabello negro, parecía de unos 38 años tal vez 40, me sonreía de forma maternal y en voz baja me dijo.
—Calmate, yo te voy a ayudar. —un poco confundida asiento con la cabeza.
—¿Usted es enfermera? —preguntó un tanto dudosa.
—No por desgracia soy pasiente, tuve una operación y me dan de alta hoy. Me enteré que había una mujer Hindú que estaba en esta habitación a la cual le costaba comunicarse... ¿Es verdad lo de tu niño? —levanto la cabeza y le miro sorprendida, increíble los chismes en este hospital vuelan, jamás me había sentido tan molesta... Analizó a la señora por unos minutos pero en su rostro no veo la necesidad de enterarse lo que pasó para divulgarlo por el hospital, parece que tiene intenciones buenas, quiero confiar, pero ahora me resulta tan complicado hacerlo...
—Te entiendo, soy una extraña, no te pediré que me digas nada, solo quiero que me escuches ¿podrías hacerlo?
—Está bien. —digo... ¿Que más me queda hacer?
—Le voy a contar mi historia y espero que pueda decidir que hacer después.
Yo tenía 14 años cuando mi familia me vendió a un Ruso de 40 años, éste hombre me violo varias noches seguidas con la intención de que yo le diera un hijo y más vale que fuera varón. Después de un tiempo me enteré de que estaba embarazada entonces el hombre dejó de tocarme y empezó a cuidarme y nutrirme como debía, recuerdo que el decía que quería un hijo fuerte y bien desarrollado, me llevó con distintos pediatras ginecólogos solo para recibir la mejor atención médica que podía tener su hijo, meses después nació un niño, que parecía solamente del ruso, su piel era blanca su cabello era castaño claro casi rubio lo único que ese niño había sacado de mi eran mis ojos oscuros, el ruso estaba contento me agradeció de mil formas posible y me dijo que me había ganado mi libertad, me dejó en el hospital con un cheque con musho dinero y se llevó a mi hijo, yo no sabía ruso y apenas entendía el inglés, nadie me decía por qué le habían entregado a mi hijo a ese sujeto, hasta que una enfermera me habló en inglés y me dijo que supuestamente yo le había vendido a mi hijo. mejor aún...
Me sugirió que me fuera a otro país y empezará de nuevo, me dijo que yo aún era joven y que no intentará demandar al ruso, él era un hombre poderoso... No tenía oportunidad.
Nunca conocí a mi niño, y pienso que fue lo mejor. Volví a India y estudie, con el dinero que me dio el ruso, viví con tranquilidad por 5 años, me case y tuve una hija a la cual conocí y amé con todo mi corazón, años después me re encontré con mi familia quienes muy ipocritas me felicitaban por mi bella familia, corte lazos con ellos y mi esposo estaba de acuerdo, nos mudamos a la bella Roma y hemos vivido felices desde entonces.
—Pero su hijo...
—El está bien
—¡¿Cómo lo sabe?! —grito exaltada, como es posible que esta mujer me cuente su historia y me diga que es feliz cuando abandonó por completo a su hijo...
—¿Que podía hacer? ese hombre me hubiera hecho desaparecer si seguía insistiendo, mi hijo tendria lo mejor y un futuro prometedor. Además fue la mejor decisión en el momento... Ahora es tu turno de ver que harás a partir de este punto...
—Diga lo que diga... Su hijo esta vivo, y sabe que tiene una buena vida, en cambio yo... En cambio yo... —no pude terminar la oración mi vos desapareció y mis ojos se inundaron en amargas lagrimas. La mujer se dedicó a esparcir caricias en mi espalda cantando una leve canción de cuna.
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Una hindú Enamorada
RomansaSarisha una chica dulce y bien educada, ha sido prometida a temprana edad y criada para respetar a su futuro esposo, ella soñaba con casarse con un Hindú respetable, sabía que desde que nació ya estaba prometida a un hombre pero su padre jamás le di...
